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Alberto de Rosa, Opinión

Una nueva oportunidad

1 julio, 2020 • By

Llevamos muchos años hablando de esto. La realidad post COVID hace ahora más necesario que nunca acometer reformas en Sanidad que permitan flexibilizar el sistema y dotarlo de las herramientas necesarias para afrontar crisis sanitarias como la vivida. Porque la mayoría de investigadores coincide al afirmar que la del COVID ha sido la primera pandemia del siglo XXI pero no será la última. Y antes incluso, debemos estar preparados para convivir con este virus, al menos hasta que se comercialice una vacuna.

Los grandes ejes en los que debería pivotar una urgente reestructuración del sistema sanitario son, en mi opinión: el aumento del presupuesto para Sanidad, con total transparencia; la introducción de reformas en la gestión de los recursos humanos y la implantación de nuevos modelos organizativos, donde la digitalización juega un papel esencial; la superación de las barreras entre los niveles asistenciales, con una mayor integración con el espacio social; y la necesaria implicación y colaboración de todos los recursos del sistema, tanto públicos como privados.

Y cualquiera de las reformas que se planteen pasa, necesariamente, por una flexibilización del sistema sanitario, cuya rigidez lleva décadas provocando falta de eficiencia y pérdida de calidad en la atención a los ciudadanos. Y en un momento en el que es más necesario que nunca sumar, innovar y situarnos un paso por delante de cualquier crisis sanitaria que pueda amenazar a la población, las instituciones deben ser valientes y tomar decisiones efectivas.

He hablado del necesario aumento del presupuesto para Sanidad, por supuesto, siempre desde una transparencia absoluta, priorizando recursos y concretando partidas. Pero quizás el reto más urgente para un sistema sanitario como el español es la imprescindible reforma en la gestión de los recursos humanos, donde en mi opinión sería aconsejable redefinir el marco legal para hacer posible una gestión de los recursos humanos moderna e introducir modelos de retribución variable e incentivos, con el fin de reconocer el valor que aportan los profesionales en cada momento.

Y de la misma manera en que los ciudadanos tienen nuevas necesidades con respecto a la atención de su bienestar, considero esencial reestructurar las actuales especialidades médicas y tomar decisiones que permitan incrementar el número de determinadas disciplinas para adecuar la oferta a la demanda asistencial. España está generando en la actualidad un gran número de especialistas que, como consecuencia de los avances tecnológicos o el perfil demográfico de los ciudadanos, ya no son necesarios en esas cantidades. Y, sin embargo, faltan especialistas en modalidades en las que apenas se prevén  plazas de Médicos Internos Residentes (MIR). Esta situación genera desequilibrios, rigidez en el sistema, falta de rendimiento y, lo que es más importante, empeora la calidad y la atención a los ciudadanos. Porque si faltan especialistas, aumentan las listas de espera.

Esta crisis del COVID va a suponer una aceleración del proceso de transformación digital. Es fundamental la implantación de nuevos modelos organizativos que consoliden la apuesta general por la digitalización tanto en la asistencia sanitaria -con modelos predictivos y asistencia on y offline, portales de salud útiles, una comunicación directa entre el paciente y su médico, el impulso de la asistencia domiciliaria y la telemedicina, etc- como en la gestión del medicamento -integrar complementa a los farmacéuticos en el circuito asistencial, garantizar la prescripción online y una cooperativa de medicamentos, entre otros-.

Otro aprendizaje de esta crisis sanitaria es que tenemos que avanzar en la visión del ciudadano como protagonista de nuestro sistema y superar todas las barreras entre los niveles asistenciales: atención primaria, hospital, residencias y servicios especializados. Es fundamental reforzar la atención primaria, garantizar los recursos humanos y materiales para que puedan ofrecer una atención personalizada, próxima y de calidad a los ciudadanos.

Y es urgente que tras el efecto devastador que el COVID19 ha tenido en las residencias de mayores, se plantee la creación de un espacio socio-sanitario único que rompa el binomio entre Sanidad y Bienestar Social. Las residencias deben ser un área de trabajo más de las integradas en los departamentos de salud.

En toda esta transformación hay que contar con todos los agentes del sistema, públicos y privados, porque si algo hemos aprendido también de esta pandemia es que sin este trabajo en común y esta colaboración, hubiera sido mucho más difícil dar una respuesta efectiva y de calidad a los ciudadanos.

Quiero dedicar este artículo a todos aquellos que han perdido su vida en esta pandemia.

(Este artículo salió publicado en New Medical Economics el 30 de junio de 2020)


Alberto de Rosa, Opinión

Por una colaboración sincera

16 abril, 2020 • By

Llevamos más de un mes en Estado de Alarma por la crisis sanitaria del COVID19 que ha obligado a confinar a la mayor parte de la población y, como consecuencia, a parar casi toda la actividad económica. Esta decisión, absolutamente necesaria para ayudar a frenar esta crisis de Salud Pública, tuvo que tomarse de manera muy drástica, en parte porque se tardó en poner en marcha y en parte porque hubo muchas reticencias iniciales al necesario distanciamiento social, tal y como apunté en mi entrada al blog del 11 de marzo. Y la consecuencia es que ahora esta situación puede prolongarse mucho en el tiempo y tendrá graves efectos secundarios en la economía y en la sociedad.

Ya comenté en el artículo de la semana pasada que es el momento de poner las luces largas y prepararnos para afrontar una nueva realidad. Que de nosotros depende superar las consecuencias de esta crisis antes o después y que es necesario poner a un lado lo que nos separa y centrarnos en aquello que nos une. Pues bien. Aunque no parece que nuestros líderes políticos tengan del todo claro el itinerario a seguir, e incluso se contradigan en discursos y acciones y eso suponga que vayan al ralentí en la toma de decisiones, quiero resaltar de un modo muy positivo cómo el Presidente valenciano, Ximo Puig, está manteniendo videoconferencias con líderes empresariales y en un “ejercicio de realismo” sobre la situación generada por el COVID19, ha reconocido públicamente que sin la iniciativa privada, la recuperación es inviable. Del todo imposible. Me alegra mucho oír esto porque desde la primera entrada en este blog he destacado que la colaboración público privada es necesaria en todo momento, a pesar de los ataques de los populistas de siempre.

Pero ahora los gobiernos van a tener que enfrentarse a una cruda realidad: más de tres millones de personas afectadas por ERTEs a día de hoy, centenares de miles de pequeñas empresas que van a desaparecer, decenas de miles de familias que se han quedado sin ingresos de la noche a la mañana y unas arcas públicas que, si antes de esta crisis ya estaban fuertemente endeudadas, ahora van a tener que enfrentarse a una situación nunca antes conocida. “Tenéis todo mi respaldo (…) y dentro de mis competencias, vamos a apoyaros en los proyectos en marcha para superar esta situación”, aseguró Puig a los empresarios. Es una alegría que escuchemos al presidente de la Generalitat Valenciana diciendo esto. Y en mi caso, como responsable de Ribera Salud, la empresa que más ha trabajado de la mano de la Administración, nos sentimos totalmente respaldados por estas declaraciones. 

Ahora hay que pasar de las palabras a los hechos. Las buenas intenciones no bastan en una situación de emergencia nacional como la que vivimos. Todos, instituciones públicas e iniciativa privada, debemos trabajar juntos más que nunca. En realidad, esa ha sido siempre la voluntad de Ribera Salud. Forma parte de nuestro ADN. Esa voluntad de servir a nuestra comunidad, buscar siempre el interés general y garantizar la mejor atención sanitaria fue la base del nacimiento de Ribera Salud y de la puesta en marcha del primer hospital de España basado en un modelo único de colaboración público privado, el Hospital de La Ribera. 

Por cierto, pasados dos años de la finalización de esta colaboración, se ha puesto en evidencia que la reversión del Hospital de Alzira ha sido un desastre. Ya lo comentaremos en profundidad en otro post. Pero está claro: Toda realidad que se ignora busca su venganza.

Y volviendo a la colaboración público privada que ha puesto en valor el presidente Puig, desde Ribera Salud no solo hemos defendido siempre este modelo sino también la transparencia y evaluación periódica de los resultados asistenciales y la calidad en la atención. Y se da la circunstancia de que la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat Valenciana ha puesto siempre en valor la fortaleza y las ventajas de esa colaboración. El último informe al respecto se ha centrado en el Hospital Universitario de Torrevieja, y sus conclusiones no dejan lugar a dudas sobre sus ventajas. La lista de espera quirúrgica en Torrevieja es cuatro veces menor que la media de hospitales de la Comunidad Valenciana, su buena gestión supone un ahorro de 45 millones al año al gasto público, el 85% de sus pacientes están muy satisfechos con la atención que reciben y la iniciativa privada ha invertido 105 millones de euros hasta la fecha en este departamento de salud.

Además, ahora hay que añadir que es uno de los hospitales que ha liderado la defensa social frente al COVID19 y ha demostrado la fortaleza del sistema público, contribuyendo con una labor eficaz a la recuperación de muchos pacientes mientras daba seguridad a sus profesionales -no en vano, es uno de los hospitales de España con menos casos de profesionales infectados-. Así que sí. También el Hospital de Torrevieja ha demostrado el beneficio que reporta esta colaboración público privada a la sociedad en un momento de emergencia sanitaria como el actual.

Confío en que las palabras del presidente no se las lleve el viento y se conviertan en acciones reales. Y desde este blog, tiendo de nuevo la mano a nuestros dirigentes para seguir trabajando por una Sanidad excelente, donde el sistema público, en el que incluyo la gestión directa y la colaboración privada, sea cada vez más fuerte, buscando la suma de recursos. Desde el compromiso, la responsabilidad y la seriedad en la toma de decisiones, juntos seremos capaces de hacer frente a los retos que nos plantea el siglo XXI y a dificultades como las que estamos viviendo.


Alberto de Rosa, English

Generosity and a call to service: committed young people

31 marzo, 2020 • By

All the professionals at Ribera Salud Group are doing their best during this crisis caused by the COVID19 global pandemic. We’re an organisation of people who serve people, and over these past few weeks our staff has proved that it always takes the extra step to ensure the best possible care for those who need it. Words like involvement, calling, commitment, dedication, and determination fall short when it comes to describing the excellent work the team is doing. From physicians, nurses, assistants, technicians, and caretakers to admission, systems, administration, and cleaning personnel, there are always volunteers to cover shifts, help colleagues, keep our centres running at full capacity and, furthermore, to collaborate with the different initiatives we’ve implemented to make our patients’ stay as humane as possible, helping them feel as supported as possible in the solitude of isolation that this virus imposes.

So, in addition to the pride I feel in representing such a committed and passionate team of professionals, today I want to highlight the involvement, courage and solidarity of a group of nine students from the Nursing School at Povisa Hospital in Vigo, who have volunteered to work for the next two months as senior technicians in the country’s hotspot: the Community of Madrid. Despite being in their final year of school, this co-ed group (8 women and 1 man) wants to switch their focus to helping others and put everything they learned at the service of a society that needs them. Not only that, they face this challenge with enthusiasm, even with a sense of happiness for the opportunity to lend a helping hand. 

I’ve always been convinced that Spanish youth is much more than some would like to convey. And, without a doubt, this group of nursing students from Povisa are an example not only for other young people, but for society as a whole. I’d like to take this opportunity to express my deepest appreciation for the enthusiasm with which you all have offered to work on the front line during such difficult and complex times. Because your decision is one of sacrifice and effort. Most are leaving Vigo (one is leaving the Canary Islands, where she lives, although she is completing her studies at Povisa) for Madrid, leaving their families and the comfort of their homes to work in a region that is suffering greatly from the harshest consequences of this global health crisis.

When Ribera Salud acquired Povisa, we knew that we were adding an iconic health project to the Group, a team of highly implicated and magnificent professionals, which also has an enormous asset: its Nursing School. We believed that this training centre was a value that should be preserved and promoted. And this group of student volunteers unquestionably proves that we were right.

The decision these young people have made to go to Madrid to work in the heart of the fight against the pandemic is news that has truly touched me. Because they represent, even before graduating, one of Ribera Salud’s core values: commitment. Because our organisation is committed to the professionals of today and tomorrow, to the health of our patients, to humane treatment, to closeness and involvement with the people we serve, to technology and to the quality of care we offer. And these young people represent the humanistic spirit, the vocation for service and the value of the commitment that Ribera Salud defends and conveys internally and with our patients. 

Not only that, but their sacrifice has special merit because they have taken the extra step in one of the most difficult moments in the recent history of our Healthcare system. And this is something that must be applauded, both as a health professional and as a citizen.

As I conclude, it’s worth mentioning that one of the lessons we are undoubtedly learning from this crisis is that the pride we feel for our Healthcare is not intangible, nor a generic name. Our Healthcare wouldn’t exist without the professionals who work for the Spanish healthcare system. Yes. We have the best healthcare professionals in the world. And the students from Povisa prove that this vocation for service lives on. That’s why we applaud our healthcare professionals every day. They’re our most precious and cherished asset.


Alberto de Rosa, Opinión

El valor de lo local

20 marzo, 2020 • By

Vamos a cumplir la primera semana desde que el Gobierno decretó el estado de alarma, y ciudadanos y organizaciones nos estamos esforzando en adaptarnos a esta circunstancia excepcional. Todos estamos escribiendo una línea en la Historia de la gestión de esta pandemia mundial, la primera del siglo XXI.

Cada ciudadano interpreta en esta situación el papel que le ha tocado: los profesionales sanitarios, las farmacias y los investigadores, como primera línea en la batalla contra el coronavirus; trabajadores de servicios básicos como limpieza, transporte, alimentación o las fuerzas de seguridad, ayudando a que la vida no se detenga por completo. Y las administraciones, cada una en su esfera. El Gobierno Central intenta unificar políticas, recopilar información diaria sobre el número de casos y dar instrucciones y recomendaciones de carácter general, mientras los gobiernos regionales, responsables de la gestión de la Sanidad en cada territorio alimentan esa cadena de información, aplican criterios que vienen de arriba y toman las decisiones necesarias, al tiempo que nos las transmiten a los diferentes gestores de la Sanidad.

No me cabe duda de que todos trabajamos en la misma línea, en pos de la máxima colaboración entre las instituciones, pensando que esta batalla vamos a ganarla todos juntos.

Sin embargo, creo que hay un actor que es fundamental en esta crisis, por la importancia que tiene como un agente de salud y de cercanía con los ciudadanos. Me refiero a los ayuntamientos. La importancia que en situaciones como ésta cobran los servicios sociales municipales y su contacto con las personas mayores y los grupos más vulnerables y en riesgo de exclusión;  o la Policía local, imprescindible para garantizar el aislamiento social, es una realidad que deberíamos poner en valor en un momento de máxima tensión social, por la situación que afrontamos y la que queda por llegar. 

Y no pensemos solo en los ayuntamientos de las grandes ciudades. Cuanto más pequeña es una población, más importante es el papel de la administración local, por su contacto directo con los ciudadanos, porque es a ellos a quienes recurren para plantear dudas y preocupaciones y reclamar servicios. Estos pequeños ayuntamientos no suelen tener la posibilidad de aplicar el teletrabajo, y de ahí que estos trabajadores públicos sean también héroes en esta crisis. 

En Ribera Salud siempre hemos pensado que una de las principales misiones que tenemos como responsables de la salud de los ciudadanos es trabajar mano a mano con la comunidad a la que servimos. Y para ello, no hay mejor fórmula que estar totalmente integrados en la vida de esa comunidad. Nos apoyamos mutuamente.

En esta línea, estoy muy orgulloso porque nada más empezar esta crisis sanitaria hemos puesto en marcha una iniciativa para mejorar la comunicación directa con los ayuntamientos e intensificar la coordinación de todos los efectivos. Los gerentes de los departamentos de salud que gestiona Ribera Salud han mantenido ya las primeras reuniones por videoconferencia con los alcaldes de todos los municipios de sus áreas. Ayuntamientos tan diversos como Torrevieja, Pilar de la Horadada, Orihuela, Elche, Aspe, Crevillente, Torrejón, Daganzo, Ajalvir, entre otros, han participado en estas llamadas de coordinación. Y quiero agradecer a todos los alcaldes que han participado su compromiso, entusiasmo y colaboración, así como el enorme apoyo que nos han hecho sentir durante estos días.

En estas reuniones veo plasmados cuatro de los principios que me parecen fundamentales en una gestión de la salud del siglo XXI:

  • Comunicación entre todas las instituciones, con el objetivo de tener siempre un canal abierto para la rápida respuesta ante una eventualidad.
  • Transparencia para explicar el por qué de las decisiones y recibir cualquier sugerencia que nos permita mejorar y adaptarnos a un escenario que cambia todos los días.
  • Cercanía porque la administración local y la sanitaria son las que tienen un mejor y mayor contacto con los ciudadanos y son una fuente muy buena para recoger dudas y transmitir sugerencias.
  • Coordinación, porque creo que es muy importante que la policía local conozca de primera mano las estrategias de los hospitales o cómo está funcionando la atención primaria, y que los servicios sociales sepan que pueden recibir formación e información para hacer su trabajo con las máximas garantías de seguridad.

Todos sumamos. Cada uno de los 8.131 ayuntamientos de España cuenta para trabajar en pos del interés general. Para Ribera Salud, estar integrado en la comunidad a la que servimos va más allá de las palabras. Con estas reuniones demostramos, con una acción muy concreta, el valor de lo local en las estrategias globales de cualquier institución u organización. Cada eslabón de la cadena es importante y en esa línea seguiremos trabajando. Ahora y siempre.


Alberto de Rosa, English

Together, a step ahead of the virus

13 marzo, 2020 • By

As a society, we are facing a global crisis caused by the COVID-19 coronavirus, a public health threat that originated China and spread across several countries to neighbouring Italy, France and Spain and is now a global pandemic. It is this century’s first crisis deserving of the name.

I’m not a doctor and cannot offer medical advice, but I can, as a healthcare manager at the head of a healthcare group, give my opinion on what is certainly an exceptional situation, one that is putting health organisations and professionals to the test.

While its essential to stay calm and not panic, it is equally important to take preventive measures and use common sense, even social isolation in certain circumstances, because some people are at higher risk of getting very sick from this illness, including older people and people with health problems. And because governments and local authorities are tasked with ensuring that public services continue to operate. And one of those priority services is health care.

The fear of decision-making in some countries has wasted precious time that could perhaps have prevented at least some of the consequences. Public convenience cannot put vulnerable populations, and above all the healthcare system as a whole, at risk. In Spain, the government’s position as of Sunday, 8 March, was centred on a “containment phase”. Everything suddenly changed on Monday, 9 March, and a series of decisions have been made since then, likely motivated by the growing number of cases in Spain.

The Spanish healthcare system is complex. Healthcare is a responsibility of the autonomous communities. But from my point of view, national public health transcends the regional sphere, because the level of movement and circulation in a country as developed as Spain is tremendous. And it is precisely at this point when a government must demonstrate that it can handle a crisis, set an example of responsibility and take the lead to determine, from the state level, the comprehensive policies and actions that are required nation-wide. For too many days now the public has been receiving contradictory messages—some football matches were played behind closed doors while others before a limited crowd, events with large crowds like bullfights were celebrated but only a certain number of fans were allowed to watch a basketball game—in a random, confusing and often contradictory set of measures from national health authorities. Not only is it important that the public listen to the authorities, but public health decisions must be coordinated as well.

Because it’s about prevention, not panic. And, above all, being a step ahead of the illness. And learning from the mistakes (and successes) of others. But we can’t be a step ahead of the virus if we suddenly take three steps sideways and two back. We must move forward in the fight against this crisis together, in the same direction.

An example of this type of decision is the cancellation of Valencia’s Fallas celebrations, which came late for some and for others was a decision not entirely justified by the number of cases in the region.

But I repeat: it’s better to prevent, to bolster support for healthcare professionals and help strengthen the healthcare system, than to regret in a few weeks’ time that we were not brave enough to do what needed to be done. It’s likely that we’ll never know what would have happened if other decisions had been made. But my personal position is clear; when it comes to health and safety, I prefer to be tough and make drastic decisions rather than regret inaction later.

I would like to ask the public for their patience and understanding. We are likely to be facing a tough few weeks ahead, but I’m confident that we’re going to win this battle. Let’s be cautious, follow the instructions from the authorities and shift our thinking from the individual to the risk you could pose by infecting your friends, family and colleagues with a potentially dangerous virus.

And I want to finish this blog post the way I should have started it, by expressing the deep pride I feel for the exceptional efforts of healthcare professionals who, once again, are examples to follow, people who serve as the public’s first line of defense in a crisis as severe as the one we are experiencing. And I would especially like to thank all the professionals at Ribera Salud for their commitment, professionalism and hard work. Everyone is demonstrating a commendable level of professionalism, dedication to service and solidarity among colleagues, and I am extremely proud to lead a team like the one Ribera Salud has in all hospitals.