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Sanidad

Alberto de Rosa, Opinión

Construyamos desde la unidad

7 abril, 2020 • By

Cuando hace poco más de tres meses celebrábamos el comienzo de una nueva década, nadie podía imaginar que la primera pandemia del siglo XXI estaba llamando a la puerta. Era un momento en el que todos nos deseábamos salud y felicidad para el año próximo. Salud, qué hermosa palabra. Hoy luchamos contra un enemigo invisible pero duro, muy duro. Las decenas de miles de personas fallecidas lo demuestran. 

Nuestra sociedad ha sabido una vez más estar a la altura de las circunstancias. Creo que tanto en España como en nuestra Comunidad los ciudadanos hemos mostrado nuestra mejor versión. La responsabilidad, la unidad, la generosidad, la solidaridad y el espíritu de sacrificio de todos en estos días de lucha y confinamiento supera con mucho a lo que podíamos imaginar hace solo un mes. 

Como responsable de un grupo sanitario, Ribera Salud, he tenido la oportunidad de estar en la primera línea de defensa de nuestra sociedad. Mi privilegio es liderar un extraordinario equipo de profesionales (médicos/as, enfermeros/as, auxiliares, técnicos/as, administrativos/as, celadores/as, personal de mantenimiento, personal de limpieza…) que tanto en Galicia, Madrid, Extremadura y la Comunidad Valenciana han dado ejemplo de lo que es esta extraordinaria profesión vocacional con entrega, pasión, profesionalidad y eficacia. Han demostrado, una vez más, que somos una organización de personas que cuidan a personas. Y permitan que exprese mi profundo orgullo y reconocimiento a todos ellos. 

María José, personal de limpieza de uno de nuestros centros, aseguraba el otro día que trabaja “más y mejor que nunca, porque éste también es mi hospital y quiero ayudar a que esta situación termine”. Y Cuca, administrativa del Hospital de día de pacientes oncológicos, nos contaba que no ha querido cogerse días libres porque “aquí somos una gran familia y en estos momentos nuestros pacientes nos necesitan”. Ángel, médico de Urgencias decía sentirse reconocido por los ciudadanos pues, “ellos no distinguen a los profesionales por el tipo de hospital en el que trabajan, a pesar del empeño de algunos políticos”. Ellos dicen que no son personas especiales, pero sus valores son un ejemplo para todos. Ahí lo dejo.

También quiero agradecer las abrumadoras muestras de solidaridad de personas, colectivos y empresas que están contribuyendo con sus donaciones y sus muestras de apoyo. Y, por supuesto, poner en valor el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado por su impresionante vocación de servicio público, sea cual sea la tarea que se les encomiende. Además, intentamos estar cerca de las instituciones, autonómicas y locales, para mantenerles al día de la evolución de la crisis. Porque la información y la transparencia son clave en un trabajo en equipo.

Ahora es el momento de empezar a poner las luces largas y prepararnos para afrontar una nueva realidad. Las heridas de esta pandemia en los servicios públicos, los hábitos sociales y la economía van a ser profundas. Y otra vez de nosotros depende que las superemos antes o después. Es necesario acabar con debates divisorios y fomentar los muchos puntos que nos unen. Se ha demostrado que esta pandemia no entiende de fronteras, de clases sociales ni de ideologías políticas. Y cuestionar la globalización y apostar por localismos arcaicos se ha demostrado erróneo porque otra de las enseñanzas de este virus es que la respuesta en la lucha debe ser global.

Es tentador ofrecer respuestas populistas y simples a escenarios complejos, pero sería una total equivocación. En Sanidad oigo mensajes de enfrentamiento de lo público o lo privado cuando sin la colaboración público-privada, la respuesta a la crisis hubiera sido una total hecatombe. Simplemente imposible. 

En la Economía escucho críticas a personalidades como Amancio Ortega o Juan Roig cuando están mostrando que son un ejemplo de compromiso y generosidad que les convierte en verdaderos referentes sociales. Mientras, en política, los diferentes líderes toman decisiones en función de lo que creen que va a mejorar su posición en el corto plazo. 

Y esta crisis no va de eso. Va de cambiar nuestras prioridades y valores sociales. De buscar consensos y acuerdos, de sumar. De generosidad, de escuchar, de agradecer. En definitiva, de ser más humildes. Nuestros líderes políticos tienen la oportunidad de afrontar este reto desde la grandeza y la visión de Estado. No sé si lo harán. Pero yo les pediría que cuando tomen sus decisiones tengan en la cabeza a los ancianos que han fallecido en las residencias porque no se les ha dado la prioridad asistencial que merecían. O el altísimo número de profesionales contagiados por no haberles provisto de suficiente material de protección. Unos profesionales que, aún con miedo, iban todos los días al hospital a luchar por todos nosotros. En este punto quiero agradecer al equipo de la central de compras de Ribera Salud su entrega y eficacia para evitar la extensión de los contagios entre nuestros profesionales. 

Ojalá todos los responsables de sacar adelante nuestra Nación estén a la altura de lo demostrado por todos los ciudadanos. 

(Este artículo fue publicado por el diario Levante-EMV el 7 de abril de 2020, Día Mundial de la Salud)


Alberto de Rosa, Opinión

El valor de lo local

20 marzo, 2020 • By

Vamos a cumplir la primera semana desde que el Gobierno decretó el estado de alarma, y ciudadanos y organizaciones nos estamos esforzando en adaptarnos a esta circunstancia excepcional. Todos estamos escribiendo una línea en la Historia de la gestión de esta pandemia mundial, la primera del siglo XXI.

Cada ciudadano interpreta en esta situación el papel que le ha tocado: los profesionales sanitarios, las farmacias y los investigadores, como primera línea en la batalla contra el coronavirus; trabajadores de servicios básicos como limpieza, transporte, alimentación o las fuerzas de seguridad, ayudando a que la vida no se detenga por completo. Y las administraciones, cada una en su esfera. El Gobierno Central intenta unificar políticas, recopilar información diaria sobre el número de casos y dar instrucciones y recomendaciones de carácter general, mientras los gobiernos regionales, responsables de la gestión de la Sanidad en cada territorio alimentan esa cadena de información, aplican criterios que vienen de arriba y toman las decisiones necesarias, al tiempo que nos las transmiten a los diferentes gestores de la Sanidad.

No me cabe duda de que todos trabajamos en la misma línea, en pos de la máxima colaboración entre las instituciones, pensando que esta batalla vamos a ganarla todos juntos.

Sin embargo, creo que hay un actor que es fundamental en esta crisis, por la importancia que tiene como un agente de salud y de cercanía con los ciudadanos. Me refiero a los ayuntamientos. La importancia que en situaciones como ésta cobran los servicios sociales municipales y su contacto con las personas mayores y los grupos más vulnerables y en riesgo de exclusión;  o la Policía local, imprescindible para garantizar el aislamiento social, es una realidad que deberíamos poner en valor en un momento de máxima tensión social, por la situación que afrontamos y la que queda por llegar. 

Y no pensemos solo en los ayuntamientos de las grandes ciudades. Cuanto más pequeña es una población, más importante es el papel de la administración local, por su contacto directo con los ciudadanos, porque es a ellos a quienes recurren para plantear dudas y preocupaciones y reclamar servicios. Estos pequeños ayuntamientos no suelen tener la posibilidad de aplicar el teletrabajo, y de ahí que estos trabajadores públicos sean también héroes en esta crisis. 

En Ribera Salud siempre hemos pensado que una de las principales misiones que tenemos como responsables de la salud de los ciudadanos es trabajar mano a mano con la comunidad a la que servimos. Y para ello, no hay mejor fórmula que estar totalmente integrados en la vida de esa comunidad. Nos apoyamos mutuamente.

En esta línea, estoy muy orgulloso porque nada más empezar esta crisis sanitaria hemos puesto en marcha una iniciativa para mejorar la comunicación directa con los ayuntamientos e intensificar la coordinación de todos los efectivos. Los gerentes de los departamentos de salud que gestiona Ribera Salud han mantenido ya las primeras reuniones por videoconferencia con los alcaldes de todos los municipios de sus áreas. Ayuntamientos tan diversos como Torrevieja, Pilar de la Horadada, Orihuela, Elche, Aspe, Crevillente, Torrejón, Daganzo, Ajalvir, entre otros, han participado en estas llamadas de coordinación. Y quiero agradecer a todos los alcaldes que han participado su compromiso, entusiasmo y colaboración, así como el enorme apoyo que nos han hecho sentir durante estos días.

En estas reuniones veo plasmados cuatro de los principios que me parecen fundamentales en una gestión de la salud del siglo XXI:

  • Comunicación entre todas las instituciones, con el objetivo de tener siempre un canal abierto para la rápida respuesta ante una eventualidad.
  • Transparencia para explicar el por qué de las decisiones y recibir cualquier sugerencia que nos permita mejorar y adaptarnos a un escenario que cambia todos los días.
  • Cercanía porque la administración local y la sanitaria son las que tienen un mejor y mayor contacto con los ciudadanos y son una fuente muy buena para recoger dudas y transmitir sugerencias.
  • Coordinación, porque creo que es muy importante que la policía local conozca de primera mano las estrategias de los hospitales o cómo está funcionando la atención primaria, y que los servicios sociales sepan que pueden recibir formación e información para hacer su trabajo con las máximas garantías de seguridad.

Todos sumamos. Cada uno de los 8.131 ayuntamientos de España cuenta para trabajar en pos del interés general. Para Ribera Salud, estar integrado en la comunidad a la que servimos va más allá de las palabras. Con estas reuniones demostramos, con una acción muy concreta, el valor de lo local en las estrategias globales de cualquier institución u organización. Cada eslabón de la cadena es importante y en esa línea seguiremos trabajando. Ahora y siempre.


English

We all create the future together

21 enero, 2020 • By

The future belongs to the brave. Ronald Reagan said this phrase, so frequently repeated by coaching experts, to the North Americans after the Challenger tragedy in 1986. His message was clear: We can never give up, we must always be looking forwards, work hard, get up after every fall, keep moving and never stay still. It is difficult, but of course, if you have help, it is easier.

This help is the great value contributed to society by Lanzadera and, if you allow me, the companies that form part of its Corporate program, in order to boost innovative projects in various sectors: from health to aerospace engineering, including nutrition and logistics. Ribera Salud has already started two work with two teams of young entrepreneurs who have been selected from among the Lanzadera experts and our technology subsidiary, Futurs, for their initiatives to revolutionise and improve healthcare for citizens. This is based on an app, Serenmind, to facilitate self-guided psychological treatment, with monitoring by a professional for all citizens; and a platform, HumanItCare, to gather, organise and analyse the information of people with chronic diseases in order to improve their quality of life and their health results.

When we were invited to participate in the Corporate program by Lanzadera, we immediately noticed that their philosophy perfectly fit in with the mission, vision and values of Ribera Salud. We have a responsibility to the society that we serve. The possibility of participating in the selection of innovative projects in the health sector and of helping the creators to develop them in our hospitals allows us, once again, to stay one step ahead of society’s needs, which are always changing and increasingly demanding.

At the same time, this has allowed us to directly interact with an eco-system around innovation and entrepreneurship that the businessman Juan Roig has highlighted, once again giving a first-hand example of the importance of bravery in the business world and in life. And we have found so many brave people throughout the difficult process of choosing between the dozens of projects presented, just in the health sector! From here, I would like to congratulate all of you and encourage you to keep working hard to meet your goals.

For Ribera Salud, without a doubt, this experience has been an incentive to grow better every day and to offer maximum quality healthcare. We are proud to participate alongside great companies such as Airbus, Mercadona and Facsa in a project for business support for young entrepreneurs that will help them to develop their projects here, in Spain. We are all firmly focused on boosting, attracting and retaining talent in our country in order to offer the best service for our citizens. With this support for innovative initiatives, we give back to society part of the trust that we have received from it. We are connected by one single goal: to help to build a better future for the society we serve.

The various public administrations ought to observe Lanzadera as an example to be followed, as well as the firm focus of Juan Roig to consolidate a genuine entrepreneurial “hub” in the city of Valencia, the province of Valencia and all over Spain, starting with the creation of the EDEM University, continuing with the Lanzadera projects and culminating with Angels Capital, the society used to invest in these entrepreneurial leaders. So, yes. The companies participating in the Corporate program by Lanzadera are also contributing our grain of sand so that new entrepreneurial initiatives can come to light and be successful, because they contribute towards improving our activity while always providing better results for our citizens.

At Ribera Salud, good health results alone are not enough, given that nowadays we are working with very high standards and models, always aiming to improve healthcare for our citizens. Professionalism, integrity, passion, innovation and responsible and sustainable health management are in our DNA, based on the 5 P’s that we apply to the medicine that we practice: preventive, predictive, personalised, participative and population-based.

The future is now and we are building it with hard work, effort and passion.


English

Condemned to wait?

2 enero, 2020 • By

The year is ending with the worst waiting lists in the recent history of Spain. The Ministry of Health has published this information by autonomous communities on September 30th and the balance is shocking. The average waiting time on a national scale has moved from 93 to 115 days in just one year. This is to say, patients have to wait almost a month longer to be operated than they did in 2018.

It is true that this is a situation we have been experiencing for many years in the public system. Too many years. It is a genuine curse, meaning that the Spanish health system is not effective and is causing serious harm to its citizens, who ought to be the focus of the system and yet feel like they are victims of it.

More than half a million Spaniards (671,494 in June) will spend this Christmas waiting for a surgical intervention that, on average, will be delayed by almost four months. Some people wait a year.

I worry that, if after a fifth of the 21st century we still have the worst waiting lists in history, all signs point to this being a structural problem rather than circumstantial.

But as Einstein said: “If you are looking for different results, don’t always do the same”. And that is exactly what our politicians are doing. It is incomprehensible to listen to them talking about solutions as ineffective as paying professionals to attend to patients on the waiting list outside of their usual working hours. Why? Because this measure is outdated, it goes against an efficient management model, it implies an obsolete personnel policy and has been proven to be completely ineffective. When I started to work in the health sector, in 1990, it was already being said that working overtime was not the solution, as the system itself promotes working extra hours, lack of family balance and excessive working hours, with the consequent reduction in safety at work for the professionals. Also, genuine bottlenecks are created because it is only applied to professionals in surgical specialties when others, such as GPs or paediatricians have the same problems with waiting lists.

Another of the measures proposed by the politicians time and time again, as if this were “Groundhog Day”, are the crash plans. There are governments that resist the establishment of stable and efficient overtime in the private sector and apply these types of temporary measures, thinking that this is a circumstantial problem, when that is not the case. The crash plans have also been shown to be inefficient in the long term, as they do not reduce the lists.

So what is the solution? We can’t perform magic, but we must all be brave: The governments, to apply new management formulae in the public system, such as the Ribera Salud model, or at least tools that have been proven efficient such as modern management of human resources; and the private initiative, to innovate and offer the best healthcare to citizens, with long term collaboration formulae with the public administration. Administrations and companies must always place the patient in the centre of the system and motivate and encourage professionals to reach their goals, including quality of care, delay, suitability of facilities, waiting lists, etc.

The waiting lists are a structural problem, and if we want to face the new challenges of the Healthcare Sector with determination, we must get to the bottom of the problem, to the active ingredient of the system, the professionals. We must give them the importance they deserve and rewards that are not only economical but also professional recognition, flexibility and family balance, training and research, as well as variable compensation. It is necessary to align the objectives of the professionals with those of the organisation, to open the services in the morning and in the afternoon and to do away with the rigidity of a public system that resists modernisation of its modus operandi. Also, it is important that we work together on our focus on technology as a tool to facilitate work for professionals and to improve the care and information for patients.

While we continue to apply the same responses to the same problems, the result will not change. The clearest evidence that things can be done differently is the Report by the Court of Auditors of the Generalitat Valenciana, where this advisory board for the Government of Valencia ensures that the waiting list at the Torrevieja hospital is three times shorter than the average in Valencian hospitals.

At Ribera Salud, we are brave. We aren’t perfect, but we always make an effort to improve and to offer the best healthcare. And that, in the end, is truly placing the citizen at the centre of the system and giving importance to the principal asset of the system, the professionals, so that they can lead the process of change.

Given the current time of year, I’d like to take this opportunity to wish a very merry Christmas to all the readers of this blog and a happy New Year.


Opinión

Futurs, el laboratorio de la innovación de Ribera Salud

1 agosto, 2019 • By

Dicen que la perfección no existe. Es posible. Pero nuestra obligación en Ribera Salud es buscar siempre la excelencia en la atención a los pacientes y ser ambiciosos. Todo un reto, soy consciente. Pero el momento actual nos brinda una herramienta que antaño no teníamos: la tecnología. Y eso es Futurs: la revolución de la tecnología sanitaria al servicio de los ciudadanos.READ MORE