Alberto de Rosa, Opinión

Digitalización y reindustrialización, más enseñanzas de esta crisis

22 abril, 2020 • By

El pasado viernes me entrevistaron en la Cadena Ser Amadeo Salvador y Arturo Blay, con quienes conversé sobre la importancia de las estrategias globales a la hora de afrontar crisis sanitarias como la del COVID19, cómo esta emergencia global ha demostrado la necesidad de apostar por lo digital y la trascendencia de acometer una reindustrialización urgente en nuestro país. Como recuerdo en esta entrevista y en declaraciones parecidas que hice en el diario Levante-EMV y en varias de las entradas a mi blog, esta pandemia mundial nos ha permitido demostrar que podemos hacer mucho, y muy bien, sin estar físicamente presentes. Y también que no tener recursos para producir en nuestro país todo el material necesario, en un momento de crisis como el que hemos vivido, nos ha perjudicado. Dos áreas como la industrialización y la investigación no deberíamos dejarlas completamente en manos de otros países y así tener siempre recursos propios, en el caso de que sea necesario.

– Periodista: ¿Qué es lo primero que le viene a la mente tras conocer ya que en la Comunidad Valenciana alcanzamos desgraciadamente los 1.000 fallecidos por el COVID?
Nos estamos enfrentando a la primera pandemia del siglo XXI. Y desgraciadamente, espero que saquemos aprendizajes y consecuencias de cara al futuro de esta enfermedad nueva y de todo el reto que estamos afrontando. Pero desde luego vivimos una tragedia y un drama. 

– ¿Que Alemania invierta tres veces más en sanidad que España tiene que ver para que en ese país les afecte menos que aquí?
Hay que sacar muchas conclusiones. De entrada, está afectando más al hemisferio norte que al o sur. A mí me preocupa muchísimo lo que va a pasar en los países menos desarrollados cuando llegue el invierno austral. Y esta semana hemos tenido desde Ribera Salud y en colaboración con el Banco Mundial, la oportunidad de explicar a 150 instituciones gubernamentales, públicas y privadas, la experiencia que hemos tenido de hacer frente a esta situación. Porque desde el punto de vista de solidaridad y de compartir conocimiento, nos damos cuenta de que esta es una epidemia global y tenemos que dar respuestas globales y compartir experiencias. En estos momentos Europa se ha convertido en el epicentro de esta pandemia. Y más o menos se han ido tomando algunas decisiones en común. Lo cual creo que es muy importante: crear este tipo de organismos y de estrategias comunes. 

Y hay algunos países que han ido más por el tema de hacer test masivos desde el principio. Con lo cual hay números que no cuadran, que tienen muchos casos pero muy baja mortalidad. En España, posiblemente, tendremos más casos de los que oficialmente reconocemos, justamente por la falta de haber hecho test masivos. Algo que ahora se está intentando corregir. 

– ¿No hemos tenido avisos en la historia reciente? ¿No ha habido precedentes que nos pudieran hacer sospechar que esto podía llegar?
Ha habido otros casos de avisos de la Organización Mundial de la Salud con el SARS, y otros casos que sí pudieron pararse. Porque el virus del que estábamos hablando no tenía las características de éste. Yo diría que es un virus que se contagia con bastante facilidad. Y eso es algo que posiblemente no se sabía o no se podía prever en el inicio de la enfermedad. Solamente China, que fue el origen, lo pudo contener gracias al aislamiento de toda la región de Wuhan. 

Pero se ha extendido muy rápidamente porque tiene un fácil contagio. Y también tiene alguna peculiaridad en cuanto a su desarrollo, que es que no hay unos parámetros normales o por lo menos hasta el día de hoy no se conocen. Y afectan de un modo muy distinto a personas que en principio podrían parecer que tienen condiciones físicas parecidas. Pero a algunos les afecta mucho más fuerte que a otros. Y nos encontramos con casos de gente joven que tienen una afectación muy grande. Y en niños que prácticamente no hay afectación. Se ha concentrado en la gente adulta. 

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En nuestro caso, por ejemplo, sabe que estamos en cuatro comunidades autónomas. Hemos visto que la mortalidad de toda la gente que ha fallecido en nuestros hospitales, el 90% es mayor de 70 años. Y por ejemplo, el 75% son hombres, que eso también es algo que hay que estudiar.

“SE DEFIENDE A LA SANIDAD PÚBLICA ESCUCHANDO MÁS A LOS TÉCNICOS Y EXPERTOS. Y CON DECISIONES ÁGILES. NO CON POPULISMOS, ESLÓGANES Y FRASES HECHAS” 

– ¿Hay que fortalecer la industria nacional para que no falte material?
En un artículo que escribí hace unos días, comentaba que una de las lecciones que debemos sacar es que hay que reforzar los organismos globales. Está claro que el virus ha demostrado que no entiende ni de regiones, ni de fronteras, ni de ideologías. Si le queremos dar una respuesta eficaz, tiene que ser global. Y coordinar las estrategias de los países y, fundamentalmente, los europeos, es muy importante. Pero también hay que pensar cara al futuro. Por ejemplo, hay que apostar más por lo digital. Ahora estamos probando cómo podemos estar en comunicación las organizaciones sin tener presencia física. Y puede ser un buen aprendizaje el apostar por lo digital. 

En cuanto a la reindustrialización, nos hemos dado cuenta que no tener soluciones en el país, en un momento de crisis como la que hemos vivido, nos ha dejado indefensos en algunos momentos para la obtención de material imprescindible para garantizar la seguridad de nuestros profesionales y de los ciudadanos. Con lo cual, esta economía de servicios que hemos desarrollado quizá ha demostrado en esta situación de crisis, que debe ser reformulada en favor de la industrialización. 

Y un tercer tema que me parece muy importante: si queremos ser un país líder, hay que apostar por la investigación. Y no estar dependiendo de terceros, sino tener suficiente autonomía. Esas serían las tres lecciones que creo que hay que sacar hacia el futuro. 

SANIDAD PÚBLICA Y PRIVADA HEMOS DEMOSTRADO PODER TRABAJAR JUNTAS” 

– ¿Qué reflexiones hace sobre las declaraciones que se están escuchando en torno a la sanidad pública?
Me siento gestor de la sanidad pública y creo que hay que tomársela muy en serio. Y me gustaría que la gente que hace titulares sobre la sanidad pública sin saber realmente cómo funciona, por una vez se pensara más en expertos y técnicos. Y menos en eslóganes, populismos y frases hechas. Tenemos una sanidad pública en España potente porque tiene unos grandes profesionales, que son los verdaderos protagonistas de esta historia. Y dentro de la sanidad pública, que tanto valoramos ahora que llega una crisis, lo que podemos y debemos discutir es cómo puede ser más eficaz. Creo que hemos demostrado que hay que ser muy ágiles y buscar fórmulas muy flexibles para podernos enfrentar a una crisis. 

Y si queremos tener la fuerza suficiente dentro del mundo sanitario para hacer frente a estas situaciones y hacer frente a los retos del siglo XXI, no hay que olvidar el del envejecimiento ni el de la cronicidad. Y aprender a sumar… Sumar recursos de la Administración, del Estado, del Gobierno y privados. Y no hay que tener miedo a darnos cuenta que en estos momentos estamos todos juntos. La sanidad pública gestionada por el Gobierno, la gestionada por empresas como la nuestra y la sanidad privada, trabajando todos de la mano. Y es un gran ejemplo cara al futuro. El de que podemos trabajar juntos con un objetivo, que es dar el mejor servicio a los ciudadanos. 

– ¿Cree que se ha sacado partido a todos los elementos que dispone la sanidad privada?

Depende de la situación. Por ejemplo, en Madrid y Cataluña, donde la crisis ha sido más profunda, ha habido un mando único, denominado “Plan 102”, en el que se contaban exactamente igual recursos públicos que privados, o los público-privados, que somos nosotros. Porque hubo una necesidad urgente de hacerlo. En el sistema catalán, en el que históricamente trabajan muy en común los sectores público y concertado, no ha habido ningún problema y se ha trabajado conjuntamente. En la C. Valenciana se planteó la necesidad de este trabajo conjunto. Pero afortunadamente no ha habido un desbordamiento, como temimos muchos gestores. Y no ha habido la intensidad de esta colaboración con el sector privado, que se pudo pensar. 

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Lo valoro en positivo porque no ha hecho falta. Pero hay que agradecer y reconocer que todas las clínicas privadas han estado a las órdenes de la Consellería de Sanidad. 

LOS TEST MASIVOS SON FUNDAMENTALES. CUANDO ESTEMOS SENTADOS UNOS AL LADO DE OTROS, HAY QUE SABER QUIÉNES HAN PASADO LA ENFERMEDAD Y QUIÉNES NO PARA HACER VIDA NORMAL” 

– ¿Cómo valora el hecho de que muchas personas hayan dejado de ir a las consulta de AP, o que se automediquen, o que las Urgencias estén bastante despejadas…?
En todos nuestros centros de la C. Valenciana estamos haciendo muchas consultas virtuales de otras especialidades. Hay mucha gente que ha preferido quedarse en el domicilio por seguir las recomendaciones y porque no han querido correr el riesgo de contagiarse y han preferido no acudir al hospital. Pero eso no significa que no haya herramientas. Por eso le he dicho que hay que apostar por lo digital. Nosotros desarrollamos un portal de salud que se llama “Yo Salud”. Y nos ha resultado impresionante cómo ha aumentado su uso por nuestros ciudadanos para tener contacto directo con los profesionales del hospital y Primaria, con un aumento del 900% en este mes. 

“NUESTRO PORTAL VIRTUAL “YO SALUD” HA SUBIDO UN 900% SU ACTIVIDAD EN UN MES” 

Lo que antes eran 100 consultas, ahora se han multiplicado por 9. Con lo cual, un aprendizaje es que, evidentemente, hay enfermedades graves en las que por supuesto hay que ir a Urgencias. Pero para una comunicación de enfermedades crónicas no es imprescindible acudir al médico, aunque sí estar en contacto con él. Y tenemos que potenciar fórmulas como la digitalización. 

– España tiene mucha fibra óptica, pero la digitalización es más que eso, ¿verdad?
Son debates que surgen en los últimos años. Ver cómo podemos mejorar la comunicación ciudadano-paciente, no solamente con la visita física que es fundamental. Pero también con casos como la hipertensión, poder enviar al médico “Oye, no me encuentro muy bien pero me he tomado la tensión, tengo estos datos” y que el médico te conteste… Tenemos que fomentar esa cercanía de la comunicación y que podamos estar más en contacto. 

Es otro reto que esta crisis está poniendo encima de la mesa. Y ahora cuando anunciaban los datos, me acordaba de algo fundamental: la necesaria relación entre el sector hospitalario y el sanitario en general con el sector social. Llevamos años hablando del espacio sociosanitario. Y quizás esta crisis nos ha hecho ver que hemos concentrado quizá toda la atención en el sector sanitario y sobre todo en cómo reforzar los hospitales para responder esta crisis. Y se se ha dejado un poco atrás la atención en residencias. Desgraciadamente estamos viendo datos que son trágicos. Pero es el momento de reflexionar sobre esa idea del espacio sociosanitario. 

– ¿Puede haber un colapso al acabar la crisis de todo lo que ahora no se está tratando?
Nosotros ya estamos empezando a ver cómo nos ponemos de marcha de nuevo. Porque ya superamos esta fase crítica en la que era difícil de prever lo que iba a pasar la semana siguiente, teníamos que estar preparados para lo peor y hemos estado concentrados en el día a día. 

Ahora que ya no estamos tan absolutamente obsesionados con esto, tenemos que ir pensando en el día pos-crisis. Y estamos trabajando con un concepto que es muy importante: el de trabajar con la máxima seguridad para nuestros profesionales y con la máxima seguridad para los pacientes. Porque tenemos que avanzar. Y eso algo que también estoy insistiendo muchas veces: en hacer los test masivos. Porque cuando estemos sentados ciudadanos unos al lado de otros, tenemos que saber quiénes son asintomáticos y quiénes han pasado la enfermedad para intentar llevar la vida lo más normal posible. Por eso hay que insistir una y mil veces en hacer los test masivos. 

Este es el enlace al audio completo de la entrevista en la Cadena Ser, por si os parece interesante: https://cadenaser.com/emisora/2020/04/17/radio_valencia/1587126029_909395.html


Alberto de Rosa, Opinión

Por una colaboración sincera

16 abril, 2020 • By

Llevamos más de un mes en Estado de Alarma por la crisis sanitaria del COVID19 que ha obligado a confinar a la mayor parte de la población y, como consecuencia, a parar casi toda la actividad económica. Esta decisión, absolutamente necesaria para ayudar a frenar esta crisis de Salud Pública, tuvo que tomarse de manera muy drástica, en parte porque se tardó en poner en marcha y en parte porque hubo muchas reticencias iniciales al necesario distanciamiento social, tal y como apunté en mi entrada al blog del 11 de marzo. Y la consecuencia es que ahora esta situación puede prolongarse mucho en el tiempo y tendrá graves efectos secundarios en la economía y en la sociedad.

Ya comenté en el artículo de la semana pasada que es el momento de poner las luces largas y prepararnos para afrontar una nueva realidad. Que de nosotros depende superar las consecuencias de esta crisis antes o después y que es necesario poner a un lado lo que nos separa y centrarnos en aquello que nos une. Pues bien. Aunque no parece que nuestros líderes políticos tengan del todo claro el itinerario a seguir, e incluso se contradigan en discursos y acciones y eso suponga que vayan al ralentí en la toma de decisiones, quiero resaltar de un modo muy positivo cómo el Presidente valenciano, Ximo Puig, está manteniendo videoconferencias con líderes empresariales y en un “ejercicio de realismo” sobre la situación generada por el COVID19, ha reconocido públicamente que sin la iniciativa privada, la recuperación es inviable. Del todo imposible. Me alegra mucho oír esto porque desde la primera entrada en este blog he destacado que la colaboración público privada es necesaria en todo momento, a pesar de los ataques de los populistas de siempre.

Pero ahora los gobiernos van a tener que enfrentarse a una cruda realidad: más de tres millones de personas afectadas por ERTEs a día de hoy, centenares de miles de pequeñas empresas que van a desaparecer, decenas de miles de familias que se han quedado sin ingresos de la noche a la mañana y unas arcas públicas que, si antes de esta crisis ya estaban fuertemente endeudadas, ahora van a tener que enfrentarse a una situación nunca antes conocida. “Tenéis todo mi respaldo (…) y dentro de mis competencias, vamos a apoyaros en los proyectos en marcha para superar esta situación”, aseguró Puig a los empresarios. Es una alegría que escuchemos al presidente de la Generalitat Valenciana diciendo esto. Y en mi caso, como responsable de Ribera Salud, la empresa que más ha trabajado de la mano de la Administración, nos sentimos totalmente respaldados por estas declaraciones. 

Ahora hay que pasar de las palabras a los hechos. Las buenas intenciones no bastan en una situación de emergencia nacional como la que vivimos. Todos, instituciones públicas e iniciativa privada, debemos trabajar juntos más que nunca. En realidad, esa ha sido siempre la voluntad de Ribera Salud. Forma parte de nuestro ADN. Esa voluntad de servir a nuestra comunidad, buscar siempre el interés general y garantizar la mejor atención sanitaria fue la base del nacimiento de Ribera Salud y de la puesta en marcha del primer hospital de España basado en un modelo único de colaboración público privado, el Hospital de La Ribera. 

Por cierto, pasados dos años de la finalización de esta colaboración, se ha puesto en evidencia que la reversión del Hospital de Alzira ha sido un desastre. Ya lo comentaremos en profundidad en otro post. Pero está claro: Toda realidad que se ignora busca su venganza.

Y volviendo a la colaboración público privada que ha puesto en valor el presidente Puig, desde Ribera Salud no solo hemos defendido siempre este modelo sino también la transparencia y evaluación periódica de los resultados asistenciales y la calidad en la atención. Y se da la circunstancia de que la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat Valenciana ha puesto siempre en valor la fortaleza y las ventajas de esa colaboración. El último informe al respecto se ha centrado en el Hospital Universitario de Torrevieja, y sus conclusiones no dejan lugar a dudas sobre sus ventajas. La lista de espera quirúrgica en Torrevieja es cuatro veces menor que la media de hospitales de la Comunidad Valenciana, su buena gestión supone un ahorro de 45 millones al año al gasto público, el 85% de sus pacientes están muy satisfechos con la atención que reciben y la iniciativa privada ha invertido 105 millones de euros hasta la fecha en este departamento de salud.

Además, ahora hay que añadir que es uno de los hospitales que ha liderado la defensa social frente al COVID19 y ha demostrado la fortaleza del sistema público, contribuyendo con una labor eficaz a la recuperación de muchos pacientes mientras daba seguridad a sus profesionales -no en vano, es uno de los hospitales de España con menos casos de profesionales infectados-. Así que sí. También el Hospital de Torrevieja ha demostrado el beneficio que reporta esta colaboración público privada a la sociedad en un momento de emergencia sanitaria como el actual.

Confío en que las palabras del presidente no se las lleve el viento y se conviertan en acciones reales. Y desde este blog, tiendo de nuevo la mano a nuestros dirigentes para seguir trabajando por una Sanidad excelente, donde el sistema público, en el que incluyo la gestión directa y la colaboración privada, sea cada vez más fuerte, buscando la suma de recursos. Desde el compromiso, la responsabilidad y la seriedad en la toma de decisiones, juntos seremos capaces de hacer frente a los retos que nos plantea el siglo XXI y a dificultades como las que estamos viviendo.


Alberto de Rosa, Opinión

Construyamos desde la unidad

7 abril, 2020 • By

Cuando hace poco más de tres meses celebrábamos el comienzo de una nueva década, nadie podía imaginar que la primera pandemia del siglo XXI estaba llamando a la puerta. Era un momento en el que todos nos deseábamos salud y felicidad para el año próximo. Salud, qué hermosa palabra. Hoy luchamos contra un enemigo invisible pero duro, muy duro. Las decenas de miles de personas fallecidas lo demuestran. 

Nuestra sociedad ha sabido una vez más estar a la altura de las circunstancias. Creo que tanto en España como en nuestra Comunidad los ciudadanos hemos mostrado nuestra mejor versión. La responsabilidad, la unidad, la generosidad, la solidaridad y el espíritu de sacrificio de todos en estos días de lucha y confinamiento supera con mucho a lo que podíamos imaginar hace solo un mes. 

Como responsable de un grupo sanitario, Ribera Salud, he tenido la oportunidad de estar en la primera línea de defensa de nuestra sociedad. Mi privilegio es liderar un extraordinario equipo de profesionales (médicos/as, enfermeros/as, auxiliares, técnicos/as, administrativos/as, celadores/as, personal de mantenimiento, personal de limpieza…) que tanto en Galicia, Madrid, Extremadura y la Comunidad Valenciana han dado ejemplo de lo que es esta extraordinaria profesión vocacional con entrega, pasión, profesionalidad y eficacia. Han demostrado, una vez más, que somos una organización de personas que cuidan a personas. Y permitan que exprese mi profundo orgullo y reconocimiento a todos ellos. 

María José, personal de limpieza de uno de nuestros centros, aseguraba el otro día que trabaja “más y mejor que nunca, porque éste también es mi hospital y quiero ayudar a que esta situación termine”. Y Cuca, administrativa del Hospital de día de pacientes oncológicos, nos contaba que no ha querido cogerse días libres porque “aquí somos una gran familia y en estos momentos nuestros pacientes nos necesitan”. Ángel, médico de Urgencias decía sentirse reconocido por los ciudadanos pues, “ellos no distinguen a los profesionales por el tipo de hospital en el que trabajan, a pesar del empeño de algunos políticos”. Ellos dicen que no son personas especiales, pero sus valores son un ejemplo para todos. Ahí lo dejo.

También quiero agradecer las abrumadoras muestras de solidaridad de personas, colectivos y empresas que están contribuyendo con sus donaciones y sus muestras de apoyo. Y, por supuesto, poner en valor el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado por su impresionante vocación de servicio público, sea cual sea la tarea que se les encomiende. Además, intentamos estar cerca de las instituciones, autonómicas y locales, para mantenerles al día de la evolución de la crisis. Porque la información y la transparencia son clave en un trabajo en equipo.

Ahora es el momento de empezar a poner las luces largas y prepararnos para afrontar una nueva realidad. Las heridas de esta pandemia en los servicios públicos, los hábitos sociales y la economía van a ser profundas. Y otra vez de nosotros depende que las superemos antes o después. Es necesario acabar con debates divisorios y fomentar los muchos puntos que nos unen. Se ha demostrado que esta pandemia no entiende de fronteras, de clases sociales ni de ideologías políticas. Y cuestionar la globalización y apostar por localismos arcaicos se ha demostrado erróneo porque otra de las enseñanzas de este virus es que la respuesta en la lucha debe ser global.

Es tentador ofrecer respuestas populistas y simples a escenarios complejos, pero sería una total equivocación. En Sanidad oigo mensajes de enfrentamiento de lo público o lo privado cuando sin la colaboración público-privada, la respuesta a la crisis hubiera sido una total hecatombe. Simplemente imposible. 

En la Economía escucho críticas a personalidades como Amancio Ortega o Juan Roig cuando están mostrando que son un ejemplo de compromiso y generosidad que les convierte en verdaderos referentes sociales. Mientras, en política, los diferentes líderes toman decisiones en función de lo que creen que va a mejorar su posición en el corto plazo. 

Y esta crisis no va de eso. Va de cambiar nuestras prioridades y valores sociales. De buscar consensos y acuerdos, de sumar. De generosidad, de escuchar, de agradecer. En definitiva, de ser más humildes. Nuestros líderes políticos tienen la oportunidad de afrontar este reto desde la grandeza y la visión de Estado. No sé si lo harán. Pero yo les pediría que cuando tomen sus decisiones tengan en la cabeza a los ancianos que han fallecido en las residencias porque no se les ha dado la prioridad asistencial que merecían. O el altísimo número de profesionales contagiados por no haberles provisto de suficiente material de protección. Unos profesionales que, aún con miedo, iban todos los días al hospital a luchar por todos nosotros. En este punto quiero agradecer al equipo de la central de compras de Ribera Salud su entrega y eficacia para evitar la extensión de los contagios entre nuestros profesionales. 

Ojalá todos los responsables de sacar adelante nuestra Nación estén a la altura de lo demostrado por todos los ciudadanos. 

(Este artículo fue publicado por el diario Levante-EMV el 7 de abril de 2020, Día Mundial de la Salud)


Alberto de Rosa, Opinión

Vocación y generosidad: una juventud comprometida

29 marzo, 2020 • By

En esta crisis por la pandemia global del COVID19, todos los profesionales del grupo Ribera Salud están dando lo mejor de sí mismos. Somos una organización de personas que servimos a personas y en estas semanas nuestra plantilla ha demostrado que va siempre un paso más allá para garantizar la mejor atención posible a quienes más la necesitan. Palabras como implicación, vocación, compromiso, entrega o tesón se quedan cortas ante la excelencia de la labor que están haciendo. Médicos, enfermeros, auxiliares, técnicos, celadores, personal de Admisión, Sistemas, Administración, limpieza… Siempre hay voluntarios para cubrir turnos, ayudar a compañeros, mantener nuestros centros a pleno rendimiento y, además, colaborar con las diferentes acciones que estamos llevando a cabo para humanizar la estancia de nuestros pacientes y que se sientan lo más acompañados posible en la soledad del aislamiento al que obliga este virus.

Bueno, pues además del orgullo que siento por representar a un elenco de profesionales tan comprometido y vocacional, hoy quiero poner en valor la implicación, la valentía y la solidaridad de un grupo de nueve estudiantes de la Escuela de Enfermería del Hospital Povisa, en Vigo, que  se han ofrecido voluntarios para trabajar los dos próximos meses como técnicos superiores donde más casos se están produciendo, en la Comunidad de Madrid. Son estudiantes del último año, ocho chicas y un chico que quieren trabajar para los demás desde ya y poner al servicio de una sociedad que les necesita todo lo que han aprendido en sus años de formación. Y además, asumen este reto con ilusión y hasta con alegría por tener la oportunidad de colaborar. 

Siempre he tenido claro que la juventud española es mucho más de lo que algunos quieren trasladar. Y sin duda, este grupo de estudiantes de Enfermería de Povisa son un ejemplo para otros jóvenes y para todos. Desde este blog, les agradezco profundamente el entusiasmo con el que se han ofrecido a estar en la primera línea en un momento tan duro y complicado. Porque su decisión no está exenta de sacrificio y esfuerzo. Se marchan desde Vigo (y una compañera suya desde Canarias, donde reside, aunque estudia en Povisa) a Madrid, dejando a sus familias y la comodidad de su casa para trabajar en una región que está sufriendo especialmente las consecuencias más duras de esta crisis sanitaria global.

Cuando Ribera Salud adquirió Povisa, sabíamos que sumábamos al grupo un proyecto sanitario icónico, con un gran orgullo de pertenencia y magníficos profesionales, que además cuenta con un auténtico tesoro: su Escuela de Enfermería. Este centro de formación nos pareció un valor que hay que preservar y potenciar. Y sin duda, este grupo de voluntarios de la escuela demuestra que estábamos en lo cierto.

La decisión de estos jóvenes de trasladarse a Madrid para trabajar en el corazón de la lucha contra la pandemia es una noticia que me ha emocionado, la verdad. Porque ellos encarnan uno de los principales valores de Ribera Salud: la vocación de servicio. Porque nuestra organización está comprometida con los profesionales de hoy y los del mañana, con la salud de nuestros pacientes, con la humanización, con la cercanía y la proximidad a la población a la que atendemos, con la tecnología y con la calidad en la atención que ofrecemos. Y estos jóvenes representan el espíritu humanístico, la entrega y el valor del compromiso que Ribera Salud defiende y traslada internamente y con nuestros pacientes. 

Además, tienen un mérito especial porque han dado un paso al frente en uno de los momentos más difíciles de la historia reciente de nuestra Sanidad. Y esto es algo que hay que aplaudir como profesional de la Sanidad pero también como ciudadano.

Y acabo ya. Sin duda, una de las lecciones que estamos aprendiendo de esta crisis es que el orgullo que sentimos por la Sanidad no es un intangible, ni un sustantivo genérico. La Sanidad no “es” sin los profesionales que sustentan el sistema sanitario español. Sí. Tenemos los mejores sanitarios del mundo. Y los estudiantes de Povisa demuestran que la vocación continúa. Por eso cada día aplaudimos a los profesionales de la Sanidad. Ellos son nuestro valor más preciado y admirado.


Alberto de Rosa, Opinión

El valor de lo local

20 marzo, 2020 • By

Vamos a cumplir la primera semana desde que el Gobierno decretó el estado de alarma, y ciudadanos y organizaciones nos estamos esforzando en adaptarnos a esta circunstancia excepcional. Todos estamos escribiendo una línea en la Historia de la gestión de esta pandemia mundial, la primera del siglo XXI.

Cada ciudadano interpreta en esta situación el papel que le ha tocado: los profesionales sanitarios, las farmacias y los investigadores, como primera línea en la batalla contra el coronavirus; trabajadores de servicios básicos como limpieza, transporte, alimentación o las fuerzas de seguridad, ayudando a que la vida no se detenga por completo. Y las administraciones, cada una en su esfera. El Gobierno Central intenta unificar políticas, recopilar información diaria sobre el número de casos y dar instrucciones y recomendaciones de carácter general, mientras los gobiernos regionales, responsables de la gestión de la Sanidad en cada territorio alimentan esa cadena de información, aplican criterios que vienen de arriba y toman las decisiones necesarias, al tiempo que nos las transmiten a los diferentes gestores de la Sanidad.

No me cabe duda de que todos trabajamos en la misma línea, en pos de la máxima colaboración entre las instituciones, pensando que esta batalla vamos a ganarla todos juntos.

Sin embargo, creo que hay un actor que es fundamental en esta crisis, por la importancia que tiene como un agente de salud y de cercanía con los ciudadanos. Me refiero a los ayuntamientos. La importancia que en situaciones como ésta cobran los servicios sociales municipales y su contacto con las personas mayores y los grupos más vulnerables y en riesgo de exclusión;  o la Policía local, imprescindible para garantizar el aislamiento social, es una realidad que deberíamos poner en valor en un momento de máxima tensión social, por la situación que afrontamos y la que queda por llegar. 

Y no pensemos solo en los ayuntamientos de las grandes ciudades. Cuanto más pequeña es una población, más importante es el papel de la administración local, por su contacto directo con los ciudadanos, porque es a ellos a quienes recurren para plantear dudas y preocupaciones y reclamar servicios. Estos pequeños ayuntamientos no suelen tener la posibilidad de aplicar el teletrabajo, y de ahí que estos trabajadores públicos sean también héroes en esta crisis. 

En Ribera Salud siempre hemos pensado que una de las principales misiones que tenemos como responsables de la salud de los ciudadanos es trabajar mano a mano con la comunidad a la que servimos. Y para ello, no hay mejor fórmula que estar totalmente integrados en la vida de esa comunidad. Nos apoyamos mutuamente.

En esta línea, estoy muy orgulloso porque nada más empezar esta crisis sanitaria hemos puesto en marcha una iniciativa para mejorar la comunicación directa con los ayuntamientos e intensificar la coordinación de todos los efectivos. Los gerentes de los departamentos de salud que gestiona Ribera Salud han mantenido ya las primeras reuniones por videoconferencia con los alcaldes de todos los municipios de sus áreas. Ayuntamientos tan diversos como Torrevieja, Pilar de la Horadada, Orihuela, Elche, Aspe, Crevillente, Torrejón, Daganzo, Ajalvir, entre otros, han participado en estas llamadas de coordinación. Y quiero agradecer a todos los alcaldes que han participado su compromiso, entusiasmo y colaboración, así como el enorme apoyo que nos han hecho sentir durante estos días.

En estas reuniones veo plasmados cuatro de los principios que me parecen fundamentales en una gestión de la salud del siglo XXI:

  • Comunicación entre todas las instituciones, con el objetivo de tener siempre un canal abierto para la rápida respuesta ante una eventualidad.
  • Transparencia para explicar el por qué de las decisiones y recibir cualquier sugerencia que nos permita mejorar y adaptarnos a un escenario que cambia todos los días.
  • Cercanía porque la administración local y la sanitaria son las que tienen un mejor y mayor contacto con los ciudadanos y son una fuente muy buena para recoger dudas y transmitir sugerencias.
  • Coordinación, porque creo que es muy importante que la policía local conozca de primera mano las estrategias de los hospitales o cómo está funcionando la atención primaria, y que los servicios sociales sepan que pueden recibir formación e información para hacer su trabajo con las máximas garantías de seguridad.

Todos sumamos. Cada uno de los 8.131 ayuntamientos de España cuenta para trabajar en pos del interés general. Para Ribera Salud, estar integrado en la comunidad a la que servimos va más allá de las palabras. Con estas reuniones demostramos, con una acción muy concreta, el valor de lo local en las estrategias globales de cualquier institución u organización. Cada eslabón de la cadena es importante y en esa línea seguiremos trabajando. Ahora y siempre.