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Alberto de Rosa, Opinión

Todos juntos, un paso por delante del virus

11 marzo, 2020 • By

Nos enfrentamos como sociedad a una crisis global por el COVID19 o Coronavirus, un problema de Salud Pública que nació en China y se ha ido extendiendo por distintos países hasta llegar a la vecina Italia, Francia o España y se ha convertido ya en una epidemia global. Probablemente es la primera que merece este nombre en este siglo.

No soy médico, por lo que no puedo dar recomendaciones de salud, pero sí que puedo, como responsable de un grupo sanitario y gestor de la Sanidad, dar mi opinión sobre una situación, sin duda excepcional, y que nos está poniendo a prueba a organizaciones y profesionales que velamos por la salud de la población. 

Creo que lo primero que hay que hacer es no caer en alarmismo pero también es verdad que es fundamental tomarse en serio las medidas de prevención y aplicar el sentido común, recurriendo incluso al aislamiento social para según qué circunstancias, porque es un virus que ha demostrado su agresividad con determinados colectivos con enfermedades asociadas y grupos de edad. Y porque además, las autoridades y los gobiernos tienen que garantizar el mantenimiento de los servicios públicos. Y uno de estos servicios prioritarios es la Sanidad. 

El temor a tomar decisiones en algunos países ha supuesto perder un tiempo precioso que quizás podría haber evitado al menos una parte de las consecuencias. La comodidad de la ciudadanía no puede poner en riesgo a grupos de población frágil y, sobre todo, al sistema sanitario en su conjunto. En España, hasta el domingo 8 de marzo, parecía que el discurso oficial giraba en torno a una “fase de contención”. Sorprendentemente, el lunes 9 de marzo todo cambió y se han tomado decisiones en cascada desde entonces, probablemente obligadas por la evolución del número de casos en España.

El sistema sanitario español es complejo. La Sanidad es una responsabilidad de las comunidades autónomas. Pero desde mi punto de vista, la Salud Pública trasciende el ámbito regional, porque el nivel de movilidad y comunicación en un país tan desarrollado como España es enorme. Y es ahí cuando un Gobierno debe demostrar que puede manejar una crisis, dar ejemplo de responsabilidad y tomar las riendas para decidir, desde el ámbito estatal, las políticas y actuaciones necesarias, de manera unitaria en  todo el país. Durante demasiados días como sociedad nos ha chocado que algunos partidos de fútbol se celebraran a puerta cerrada y otros con público restringido, o que se autorizaran eventos multitudinarios como las corridas de toros pero se limitara el acceso a un partido de baloncesto, en una suerte de medidas de Salud Pública aleatorias y un tanto contradictorias. Es muy importante que los ciudadanos hagamos caso a las autoridades, pero también que todas las decisiones sobre Salud pública estén coordinadas.

Porque no se trata de alarmar sino de prevenir. Y lo más importante es ir un paso por delante de la enfermedad. Y aprender de los errores de otros (y también de sus aciertos). Pero no se puede ir un paso por delante si de repente damos dos pasos a un lado y uno atrás. Debemos avanzar en la lucha contra esta crisis todos juntos, en una misma dirección. 

Un ejemplo de este tipo de decisiones es la cancelación de las Fallas en Valencia, que para algunos llega tarde y para otros no está del todo justificada por el número de casos que hay en esta zona. 

Pero insisto en el mensaje que he dado antes: más vale prevenir, afianzar el soporte a los profesionales de la salud y ayudar a reforzar el sistema sanitario, a que nos arrepintamos dentro de una semanas por no haber sido valientes y hacer lo que era necesario hacer. Seguramente no sabremos nunca qué habría ocurrido de haber tomado otras decisiones. Pero personalmente tengo claro que en temas de salud y seguridad prefiero ser duro y tomar decisiones drásticas que no arrepentirme después. 

A la ciudadanía le pediría paciencia y comprensión. Probablemente afrontemos todavía unas semanas duras, pero estoy seguro de que vamos a ganar esta batalla. Seamos prudentes, sigamos las indicaciones de las autoridades y pensemos no ya en nosotros, sino en que podemos transmitir una enfermedad a familiares, amigos y compañeros de trabajo que puede ser grave.

Y quiero acabar esta entrada al blog del modo en el que seguramente debería haber empezado: proclamando el profundo orgullo que siento por el comportamiento excepcional de los profesionales sanitarios que, una vez más, están siendo un referente, situándose en primera línea de defensa de nuestra sociedad en una crisis tan importante como la que estamos viviendo. Y, permítanme, quiero agradecer especialmente a todos los profesionales de Ribera Salud su compromiso, profesionalidad y capacidad de trabajo. Todos están demostrando un nivel de responsabilidad, vocación de servicio y solidaridad entre compañeros que es encomiable y me siento muy orgulloso de liderar un equipo como el que Ribera Salud tiene en todos los hospitales y centros sanitarios. 


Alberto de Rosa, Opinión

¿Condenados a esperar?

23 diciembre, 2019 • By

Acaba el año con los peores datos de listas de espera de la Historia reciente de España. El Ministerio de Sanidad ha publicado esta información por comunidades autónomas a 30 de septiembre y el balance es nefasto. El tiempo medio de espera a nivel nacional ha pasado de 93 a 115 días en solo un año. Es decir, los pacientes tienen que esperar casi un mes más para ser operados que en 2018.

Es verdad que ésta es una situación con lo que llevamos conviviendo muchos años en el sistema público. Demasiados. Es una auténtica lacra, responsable de que el sistema sanitario español no sea resolutivo y perjudique seriamente a los ciudadanos, que tendrían que ser el centro del sistema y sin embargo, se sienten víctimas del sistema.

Más de medio millón de españoles pasarán estas Navidades esperando una intervención quirúrgica que, de media, se demora casi cuatro meses. Hay quien espera un año.

Me preocupa que, si pasada una quinta parte del siglo XXI tenemos las peores listas de espera de la Historia, todo indique que estamos ante un hecho estructural, no coyuntural.

Pero como ya decía Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Y eso es precisamente lo que hacen los responsables políticos. Es incomprensible escucharles hablar de soluciones tan poco efectivas como los autoconciertos -pagar para que los profesionales atiendan a pacientes de la lista de espera fuera de horas de trabajo-. ¿Por qué? Porque esta medida está desfasada, va en contra de un modelo de gestión eficiente, implica una política de personal trasnochada y se ha demostrado totalmente ineficaz. Cuando empecé a trabajar en el sector sanitario, en 1990, ya se decía que los autoconciertos no eran la solución, ya que es el propio sistema el que incentiva las horas extras, la falta de conciliación y el exceso de horas de trabajo, con la consiguiente reducción de la seguridad en el trabajo de los profesionales. Además, se crean auténticos cuellos de botella porque solo se aplica a los profesionales de especialidades quirúrgicas cuando otros como los médicos de familia o los pediatras tienen los mismos problemas de listas de espera.

Otra de las medidas que los políticos proponen una y otra vez, como si vivieran “El día de la marmota”, son los planes de choque. Hay gobiernos que se resisten a establecer conciertos estables y eficientes con el sector privado y aplican este tipo de medidas temporales, pensando que nos enfrentamos a un problema coyuntural, cuando no es así. Los planes d choque también se han revelado ineficaces en el largo plazo porque no reducen las listas.

¿Y cuál es la solución? No podemos hacer magia, pero todos tenemos que ser valientes: Los gobiernos para aplicar nuevas formulas de gestión en el sistema público, como el modelo de Ribera Salud o al menos herramientas que se han demostrado eficaces como una gestión moderna de los recursos humanos; y la iniciativa privada, para innovar y ofrecer la mejor atención sanitaria para los ciudadanos, con fórmulas de colaboración a largo plazo con la administración pública. Administraciones y empresas tenemos que poner siempre al paciente en el centro del sistema y motivar e incentivar a los profesionales con la consecución de objetivos- incluida la calidad asistencial, la demora, la adecuación en las estancias, las listas de espera etc-.

Las listas de espera son un problema estructural, y si queremos afrontar los nuevos retos de la Sanidad con determinación hay que ir al fondo de la cuestión, al principal activo del sistema que son los profesionales. Debemos darles el protagonismo que merecen y recompensas que no solo son económicas sino de reconocimiento profesional, flexibilidad y conciliación, formación e investigación, además de las retribuciones variables. Es necesario alinear los objetivos de los profesionales a los de  la organización, abrir servicios por la mañana y por la tarde y acabar con la rigidez de un sistema público que se resiste a actualizar su modus operandi. Además, es importante que trabajemos juntos en la apuesta por la tecnología como herramienta para facilitar el trabajo a los profesionales y mejorar la atención y la información a los pacientes.

Mientras sigamos haciendo lo mismo frente a los mismos problemas, el resultado no cambiará. La demostración más clara de que las cosas se pueden hacer de otra manera es el Informe de la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat valenciana, donde este organismo asesor del Gobierno valenciano asegura que la lista de espera del hospital de Torrevieja es tres veces menor que la media de los hospitales valencianos.

En Ribera Salud somos valientes. No somos perfectos, pero siempre nos esforzamos por mejorar y ofrecer la mejor atención sanitaria. Y eso, al final, es poner de verdad al ciudadano en el centro del sistema y dar el protagonismo al principal activo del sistema, los profesionales, para que lideren el proceso de cambio.

Y dadas las fechas en las que estamos, aprovecho para desear una Feliz Navidad a todos los lectores de este blog y un buen comienzo del Año Nuevo.


Alberto de Rosa, Hospital Povisa, Opinión, Ribera Salud

Bienvenido Povisa: Ribera Salud apuesta por proyectos locales con estrategias globales

5 diciembre, 2019 • By

Desde septiembre no he hecho una nueva entrada al blog porque quería que la primera entrada de este curso fuera sobre la incorporación de Povisa al grupo Ribera Salud. Y por fin, es una realidad.

Conozco personalmente el proyecto de este gran hospital vigués desde el año 90. Probablemente fue uno de los primeros nombres de hospitales que escuché cuando me incorporé al sector sanitario hace casi 30 años. Históricamente ha sido un hospital con grandes profesionales, puntero en la digitalización de la historia clínica y con unos estándares de calidad y valores en la atención al ciudadano que le situaron durante mucho tiempo como referente de la Sanidad gallega y española. También fue pionero cuando intentó crear un modelo de colaboración público privada con base capitativa, un proyecto que no se llegó a desarrollar pero que fue conocido como Vigo 92. El modelo de Povisa tiene, por tanto, muchas similitudes con la experiencia que Ribera Salud ha desarrollado en la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid en los últimos 20 años.

Por eso, en lo personal como en lo empresarial, creo que la integración de Povisa en el grupo Ribera Salud es una gran oportunidad de unir experiencia, conocimiento y equipos de profesionales de primer nivel, al tiempo que afrontamos los retos de la Sanidad española con mayor solidez y solvencia. Quiero decir claramente que llegamos a Vigo con la voluntad de sumar recursos, y vamos a necesitar la experiencia del gran equipo humano que he tenido la oportunidad de conocer en los últimos meses y que ha trabajado muy duro por este hospital. Este es nuestro principal compromiso.

Como siempre he dicho en este blog, el futuro de la Sanidad camina hacia la configuración de grandes grupos sanitarios sin perder la singularidad y la base local de cada uno de los proyectos: la sociedad, la cultura y las costumbres son diferentes en Vigo, Valencia, Alicante o Eslovaquia. La Sanidad tiene un componente local muy importante y es fundamental para nosotros mantener el arraigo local.

En Ribera Salud apostamos por proyectos locales con estrategias globales. La singularidad de cada proyecto enriquece nuestra visión como grupo y nos ayuda a afrontar con más fuerza los retos de la Sanidad a los que nos enfrentamos como sociedad: La apuesta por la tecnología, la innovación y la investigación, la creación de modelos de asistenciales en red, la aplicación de modelos predictivos y los tratamientos personalizados y de calidad son el futuro de la Sanidad. Y todo ello sin olvidar que tenemos la obligación de garantizar la sostenibilidad del sistema de salud, siendo eficaces y eficientes, incentivando a los profesionales sanitarios, atrayendo y reteniendo talento y ofreciendo la mejor atención a los ciudadanos.

Ribera Salud es una empresa comprometida con la sociedad, que lleva 22 años trabajando para mejorar la salud y el bienestar de los ciudadanos de la Comunidad Valenciana, de Madrid y ahora de Galicia, dentro de España, pero también con una visión internacional, dada nuestra firme apuesta por Centro Europa, entre otras regiones. Tenemos un modelo de gestión responsable, que contribuye a la estabilidad del sistema sanitario y garantiza una atención rápida y de la mejor calidad, avalada por organismos oficiales como la Sindicatura de Cuentas de la Comunidad Valenciana.

Estoy seguro de que vamos a aprender todos de todos. Se abre una nueva etapa en Ribera Salud. Bienvenidos, Povisa.