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opinión

Alberto de Rosa, Opinión, Ribera Salud

Poner apellidos en la Sanidad es un error

28 enero, 2021 • By

Esta es la primera entrada al blog de este 2021 y aunque la mayoría teníamos la esperanza de que el año hubiera empezado mejor, lo cierto es que esta pandemia nos lo está poniendo difícil. Como ha descrito muy acertadamente la presidenta del Colegio de Médicos de Valencia, esto no es una ola, es una pared vertical. 

Y yo añado: es imposible afrontar un reto como el de esta pandemia sin orden ni planificación ni una correcta gestión por parte de nuestras autoridades que, además, siguen sin contar con los clínicos para tomar las decisiones. Parece que tienen más peso algunos debates públicos que la muerte de cientos de personas cada día, el terrible dato que estamos sufriendo en las últimas semanas.

Casi un año después del inicio de esta crisis sanitaria, social y económica sin precedentes, nuestros dirigentes continúan sin creerse la importancia de sumar y aunar esfuerzos y reforzar la coordinación entre los recursos públicos y privados. Una vez más, parece que prefieren poner camas en el hall de los hospitales, en las capillas o los pasillos de Urgencias en lugar de sentarse y planificar conjuntamente con todos los agentes de la Sanidad la mejor forma de atender a los pacientes Covid, pero también a los no Covid que no pueden o no deberían esperar más. Es importante recordar que, tras un año de pandemia, las listas de esperas son insoportables en muchos hospitales. Estamos hablando de la salud de las personas.

Tengo la sensación a veces de que poner un paciente en una cama de hospital privado se valora menos que ponerlo en la cafetería de un hospital público. Y me resulta inaudito que alguien puede siquiera cuestionarse qué es mejor para ese paciente. 

Este tipo de situaciones son las que, en mi opinión, nos tiene que hacer reflexionar sobre lo que no se está haciendo bien por parte del sector pero también de la sociedad en general, sobre todo si dejamos que ocurran estas cosas que no deberían ocurrir. Ni siquiera tendrían que plantearse. No se pueden cerrar los ojos ante situaciones que no tienen excusa. Por no hablar de los hospitales de campaña que se han puesto en marcha en la Comunidad Valenciana y que no me voy a extender en criticar. Solo hace falta oír lo que han dicho los pobres pacientes que estuvieron ingresados allí. Pero la conclusión es que, por desgracia, nuestros gobernantes llevan un año tomando decisiones tarde y mal, invirtiendo en chapuzas que no mejoran la atención sanitaria de los ciudadanos ni el trabajo de los profesionales y malgastando y despreciando recursos que el sector privado ha puesto a su disposición desde el principio.

Y enlazo esa predisposición de la Sanidad privada y de sus profesionales con otro gesto de desprecio a este colectivo, tan profesional y vocacional como el que trabaja en los centros públicos. Me refiero al proceso de vacunación. No hace falta ser un experto en la materia ni gestionar un grupo sanitario para darse cuenta de que ni la organización, ni la logística de la vacunación está siendo buena por parte de las autoridades competentes. Y me sorprenden muchas cosas: desde la falta de previsión hasta la nefasta planificación y distribución de la vacuna, que en algunos puntos se malgaste una dosis por falta de agujas adecuadas y otras tantas cosas más. Pero me vuelve a sorprender, además, que se margine en el proceso de vacunación a los profesionales de la Sanidad privada, como si ellos no atendieran a pacientes Covid (y no Covid, que puede que estén contagiados cuando acuden a una consulta y no lo saben). Al menos, ha habido colegios de médicos que han exigido en los juzgados la vacunación de estos profesionales y tras concedérselo, los gobiernos lo han asumido como obligación… pero poniéndoles casi en el último lugar. Es inaudito. Todos los profesionales sanitarios, da igual dónde desempeñen su labor, son igual de valiosos. Hoy y siempre. Pero especialmente en el contexto de este virus. En una pandemia poner apellidos a la Sanidad es un gravísimo error.

E insisto en una idea fundamental. Tenemos que concentrar todo el esfuerzo en dos vías: garantizar la correcta atención sanitaria a todos los pacientes Covid y no Covid; y dar un impulso definitivo a la vacunación. Hay casos de éxito y ejemplos de unión de esfuerzos, recursos, personal e infraestructuras que han dado como resultado un porcentaje de vacunación muy elevado de la población, por ejemplo, Israel. 

Estamos a tiempo de reconducir 2021 y darle la vuelta  a unas previsiones que, a día de hoy no son optimistas. Pero yo quiero decir fuerte… ¡Entre todos, lo conseguiremos!


Alberto de Rosa, Opinión, Ribera Salud

Un proyecto de futuro al servicio de los ciudadanos

15 junio, 2015 • By

Os dejo una tribuna publicada el pasado sábado, en el diario Información, con motivo del quinto aniversario del Departamento de Salud del Vinalopó, que se cumple este mes de junio.

Ya han pasado cinco años desde que la sociedad ilicitana vio cumplido un deseo histórico con la apertura del segundo hospital de la ciudad de Elche. Y cinco años es un tiempo suficiente para sacar algunas conclusiones de lo que ha sido la puesta en marcha del proyecto sanitario más importante de la provincia de Alicante de los últimos años y que, sinceramente, creo que lo seguirá siendo en los siguientes.

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Alberto de Rosa, Modelo Alzira, Opinión, Ribera Salud

La opinión de los ciudadanos

23 mayo, 2014 • By

Recientemente la Generalitat valenciana ha hecho pública la macro encuesta de opinión realizada entre los ciudadanos de la Comunidad Valenciana. Es una encuesta muy amplia, sobre asuntos muy diversos, pero me voy a centrar en esta entrada en dos puntos muy llamativos e importantes desde mi punto de vista.

1. La sanidad es el tercer asunto de mayor preocupación de la sociedad valenciana (25,5%).

2. Para el 86,7% de la población lo importante es tener una sanidad gratuita y de calidad y no le importa que se gestione directamente por la Administración, o indirectamente por una empresa privada.

Estas dos conclusiones pueden llamar la atención a personas o colectivos que no conozcan (o no quieran conocer) lo que de verdad piensan los ciudadanos. Pero, desde este blog, siempre he defendido que los ciudadanos que queremos una sanidad pública de calidad, nos preocupa mantenerla a largo plazo, nos sentimos orgullosos de sus valores y de sus logros, pero no le damos tanta importancia a quién gestiona.

Por tanto, esta macro encuesta viene a corroborar todos los estudios sociológicos con los que hemos trabajado en el Modelo Alzira desde que abrió sus puertas el 1 de enero de 1999. A algunos les puede saber mal que los ciudadanos tengan criterio propio y opinen distinto de lo que a ellos les gustaría que pensaran, pero yo afirmo que al ciudadano no le preocupa QUIÉN gestiona sino CÓMO se gestiona.

El ciudadano está satisfecho con la sanidad pública, con su asistencia y con sus valores. El ciudadano quiere que la sanidad se preserve como un bien esencial de nuestro modelo de bienestar. El ciudadano quiere que la sanidad evolucione igual que ha cambiado la tipología social de los ciudadanos.

Y yo me pregunto: ¿para quién trabajamos en la sanidad?

Y yo respondo: para el ciudadano.

Entonces, hagamos más caso al ciudadano.