Alberto de Rosa, Opinión

Accesibilidad, bienestar y sostenibilidad, retos de la Sanidad en 2022

22 diciembre, 2021 • By

Acaba otro año complejo en el contexto sanitario, social y económico. Un ejercicio 2021 que, sin duda, ha vuelto a estar marcado por el Covid y los picos de contagios, que han tensionado en mayor o menor medida las diferentes regiones de España y del mundo, y también por la vacunación, con buenos índices de inmunización, al menos en los países del primer mundo. Me gustaría acabar este año compartiendo en este blog algunas reflexiones sobre los cambios vividos y percibidos en estos doce meses, pero también sobre los retos que debemos afrontar en un 2022 que llama ya a nuestra puerta, así como en los años venideros.
Llevamos tres meses de reconocimientos al grupo sanitario Ribera y a sus profesionales, que me llenan de satisfacción y orgullo, y que confirman que nuestro modelo de salud responsable no solo funciona bien, sino que pacientes, profesionales y sociedad civil lo valoran como necesario y como un ejemplo a seguir en términos de humanización, tecnología y digitalización, transparencia y compliance, investigación y docencia y trayectoria profesional (por ejemplo, el premio de Innovación tecnológica por el modelo predictivo Covid, el Premio a la Transformación digital de la Cámara de Comercio de Valencia, la mención como finalista en los ABB Ability Digital Award por nuestra psicoterapia digital, el Premio de Humanización Sanitaria del Club de Márketing por el acompañamiento de pacientes con mascotas, el diploma como finalista de los Premios Corresponsables por el documental sobre el Covid, o el reconocimiento de NME a mi trayectoria profesional).
Al mismo tiempo, no puedo dejar de hacer alusión a una de las decisiones más incomprensibles, por injusta e insolidaria con ciudadanos y profesionales, que es la reversión a la gestión pública directa del Hospital Universitario de Torrevieja. No voy a ahondar en la sentencia del Tribunal Supremo que advertía del procedimiento básico para llevar a cabo esta reversión y que no se ha cumplido, de las exigencias de la propia Intervención General de la Generalitat, ni tampoco de la arbitrariedad de una decisión ideológica sobre un recurso sanitario clave en la provincia de Alicante en plena pandemia mundial. Las consecuencias, por desgracia, las están sufriendo ya los trabajadores que llevan meses sin cobrar y los pacientes que son derivados a otros centros o esperan lo nunca visto a ser atendidos. Un caos en toda regla que advertimos al presidente de la Generalitat y que incluye que el jefe de Urgencias de ese hospital haya tenido que llamar a la Guardia Civil para poner orden en Urgencias. Lo nunca visto.
Pero todo lo bueno y lo menos bueno de este año me lleva a reflexionar, una vez más, sobre los retos de nuestro sistema sanitario, que se va a enfrentar a obstáculos de altura y que, por tanto, va a necesitar de líderes valientes, honestos, transparentes, realistas y centrados en lo que de verdad es importante: facilitar el acceso a una asistencia sanitaria de calidad, rápida en la atención, el diagnóstico y el tratamiento, y que asuma la prevención y el cuidado del bienestar físico y emocional de la población como una prioridad en el sistema.
El Covid sigue entre nosotros 22 meses después y la Sanidad de los próximos años, la de la pospandemia, va a necesitar lo mejor de todos los agentes del sector. Pero ¿dónde debemos poner el foco las organizaciones sanitarias?
En mi opinión, la excelencia en Sanidad se medirá en los próximos años en términos de accesibilidad, es decir, en cómo de rápido y de sencillo se lo pongan a los ciudadanos las organizaciones sanitarias para cuidar de cada uno de nosotros cuando estamos sanos, y curarnos cuando estamos enfermos. Es el primer punto clave que quiero abordar hoy.
Los ciudadanos quieren una respuesta rápida cuando tienen un problema de salud. Una persona con problemas graves de visión no puede estar casi dos años para operarse de unas cataratas, ni un ciudadano con dolor permanente y agudo que apenas se mueve, esperar más de nueve meses para una prótesis de cadera. La gente se va a cansar de esperar y va a exigir una atención rápida, que su problema de salud se identifique y se le facilite el acceso a un sistema sanitario que le dé respuestas y soluciones rápidas y efectivas.
Por supuesto, la transformación digital que hemos acometido muchas organizaciones en los últimos años va a favorecer esta accesibilidad, pero también es clave que las compañías y sus modelos de gestión sean flexibles, que se adapten rápido a los cambios y situaciones que, como esta pandemia, tensionan cíclicamente algunos servicios.
Será excelente la organización que mejor dé respuesta a esta exigencia ciudadana de mejora de la accesibilidad a los recursos sanitarios.
La segunda idea clave en la que debemos seguir trabajando organizaciones como Ribera es en un concepto aún más amplio de la salud, entendida también como el cuidado del bienestar del ciudadano. Es decir, tenemos que ganarnos la confianza de la población para que confíen en que les cuidamos cuando están bien, que nos preocupamos por ellos, vigilamos sus factores de riesgo y prevenimos, de forma personalizada, alteraciones o riesgos en su estado de salud. Tenemos que ser proactivos, estar cerca, monitorizar a los “pacientes sanos” y seguir trabajando en modelos predictivos que nos ayudan a adelantarnos a empeoramientos de la salud de nuestros pacientes. Y, por supuesto, que hacemos todo cuanto está en nuestras manos para curarles cuando están enfermos y solucionar su problema.
Estas son dos claves de la Sanidad de esta década: la accesibilidad al sistema y el cuidado de la salud pero también del bienestar, físico y emocional, con un acompañamiento constante. Sistemas como del modelo de salud poblacional que aplicamos en Ribera hace años y herramientas como Minds, el nuevo programa de bienestar emocional, son un referente en este nuevo panorama asistencial.
La sostenibilidad del sistema sanitario público es esencial. Y dado que se financia vía impuestos a los ciudadanos, el buen uso del sistema y de los servicios que presta debería estar garantizado para conseguir el mejor estado de salud de la población. Si no se hace un uso eficiente de los recursos, se está engañando a los ciudadanos, porque esos costes no están dedicados a solucionar los problemas de salud, sino a otro tipo de gastos de carácter institucional o de gestión (en este caso de mala gestión), que deben ser evitados porque generan mayor lentitud en la atención, burocracia, menos flexibilidad… y a la larga, empeoran los resultados de salud.
Y la sostenibilidad es muy importante en el sistema público, pero también en el privado.
Las compañías de seguros, cuyo papel es fundamental y cada vez tienen un mayor reconocimiento social, también tienen que dar un paso hacia la modernidad, cambiar conceptos y ser más proactivos, porque si no son eficientes, tendrán que subir las primas. Y esto les hará menos atractivos para los ciudadanos, que llevan años poniendo la mirada sobre esta modalidad de atención, ante las carencias y retrasos que está sufriendo el sistema público en general.
Por último, por lo que respecta al sector hospitalario o de provision sanitaria privada, este tiene que contribuir hacia un modelo de gestión a largo plazo, trabajando conjuntamente con el sector asegurador para ser eficiente en la respuesta a los ciudadanos, trabajando con una visión compartida con el resto de agentes del sistema, y buscando el modo de conseguir que, con una mejor comunicación haya más personas que apuesten por el sector privado como un sector que va a ser fundamental para colaboración con la administración pública, desde una visión más solidaria, involucrada y con visión de futuro, sobre todo porque garantiza su sostenibilidad futura. Una asistencia más integrada, cooperativa y eficiente en beneficio de los ciudadanos.
Todos somos necesarios y podemos aportar valor al cuidado de la salud y el bienestar de los ciudadanos. Ojalá el año 2022 sea el de la colaboración, el entendimiento y el gran pacto de la Sanidad. Por todos y para todos.


Alberto de Rosa, Opinión

32 años de trabajo por una Sanidad cercana, sostenible e innovadora

17 noviembre, 2021 • By

Me gustaría compartir en este blog unas palabras de agradecimiento por el Premio New Medical Económics a mi trayectoria profesional, que recibí el pasado lunes 15 de noviembre en Madrid.

En primer lugar, me gustaría agradecer a este prestigioso medio de comunicación digital, editado por Health Economics S.L. y dirigido por el doctor José María Martínez García, economista y doctor en Medicina, este reconocimiento a mi experiencia en el sector sanitario. Pero, además, quiero dedicarlo a todas las personas que en estos 32 años me han acompañado en el trabajo por una Sanidad responsable, excelente, sostenible y transformadora. De todos he aprendido y con todos he compartido retos y propuestas, inquietudes y logros. En mi intervención ante un concurrido auditorio que se reunió en la Fundación Jiménez Díaz, quise hacer una mención especial a la directora de Comunicación, Márketing y Responsabilidad Social Corporativa, Angélica Alarcón, que me ha acompañado en la mayor parte de esta trayectoria.

Soy un apasionado del sector salud. Llevo 32 años trabajando por una Sanidad más cercana, humana, sostenible e innovadora, y todos ellos son adjetivos que compartimos los que estábamos reunidos el lunes en torno a los premios NME. Este vínculo, invisible pero real, es en gran medida el que nos anima a seguir trabajando, cada uno desde su organización, en la construcción hoy de la Sanidad del mañana. 

Y en este futuro inmediato tenemos que pensar ya. Porque vamos a afrontar grandes retos en los próximos años y debemos buscar lo que nos une y aquello que nos permitirá dar la respuesta que merecen los ciudadanos. Sobre todo, para garantizarles una atención sociosanitaria integral, universal, sin listas de espera, que integre los diferentes niveles asistenciales –desde la Atención Primaria a las residencias de mayores- e implante definitivamente esta nueva cultura digital, que es una asignatura pendiente, para que nuestra Sanidad sea un referente en el mundo por su calidad.

En el grupo Ribera hemos dedicado nuestra trayectoria a ayudar a construir un sistema público fuerte, desde nuestro modelo innovador y sostenible, con responsabilidad, lealtad institucional y la confianza que nos dan unos buenos resultados de salud y la satisfacción de pacientes y profesionales, tras más de 20 años gestionando hospitales y departamentos de salud.

Estoy seguro de que este camino que comenzamos hace muchos años se consolidará y, entre todos, lograremos afianzar los pilares de una única Sanidad, transformadora y universal, sin más apellidos que los que se refieren a sus virtudes objetivas. 

Gracias a quienes me habéis acompañado en estos 32 años de trayectoria profesional y aprendizajes mutuos. Mi deseo es que la vida me permita seguir trabajando y aportando conocimiento y mi experiencia en el sector para continuar transformando la Sanidad y prepararla para el futuro inmediato.


Alberto de Rosa, Opinión

Un modelo de salud responsable para un mundo mejor

11 noviembre, 2021 • By

Os comparto en mi blog el artículo publicado en El Español el 11 de noviembre de 2021 sobre los ODS y la Agenda 2030.

Dejar un mundo mejor del que nos encontramos, pensar el futuro con unas bases sólidas para el bienestar y diseñar el mañana con criterios de sostenibilidad, eficiencia y solidaridad. Este debería ser el objetivo de ciudadanos, empresas, organizaciones e instituciones. Y para eso, es clave la hoja de ruta que marca la Agencia 2030 y apostar, sin complejos, por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que con la tragedia del Covid, cobran aún más importancia. Cada uno en su área de actividad, a pequeña, mediana o gran escala. Lo importante es sumar para que los cimientos de esta sociedad del bienestar, que tenemos la suerte de vivir los ciudadanos del primer mundo, se hagan extensibles a todos los rincones del planeta y sean duraderos en el tiempo. 

Por primera vez, tenemos la oportunidad de apostar por unos objetivos buenos para el planeta y para la humanidad, con un lenguaje inclusivo, imparcial y despolitizado, que suma y no discrimina, y que atrae por la fuerza de su mensaje. En mi opinión, es importante que trascienda más allá de idearios políticos o intereses particulares.

Hace años que Ribera es pionero en el desarrollo de un modelo de salud responsable, con el objetivo de mejorar el bienestar de la población, y una aportación de valor que combina innovación y humanización, contribuyendo al mismo tiempo a la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.  Por eso, cuando aparece la Agenda 2030, su integración en nuestro día a día es inmediata y natural. Porque nuestra vocación es transformar la manera de gestionar la Sanidad, y aunque estamos alineados con los ODS en general, nuestro foco está en el número 3, referido a la salud y el bienestar.

Tecnología y equipo humano son fundamentales para este modelo de salud responsable que aplicamos y que trabajamos por extender, más allá de los nueve hospitales y 60 centros de atención primaria que gestionamos en cinco regiones españolas. Ambos son clave por cuanto nos permiten facilitar a todos los pacientes el acceso a una atención sanitaria personalizada, preventiva, predictiva y participativa. Hacemos que se sientan protagonistas y parte activa de su cuidado, facilitándoles la tecnología y el acompañamiento que necesitan, así como instalaciones y equipamiento adaptados a personas con diversidad funcional. Igualdad, universalidad, equidad y responsabilidad. Todo aplicado a la salud. 

Además, gracias a nuestra apuesta por la investigación y la coinnovación, desarrollamos cada día herramientas, aplicaciones y modelos predictivos, como el que permite que desde hace ya más de un año podamos predecir qué pacientes Covid pueden acabar en la UCI, la telemonitorización de pacientes con enfermedades crónicas, la telerehabilitación o un cuidador virtual que, gracias a la tecnología de voz y la inteligencia artificial, “entiende” a los pacientes, transmite sus constantes a un profesional sanitario casi en directo y es capaz de controlar a miles de pacientes en unas horas.

Siempre hay que dar un paso al frente y apostar por iniciativas que busquen hacer realidad, poco a poco, lo que aún suena a utopía en un mundo cada vez más incrédulo. Y, sinceramente, creo que Ribera forma parte de ese grupo de valientes que cada día trabaja y se reinventa para crear un mundo mejor, en nuestro caso, una atención sanitaria aún más excelente, rápida, humanizada y socialmente responsable. Por eso, por ejemplo, nos adherimos recientemente a la estrategia One Health, que impulsa una visión global de la salud en todo el mundo. El Covid y la pandemia mundial que ha provocado deberían hacer que gobiernos y organizaciones sanitarias nos concienciemos de la importancia de abordar la salud y el bienestar de la población desde una perspectiva holística, ya que los condicionantes sanitarios, económicos, sociales y culturales influyen de manera importante en la organización y planificación de los recursos sanitarios, en la prevención y en el cuidado de la población. 

Ningún gobierno debería tomar decisiones que afectan a la salud y el bienestar de la población basándose, por ejemplo, en un programa político redactado desde la confrontación, sin valorar resultados y datos objetivos. Pero, por desgracia, algunos dirigentes políticos están en una agenda prehistórica, y siguen apostando por modelos de gestión de hace 50 años, para dar servicio a una sociedad que, simplemente, ya no existe.

¿Y cómo intentamos garantizar una vida sana y promover el bienestar y la salud para los ciudadanos de hoy en el grupo Ribera? Con una apuesta firme y decidida por la prevención y la educación para la salud de la población, en todas las edades y etapas de la vida, desde los más pequeños, a las embarazadas y las personas mayores, haciendo una medicina personalizada, que responda a los retos de esta nueva sociedad. El Covid ha supuesto todo un reto en esta área, porque nos ha obligado a plantear otro tipo de acciones, diferentes a las organizadas hasta el inicio de la pandemia, donde predominaban los talleres presenciales. En marzo de 2020 todo cambió, primero por el confinamiento y luego por la necesaria distancia social que aún hoy se recomienda. Eso nos llevó, durante el primer confinamiento, y gracias a la implicación e iniciativa de nuestros profesionales, a poner en marcha el programa Cuídate en casa, que incluye vídeos con consejos de salud, ejercicio, alimentación saludable y talleres de mindfullnes, relajación y rehabilitación online, y que tuvo tan buena acogida, que nos llevó a grabar una segunda edición, con nuevos vídeos para todo tipo de pacientes, que se pueden visualizar en nuestro canal de YouTube.

Con cada una de nuestras acciones hoy, estamos definiendo lo que queremos que sea este mundo mañana. ¿Te apuntas?


Alberto de Rosa, Opinión

La doctrina Ribera Salud

13 julio, 2021 • By

El pasado jueves se nos comunicó la sentencia del Tribunal Supremo (TS) número 952/2021 sobre las reversiones y el cumplimiento de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria de 2012 y que, sin duda, afecta al proceso abierto por la Generalitat valenciana para la internalización de la gestión del Hospital Universitario de Torrevieja.

Pero permitidme que haga algunas reflexiones a propósito de este auto, porque creo que es tan importante que trasciende los casos concretos del Hospital de La Ribera, el de Torrevieja o las concesiones sanitarias. Marca un antes y un después en el sistema económico español y en el modelo concesional en cualquier sector, y crea lo que a partir de ahora vamos a llamar “la doctrina Ribera Salud”. 

Y ¿en qué consiste esta doctrina, que ha sentado jurisprudencia con la sentencia del Supremo? Os lo resumo en algunas ideas clave que se recogen en el escrito de los magistrados del Supremo. 

  1. La doctrina Ribera ha conseguido poner un límite al populismo económico en España. A partir de ahora, los gobiernos no pueden tomar decisiones arbitrarias sin abrir un expediente administrativo que incluya el impacto económico y presupuestario de un modo riguroso y con datos. Con esta sentencia, hemos logrado que en el futuro no se tomen decisiones de carácter ideológico, sin explicar y justificar de un modo transparente ante los ciudadanos las implicaciones económicas de esa decisión y cómo afectará a la calidad de los servicios su propuesta de internalización.
  2. Esta sentencia del Supremo anula la sentencia previa del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV), que decía que un gobierno podía tomar las decisiones unilaterales y sin ningún tipo de estudio ni de análisis del impacto de estas decisiones. Con el auto del Supremo, esta sentencia queda anulada, algo muy extraordinario en la Justicia española y muy muy importante para el sector concesional en general. 
  3. Y digo más. La sentencia del TS establece que PREVIO a la toma de decisión y cualquier comunicación sobre la internalización de un servicio (el fin de una concesión), la administración tiene que elaborar un expediente administrativo completo y fundamentado, que incluya la evaluación del impacto económico y presupuestario de esa decisión. ANTES DE TOMAR LA DECISIÓN.

Desde mi punto de vista, creo que es una sentencia histórica, que marca un antes y un después en las garantías de un Estado democrático, vela por la seguridad jurídica de las empresas concesionarias y garantiza el rigor y la seriedad de los gobiernos en la toma de decisiones que afectan a cualquier servicio público que reciben los ciudadanos. 

Me siento orgulloso de haber llevado ante el Supremo esta causa y haber conseguido anular la sentencia del TSJ valenciano, que avalaba la arbitrariedad en la toma de decisiones de un gobierno, cuando afecta a un servicio público. Desde Ribera, siempre nos pareció una apreciación incorrecta y ahora el Supremo nos da la razón anulándola.

Hoy España es un país más seguro, desde el punto de vista jurídico, y se ha puesto límite al populismo económico. Y estoy contento de haber contribuido a un escenario más riguroso, serio y objetivo del que existía antes. En mi opinión, no es de recibo que una decisión del calado de la reversión de una concesión administrativa se justifique apelando a un pacto de gobierno, se llame Botánic o como se llame, y lo formen los partidos que lo formen. Gobernar para todos los ciudadanos es una responsabilidad que debe ejercerse con seriedad, objetividad y criterios serios, y sobre todo, justificando con informes y datos las decisiones que afectan a tantas familias, en este caso, a miles de pacientes y profesionales sanitarios. Más aún en un momento de pandemia y crisis sanitaria como el que vivimos. 

Además, estamos pidiendo fondos europeos para salir de una crisis muy severa y no es coherente ni razonable pedir fondos a Europa por un lado y por otro, ignorar el ahorro cifrado en 45 millones de euros por la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat, por ejemplo, en el caso del Hospital de Torrevieja.

También me gustaría poner en valor la contribución social del grupo Ribera. No queremos medallas, pero lo cierto es que, gracias a esta sentencia, que hemos llevado hasta el órgano más elevado de nuestra Judicatura, hemos impedido que otras empresas que gestionan servicios públicos pasen por lo que hemos pasado nosotros. El concepto de libertad de empresa, lealtad institucional entre una administración y un concesionario, respeto y seguridad jurídica es fundamental, y más aún en un país en el que la colaboración público privada es una realidad en muchos sectores. Y hablo de infraestructuras, energía, agua, residencias de mayores, educación, las ITV y, por supuesto, Sanidad, ya que los conciertos sanitarios existen en muchas regiones españolas.  

Soy consciente de que en esta batalla judicial hemos sido como David enfrentándose a Goliat y, por ese motivo, me siento especialmente contento de que toda la organización haya defendido a pacientes y profesionales afectados, también a nuestros proveedores, servicios subcontratados, colaboradores y, en definitiva, a todos aquellos que creen y valoran positivamente que una colaboración leal, sincera y de calidad redunda en el beneficio de los ciudadanos. Nosotros, insisto, nos hemos limitado a defender las garantías de un Estado de Derecho.

Por último, quiero decir que confiamos en que la contribución de “la doctrina Ribera Salud” a una gran nación como es España nos permita disfrutar a nosotros, y a las generaciones venideras, de un país más libre y más seguro para invertir, crear empleo, generar oportunidades y facilitar servicios de calidad a los ciudadanos. Un país en el que la ideología no ponga límites a la libertad, en el que desaparezcan actitudes y decisiones que suponen un acoso a sectores como la escuela concertada, las residencias, las farmacias o el sector sanitario.

Confiamos, y nunca lo hemos dejado de hacer, en la buena voluntad, el diálogo y la lealtad para encontrar la mejorar solución de la mano de la Administración, y seguir garantizando un modelo de salud responsable y el mejor servicio público sanitario a los pacientes de las áreas que gestionamos. 

Esa ha sido siempre y es nuestra vocación.


Alberto de Rosa, Opinión

Por una salud responsable

6 julio, 2021 • By

Hoy os quiero compartir en mi blog una entrevista que me hicieron recientemente en La Voz de Galicia

La apuesta del grupo Ribera y de Centene por la comunidad gallega es un hecho desde hace ya varios años. Gestionamos allí tres hospitales: Ribera Povisa, en Vigo; Ribera Polusa, en Lugo; y desde hace apenas unas semanas, Ribera Juan Cardona en Ferrol. Y es por eso que en la entrevista expreso, una vez más, las fórmulas para hacer sostenible el sistema sanitario y reitero con firmeza que habría sido imposible dar una respuesta eficaz a la pandemia sin la colaboración del sector privado. Nosotros apostamos por un modelo de salud responsable, y esa es la clave para afrontar los retos del sistema y garantizar la sostenibilidad del sistema.

A continuación, podéis leer la entrevista.

La tercera aseguradora norteamericana, el gigante Centene Corporation, posee tres hospitales en Galicia a través de su filial española, Ribera Salud. El director ejecutivo para Europa, Alberto de Rosa (nacido en Valencia en 1962, «el 17 de octubre, como Pablo Iglesias e Isabel Díaz Ayuso», insiste), reflexiona sobre los retos del sistema sanitario tras el covid.

-La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de sistemas sanitarios fuertes. ¿Qué papel puede jugar la sanidad privada?

Habría sido imposible dar una respuesta eficaz a la pandemia sin la colaboración entre la sanidad privada y la Administración pública. El sector ha colaborado con lealtad. Es un aprendizaje de esta pandemia: debemos buscar líneas de colaboración. Hay que repensar el sistema sanitario y el papel que queremos que juegue la sanidad privada.

-Si la sanidad pública no habría podido con todo, como dice, se podría interpretar que lo que hace falta es reforzarla.

Hay que reforzar todo. Tenemos un gran sistema público, con unos valores que todos queremos mantener: universal, gratuito y con equidad. Pero hay que tener en cuenta en qué sociedad vivimos. El 22 % de los ciudadanos deciden estar cubiertos por aseguradoras privadas, además del sistema público. ¿Por qué? Porque la gente quiere la tranquilidad del sistema público pero quiere tener la flexibilidad, capacidad de elección, inmediatez y cercanía del sector privado. Queremos un sistema público fuerte y para eso necesitamos un sistema privado importante.

-Es curioso, porque en la crisis financiera del 2008 también crecía el aseguramiento privado. ¿Si se reforzase el sistema y se eliminasen las listas de espera habría menos asegurados?

-Soy de los que les gusta hablar cada vez menos de lo público y lo privado. Es un lema que quiero introducir en el grupo: un modelo de salud responsable.

– ¿Qué significa?

Tenemos que ver los retos a los que se enfrenta el sistema. El fundamental es la sostenibilidad, tanto en el sector público, financiado vía impuestos, como el privado, financiado porque la gente lo paga. Algunos se empeñan en hacer separaciones, cuando la gente lo tiene más claro. Al reto de la sostenibilidad del sistema tienen que contribuir todos los agentes implicados.

-Habla de repensar el sistema. Repiense en voz alta.

Tenemos que avanzar en una salud más digital. Fuimos el primer grupo que implantó la historia electrónica y estamos implantando un portal de salud. Tenemos un sistema sanitario diseñado en los 80, y la sociedad es distinta. El hospital tiene que salir de sus muros y tener más relación con atención primaria, con los servicios sociales y con el domicilio del paciente.

-¿Cómo se hace sostenible el sistema?

Hay retos como la evolución de los costes, el envejecimiento, las nuevas enfermedades, las tecnologías… Propondría volver a hacer lo que se hizo a principios de los 90, el informe Abril, en el que los expertos en la sanidad pongamos ideas en común.

-¿Le gustan las fórmulas que proponía el informe Abril? Hablaba del copago, de la colaboración público-privada…

Nunca he sido partidario del copago, puede ser injusto. Hay otras ideas que sí. Hay que volver a pensar muchas cosas.

-En los 90, Ribera Salud inició el modelo Alzira: la Comunidad Valenciana les encargó la gestión de toda un área de salud, hospital y primaria. ¿Ese es el modelo?

En Sanidad hay muchos grises. El modelo fue muy interesante para unas situaciones concretas. Funcionó muy bien, permitió inversiones milmillonarias. Hay otras fórmulas de colaboración que han funcionado fenomenal, como Muface, en el que los funcionarios eligen entre recibir asistencia en el sistema público o en compañías privadas, o como las oficinas de farmacia.

-El gobierno de PSOE y Compromís dejó caducar la concesión de Alzira y ya ha anunciado lo mismo para Torrevieja.

Después de tres años, el retorno de Alzira a la gestión pública ha sido un fracaso. Los datos públicos indican que le cuesta a la Comunidad Valenciana 80 millones al año más que antes. Las listas de espera se han triplicado. Los ciudadanos tenían una asistencia de calidad. En mitad de una pandemia, valdría la pena no tocar las cosas que funcionan.

«Queremos trabajar muy cerca del Sergas»

En octubre, Alberto de Rosa dejó de ser consejero delegado de Ribera Salud y pasó al cargo de director ejecutivo de Centene en Europa. Dice que solo pidió mantener un cargo: el de presidente del patronato de la Escuela de Enfermería de Povisa.

—Han comprado tres hospitales gallegos en menos de dos años. ¿Por qué este apetito por Galicia?

Tuvimos mucha relación con Povisa muchos años y entrar en Galicia adquiriendo Povisa fue una oportunidad extraordinaria de la que nos sentimos orgullosos. Cuando entramos en una comunidad, estudiamos si puede haber otras oportunidades. Aparecieron Polusa (Lugo) y Juan Cardona (Ferrol) y estamos felices. Pero la idea inicial era incorporar Povisa al grupo. Cuando entramos en Galicia solo estábamos en dos comunidades [Valencia y Madrid], ahora en cuatro [con Galicia y Extremadura] y le anuncio que dentro de poco estaremos en una quinta.

—¿Cuál?

No digo más. En los países donde estamos vamos a apostar por seguir creciendo.

—¿En Galicia también?

Estamos abiertos a cualquier oportunidad que surja, pero no voy a decir nada más.

—Tomaron el control de Povisa en diciembre y en marzo llegó la pandemia.

Fue muy afortunado para el grupo, que recibió una ayuda excepcional de Povisa, y me gusta pensar que también para Povisa. Los grupos pueden ayudar en situaciones como esta.

—¿Qué relación le gustaría mantener con el Sergas? Sus tres hospitales tienen conciertos.

Me gustaría trabajar muy cerca de ellos, ayudarles y aportarles ideas e iniciativas que puedan ser positivas. El concepto de lealtad es importante para nosotros.