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Alberto de Rosa

Alberto de Rosa, Opinión, Ribera Salud

El reto de la transformación digital

17 septiembre, 2020 • By

Basándome en mi intervención durante el I Simposio Observatorio de la Sanidad, organizado por el diario El Español el pasado 10 de septiembre, me gustaría compartir aquí algunas de las reflexiones que tuve la oportunidad de hacer en este interesante foro, concretamente en la mesa dedicada a la transformación digital.

Cuando hablamos de transformación digital, del sistema sanitario y de los retos a los que nos enfrentamos, tenemos que hacer un diagnóstico que va más allá de esta crisis originada por el COVID.

Las macrotendencias del sector Salud están ahí. Tenemos una sociedad cada vez más envejecida, y hablamos de la cronicidad de enfermedades precisamente como consecuencia de ese envejecimiento de la población. Además, hay otros tres elementos o factores que debemos saber orientar en la dirección adecuada o reconducir, para garantizar la sostenibilidad y calidad de nuestro sistema sanitario. Me refiero a la introducción de nuevas tecnologías sanitarias y de la información, la escasez de profesionales sanitarios y la inadecuación de la formación y experiencia de los profesionales sanitarios actuales a la demanda que ya hoy tiene la sociedad.

Empecemos por el principio, por el eje que debería guiar el presente y el futuro de nuestra Sanidad. La transformación digital tiene que ser la palanca del sistema.

Además, cuando hablamos de envejecimiento de la población deberíamos poner sobre la mesa cómo vamos a articular el espacio sociosanitario que tan tensionado ha estado (y está) en esta pandemia. Pero no tenemos que quedarnos ahí, ni conformarnos. Hay que buscar soluciones.

Las residencias deberían tener una mayor coordinación con el sistema sanitario, que permita a los profesionales hacer un seguimiento de los residentes, sobre todo por parte de los profesionales de Atención Primaria. Las residencias no tienen que ser mini hospitales, pero el Sistema Sanitario sí que debe crear los mecanismos que permitan hacer un seguimiento exhaustivo de la salud de nuestros mayores, que son las personas más frágiles de la sociedad y anticiparse a los riesgos.

Al abordar la cronicidad de muchas enfermedades, en gran parte por ese envejecimiento de la población y también por el gran avance en los tratamientos, es fundamental hablar de integración de los diferentes niveles asistenciales: desde la atención primaria a la hospitalaria, pasando por la sociosanitaria y la atención domiciliaria. Todos los actores del sistema tenemos que compartir una visión común y plantear estrategias de acción comunes.

Porque de lo que no cabe duda es de que vamos hacia un modelo más predictivo y preventivo. Es importante ir por delante de las circunstancias, adelantarnos a los problemas de salud de los ciudadanos, prever la evolución de su enfermedad… Y en ese sentido, la atención primaria tiene que jugar un papel fundamental en el sistema. Porque vamos hacia un sistema que además de curar tiene que cuidar y acompañar a las personas en todas las etapas de su vida.

¿Y cuál debe ser el nuevo rol de los profesionales en este modelo? A través de estos procesos de transformación digital en los que estamos trabajando todas las organizaciones del sector, tenemos que facilitar al profesional que se desligue de las tareas más burocráticas y se centre en lo que más valor genera al ciudadano, que es una mejor atención, y también le reporta a él más satisfacción y reconocimiento. Y para ello, debemos salir del concepto de hospital tradicional para acercarnos al domicilio, trabajando de la mano de la atención primaria, y de esta forma, ver la Sanidad de otro modo, con una visión más holística.

Para afrontar estos problemas y facilitar nuevas soluciones la transformación digital es una plataforma fundamental y un aliado del cambio en el modelo de salud, más allá del COVID.

Y estos cambios y la necesaria evolución del sector tienen un único objetivo: la ciudadanía. Porque las personas van a jugar un papel protagonista en esta transformación. Si alguien nos hubiera dicho el 1 de marzo que íbamos a estar en cuarentena no solo nosotros, también nuestras empresas y el mundo entero, y que íbamos a ser capaces de adaptar nuestras organizaciones a trabajar desde casa en apenas 15 días, no nos lo hubiéramos creído. Pero fuimos capaces de hacer eso y mucho más, organizaciones y personas. Y esto nos tiene que dar esperanza, porque el protagonismo de esta transformación la tiene que asumir el ciudadano.

Algunos dicen que no hay cultura digital en la población… Es posible que no sepamos cómo funcionan los componentes internos de un móvil o un ordenador. Pero todos sabemos que si queremos llegar a una ubicación, saber el tiempo que va a hacer o estar en comunicación con nuestro seres queridos, el móvil, la tecnología en definitiva, es indispensable. Y eso también es cultura digital. Sin ella, no habríamos sobrevivido.

Creo firmemente además que esta transformación digital va a empoderar al ciudadano, haciéndolo aún más protagonista de su propia gestión de la salud, y transformando el sistema en uno más democrático, abierto y eficiente.

La tecnología, además, nos hace más transparentes, y eso genera confianza. Y dentro del concepto británico de responsabilidad (accountability, rendición de cuentas) la digitalización es clave, porque la transparencia nos hace más responsables.

Con todo ello, tenemos que ser capaces de hacer más cosas y también mejores cosas.

No podemos olvidarnos de que la transformación digital ayuda a las estrategias a largo plazo en el sistema de Salud, y esto me gustaría unirlo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, donde el objetivo 3 es Salud y Bienestar. Creo que son estos conceptos hacia los que tenemos que ir todos los agentes que trabajamos en el sistema. Pero además, el objetivo 17 es la alianza entre instituciones. Y yo añado, entre instituciones públicas y privadas. Porque el objetivo es erradicar la pobreza y generar bienestar a nuestros ciudadanos y no hay que anteponer a estos grandes objetivos matices, posicionamientos políticos o caprichos personales que puedan suponer un obstáculo para alcanzar estos objetivos en todo el planeta.

En estas jornadas se están poniendo de relieve que la innovación va vinculada a la colaboración público privada, donde podemos encontrar a la industria farmacéutica, las grandes compañías del sector sanitario que participan en este simposio y a las instituciones. Todos tenemos que trabajar en objetivos comunes, hablar de nuevos modelos de relación entre el pagador, ya sea público (como el Estado o las comunidades autónomas) o privado (como las compañías de seguros), y los proveedores de todo tipo (industria, farmacia, hospitalarios y profesionales) y, además, replantear la relación del financiador con el ciudadano. Tiene que surgir una nueva relación. Debemos poner sobre la mesa la necesidad de compartir estrategias y planes, y cambiar la relación avanzando hacia modelos de riesgos compartidos, para que entendamos la misión de todos.

Y acabo con una reflexión sobre esta crisis sanitaria del COVID, que nos acompaña hace ya seis meses, y que se prevé siga con nosotros algún tiempo. Se ha demostrado que ante una crisis de esta magnitud tendríamos que haber trabajado aún más juntos, con más sinergias de lo que lo hemos hecho hasta ahora… Espero que hayamos aprendido la lección y que todos seamos conscientes de que sin sumar, sin trabajar de forma consensuada, vamos a tener muchas dificultades para superar esta situación, no solo en el ámbito sanitario sino también social y empresarial. Esta es la lección más importante que debemos quedarnos de la pandemia.


Alberto de Rosa, English

A new opportunity

1 julio, 2020 • By

We have been talking about this for many years. The post-COVID-19 reality means that it is now more necessary than ever to undergo reformations in the Health sector that will allow the system to be more flexible and provide it with the tools necessary to face health care crisis such as that we have just experienced. However, most researchers agree upon the fact that COVID-19 has been the first pandemic of the 21st century, but it will not be the last. First of all, we need to be prepared to coexist with this virus, at least until a vaccine is available on the market.

The great axes around which an urgent restructuring of the healthy system must pivot are, in my opinion: an increased Health budget, with total transparency; the introduction of reformations in the management of human resources and implementation of new organisational models, where digitalisation plays an essential role; the overcoming of barriers between levels of care, with greater integration in the social space; and the necessary involvement and collaboration of all resources in the system, both public and private.

Any type of reformation necessarily involves flexibilisation of the health system, the rigidity of which has been causing a lack of efficiency and loss of quality with regards to citizen care for decades. At a time when it is more important than ever to contribute, innovate and position ourselves one step ahead of any health care crisis that may threaten the population, the institutions must be brave and make effective decisions.

I have spoken about the necessary increase for the Health budget, of course, always from absolute transparency, prioritising resources and specifying items. But perhaps the most urgent challenge for a health system such as the Spanish one is the necessary reformation of the management of human resources, where, in my opinion, it would be advisable to redefine the legal framework in order to permit a more modern management of human resources and to introduce variable remuneration models and bonuses, in order to recognise the value provided by professionals at all times.

In the same way as the citizens have new needs with regards to the care for their well-being, I believe that it is essential to restructure the current medical specialties and to make decisions that permit an increase in the number of certain disciplines in order to adapt the offer to the demand for care. Spain is currently generating a large number of specialists that, as a consequence of the technological advances or the demographic profile of the citizens, are no longer necessary in these quantities. Even so, there is a lack of specialists in modalities where jobs for Resident Medical Interns (RMI) are not anticipated. This situation generates imbalances, rigidity in the system, low performance and, most importantly, a decrease in quality and care for citizens. Because if there is a lack of specialists, the waiting lists grow longer.

This COVID-19 crisis will imply an acceleration in the digital transformation process. It is fundamental to implement new organisational models to consolidate the general focus on digitalisation both for health care (with predictive models and online and offline care, useful healthcare websites, direct communication between the patient and their physician, promotion of home care and remote medicine, etc.) and for managing medicines (integrate complements for pharmacists in the care circuit, guarantee online prescriptions and a medicine cooperative, among others).

Another aspect to be learned from this health care crisis is that we must progress the citizen’s perspective as the protagonist of our system and overcome all barriers between the levels of care: primary care, hospital, nursing homes and specialised services. It is essential that we strengthen primary care, guarantee human resources and materials in order to offer personalised, approachable and quality care for our citizens.

It is urgent, after the devastating effect that COVID-19 has had on nursing homes, to reconsider the creation of a single socio-healthcare space in order to break the duality between Health and Social Well-being. Nursing homes must be added to the work areas that are currently integrated to the health departments.

Throughout this transformation, we must avail of all of the agents in the system, both public and private, because if there is something else that we’ve learned from this pandemic it’s that without working together and collaborating, it would have been much more difficult to provide an effective and quality response to our citizens.

I would like to dedicate this article to all of those who have lost their lives as a result of this pandemic.

(This article was published in New Medical Economics on 1sth July 2020)


Alberto de Rosa, Opinión

Una nueva oportunidad

1 julio, 2020 • By

Llevamos muchos años hablando de esto. La realidad post COVID hace ahora más necesario que nunca acometer reformas en Sanidad que permitan flexibilizar el sistema y dotarlo de las herramientas necesarias para afrontar crisis sanitarias como la vivida. Porque la mayoría de investigadores coincide al afirmar que la del COVID ha sido la primera pandemia del siglo XXI pero no será la última. Y antes incluso, debemos estar preparados para convivir con este virus, al menos hasta que se comercialice una vacuna.

Los grandes ejes en los que debería pivotar una urgente reestructuración del sistema sanitario son, en mi opinión: el aumento del presupuesto para Sanidad, con total transparencia; la introducción de reformas en la gestión de los recursos humanos y la implantación de nuevos modelos organizativos, donde la digitalización juega un papel esencial; la superación de las barreras entre los niveles asistenciales, con una mayor integración con el espacio social; y la necesaria implicación y colaboración de todos los recursos del sistema, tanto públicos como privados.

Y cualquiera de las reformas que se planteen pasa, necesariamente, por una flexibilización del sistema sanitario, cuya rigidez lleva décadas provocando falta de eficiencia y pérdida de calidad en la atención a los ciudadanos. Y en un momento en el que es más necesario que nunca sumar, innovar y situarnos un paso por delante de cualquier crisis sanitaria que pueda amenazar a la población, las instituciones deben ser valientes y tomar decisiones efectivas.

He hablado del necesario aumento del presupuesto para Sanidad, por supuesto, siempre desde una transparencia absoluta, priorizando recursos y concretando partidas. Pero quizás el reto más urgente para un sistema sanitario como el español es la imprescindible reforma en la gestión de los recursos humanos, donde en mi opinión sería aconsejable redefinir el marco legal para hacer posible una gestión de los recursos humanos moderna e introducir modelos de retribución variable e incentivos, con el fin de reconocer el valor que aportan los profesionales en cada momento.

Y de la misma manera en que los ciudadanos tienen nuevas necesidades con respecto a la atención de su bienestar, considero esencial reestructurar las actuales especialidades médicas y tomar decisiones que permitan incrementar el número de determinadas disciplinas para adecuar la oferta a la demanda asistencial. España está generando en la actualidad un gran número de especialistas que, como consecuencia de los avances tecnológicos o el perfil demográfico de los ciudadanos, ya no son necesarios en esas cantidades. Y, sin embargo, faltan especialistas en modalidades en las que apenas se prevén  plazas de Médicos Internos Residentes (MIR). Esta situación genera desequilibrios, rigidez en el sistema, falta de rendimiento y, lo que es más importante, empeora la calidad y la atención a los ciudadanos. Porque si faltan especialistas, aumentan las listas de espera.

Esta crisis del COVID va a suponer una aceleración del proceso de transformación digital. Es fundamental la implantación de nuevos modelos organizativos que consoliden la apuesta general por la digitalización tanto en la asistencia sanitaria -con modelos predictivos y asistencia on y offline, portales de salud útiles, una comunicación directa entre el paciente y su médico, el impulso de la asistencia domiciliaria y la telemedicina, etc- como en la gestión del medicamento -integrar complementa a los farmacéuticos en el circuito asistencial, garantizar la prescripción online y una cooperativa de medicamentos, entre otros-.

Otro aprendizaje de esta crisis sanitaria es que tenemos que avanzar en la visión del ciudadano como protagonista de nuestro sistema y superar todas las barreras entre los niveles asistenciales: atención primaria, hospital, residencias y servicios especializados. Es fundamental reforzar la atención primaria, garantizar los recursos humanos y materiales para que puedan ofrecer una atención personalizada, próxima y de calidad a los ciudadanos.

Y es urgente que tras el efecto devastador que el COVID19 ha tenido en las residencias de mayores, se plantee la creación de un espacio socio-sanitario único que rompa el binomio entre Sanidad y Bienestar Social. Las residencias deben ser un área de trabajo más de las integradas en los departamentos de salud.

En toda esta transformación hay que contar con todos los agentes del sistema, públicos y privados, porque si algo hemos aprendido también de esta pandemia es que sin este trabajo en común y esta colaboración, hubiera sido mucho más difícil dar una respuesta efectiva y de calidad a los ciudadanos.

Quiero dedicar este artículo a todos aquellos que han perdido su vida en esta pandemia.

(Este artículo salió publicado en New Medical Economics el 30 de junio de 2020)


Alberto de Rosa, English

Digitalisation and reindustrialisation, more lessons from this crisis

23 abril, 2020 • By

Last Friday I was interviewed on Cadena Ser by Amadeo Salvador and Arturo Blay, with whom I talked about the importance of global strategies when facing healthcare crises like COVID-19, how this worldwide emergency has proven that we need digital technology and the importance of undertaking an urgent reindustrialisation in Spain. As I have said in this interview and in similar statements that I made in the Levante-EMV newspaper and several blogposts, this worldwide pandemic has allowed us to prove that we can do many things very well without being physically present. Also, not having the resources to produce all the necessary supplies in Spain, at a time like this, has been detrimental. We should not leave two areas such as industrialisation and research completely in the hands of other countries, so that we can always have our own resources, when necessary.

– Journalist: What is the first thing that comes to mind when you realise that unfortunately in the Community of Valencia we have already had 1,000 deaths due to COVID-19?
We are facing the first pandemic of the 21st Century. And, unfortunately, I hope that we learn consequences from this new disease and the challenge we are facing for the future. But we are definitely living through a dramatic tragedy. 

– Does the fact that Germany invests three times more in healthcare than Spain have to do with their country being less affected than us?
Many conclusions must be drawn. First, it is affecting the northern hemisphere much more than the southern hemisphere. I am really worried about what is going to happen in less-developed countries when southern winter starts. This week, at Ribera Salud and in collaboration with the World Bank, we have had the opportunity to explain to 150 government, public and private institutions the experience we have had facing this situation. Because, from the point of view of solidarity and sharing knowledge, we realise that this is a global epidemic and we must respond globally and share experiences. Right now, Europe has become the epicentre of this pandemic. And, more or less, collective decisions have been made. Which I think is very important: creating this kind of collective strategies and organisations. 

Some countries have decided to perform massive testing from the beginning. Which means numbers do not add up, they have many cases but an exceptionally low mortality rate. In Spain, we may possibly have more cases than we officially recognise, precisely due to the lack of massive testing. Something that we are now trying to correct. 

– Have there been warnings in recent history? Where there precedents that could have made us suspect that this could happen?
There have been other cases of warnings by the World Health Organization with SARS, and other cases that were stopped. Because that virus did not have the same characteristics as this one. I would say that it is a virus that spreads easily. And that is something that was possibly unknown or could not have been foreseen at the beginning of the disease. Only China, the source of it, was able to contain it by isolating the entire region of Wuhan. 

But it has spread very quickly because it is easily transmitted. It also has a peculiar development, in that there are no standard parameters, or at least, to date, they are unknown. And it affects people who initially seem to have similar physical conditions very differently. Some are much more intensely affected than others. And we have cases of young people who are seriously compromised. And children are hardly affected. It has focused on adults. 

In our case, for example, we know that we are in four autonomous communities. We have seen the mortality rate of all the people that have died in our hospitals, 90% of them are over 70 years old. And, for example, 75% are men, which is also something that should be studied. 

“PUBLIC HEALTHCARE IS DEFENDED BY LISTENING TO TECHNICIANS AND EXPERTS. WITH FAST DECISIONS. NOT WITH POPULISM, SLOGANS OR IDIOMS” 

– Should national industry be strengthened so that we do not run out supplies?
In an article I wrote a few days ago, I was saying that one of the lessons we must learn from this situation is that we must strengthen global organisations. It is obvious that the virus does not distinguish between regions, borders or ideologies. If we want to provide an effective response, we must do so globally. And coordinating country strategies, especially among European countries, is essential. But we must also think about the future. For example, we must invest more in digital technology. Now we are trying out how organisations can be connected without being physically present. Investing in digital technology can be a good lesson. 

Regarding reindustrialisation, we have realised that not having solutions within the country, at a time like now, has left us at times defenceless to get essential supplies to ensure the safety of our professionals and citizens. Therefore, this service economy that we have developed has perhaps proven that, at this time, it should be reformulated in favour of reindustrialisation. 

And a third topic that I find really interesting: if we want to be a leading country, we must invest in research. And not depend on third parties, but have enough independence. These are the three lessons I think we should focus on moving forward. 

PUBLIC AND PRIVATE HEALTHCARE HAVE PROVEN THEY CAN WORK TOGETHER” 

– What do you think about the statements that have been made about public healthcare?
I feel like a manager of public healthcare and I think it must be taken seriously. I would like for the people who write headlines about public healthcare without really understanding how it works, to think more about experts and technicians for once. And less about slogans, populism, and idioms. We have a strong public healthcare in Spain because it has great professionals, who are the real heroes of this story. And within public healthcare, which we value so much now that we are in a crisis, what we can and must do is talk about how to make it more effective. I think we have proven that we must be very fast and search for very flexible formulas to be able to face a crisis. 

And if we want to be strong enough within the healthcare world to face these situations and the challenges of the 21st Century, we must not forget ageing or chronicity. And learn to combine forces… Combine the resources of the Administration, the State, the Government as well as private resources. And we must not be afraid of realising that right now we are all together. Public healthcare managed by the Government, by companies like ours and private healthcare, all working hand in hand. It is a good example for the future. The fact that we can work together towards a goal, which is to provide citizens a better service. 

– Do you think that we have taken advantage of all the elements that private healthcare can offer?

It depends on the situation. For example, in Madrid and Catalonia, where the crisis has been greater, there has been a single authority, called “Plan 102”, where public, private, and public-private resources, which is what we are, had exactly the same value. Because there was an urgent need to do so. In the Catalan system, where historically the public and state-subsidised sectors often work collectively, no issues have arisen, and they have worked well together. In the Community of Valencia, we considered the need to work together. But fortunately, the system has not become overrun as many managers feared. And the intense collaboration with the private sector that was expected has not been necessary. 

I think this is positive because it has not been necessary. But we appreciate and recognise that all the private clinics have been at the disposal of the Healthcare Department. 

MASSIVE TESTING IS ESSENTIAL. WHEN WE ARE SITTING NEXT TO EACH OTHER, WE MUST KNOW WHO HAS HAD THE DISEASE AND WHO HAS NOT TO LEAD A NORMAL LIFE” 

– What do you think about the fact that many people have stopped going to PHC clinics, or self-medicate, or A&E Departments are quite empty…?
At all our centres in the Community of Valencia we are doing many virtual consultations with other specialities. Many have preferred to stay home to follow the recommendations, because they do not want to risk becoming infected and have preferred to not come to hospital. But that does not mean that the tools are not in place. This is why I insist on investing in digital technology. We have a health portal called “Yo Salud” [My Health]. We are amazed by how its use has increased among citizens to stay in touch with hospital and PHC professionals, with a 900% increase this month. 

“OUR VIRTUAL PORTAL “YO SALUD” [MY HEALTH] HAS INCREASED ITS ACTIVITY BY 900% IN ONE MONTH” 

Before we had 100 consultations, now they have been multiplied by 9. Therefore, one lesson is that, obviously, there are serious diseases where you definitely have to go to the A&E department. But for communication about chronic diseases, going to the physician is not indispensable, although being in touch with them is. And we must promote formulas such as digitalisation. 

– Spain has a lot of fibre optics, but digitalisation is more than that, right?
These are discussions that come up in recent years. Seeing how we can improve citizen-patient communication, not only with physical visits, which are essential. But also, in cases like high blood pressure, being able to send your physician a message saying “Hey, I don’t feel well but I’ve taken my blood pressure, here are the results” and for your physician to reply… We must promote that closeness in communication and being more in contact. 

This is another challenge that the crisis is bringing to the table. And now, when they were announcing the data, I remembered something essential: the necessary relationship between the hospital and healthcare sector in general and the social sector. We have been talking about social-healthcare space for years. And perhaps this crisis has made us realise that we have focused all our attention on the healthcare sector, especially on how to strengthen hospitals to respond to this crisis. And care in nursing homes has been overlooked. Unfortunately, we are seeing tragic data. But now is the time to think about that idea of social-healthcare space. 

– Could the system collapse when this current crisis is over because of everything that is not being treated?
We are starting to look into how to set ourselves in motion again. Because we have already overcome this critical phase where it was difficult to foresee what would happen the following week, we had to be ready for the worse outcome and we have been focused on getting by day-to-day. 

Now that we are not absolutely obsessed by this, we must start thinking about what happens after the crisis. And we are working with a concept that is very important: working with the maximum safety for our professionals and our patients. Because we must move forward. And that is something that I am also insisting on many times: on doing massive testing. Because, when we are sitting next to each other, we need to know who is asymptomatic and who has had the disease to try to lead as normal a life as possible. That is why we must insist time and again on doing massive testing. 

This is the link to the full interview on Cadena Ser, in case you find it interesting: https://cadenaser.com/emisora/2020/04/17/radio_valencia/1587126029_909395.html


Alberto de Rosa, Opinión

Digitalización y reindustrialización, más enseñanzas de esta crisis

22 abril, 2020 • By

El pasado viernes me entrevistaron en la Cadena Ser Amadeo Salvador y Arturo Blay, con quienes conversé sobre la importancia de las estrategias globales a la hora de afrontar crisis sanitarias como la del COVID19, cómo esta emergencia global ha demostrado la necesidad de apostar por lo digital y la trascendencia de acometer una reindustrialización urgente en nuestro país. Como recuerdo en esta entrevista y en declaraciones parecidas que hice en el diario Levante-EMV y en varias de las entradas a mi blog, esta pandemia mundial nos ha permitido demostrar que podemos hacer mucho, y muy bien, sin estar físicamente presentes. Y también que no tener recursos para producir en nuestro país todo el material necesario, en un momento de crisis como el que hemos vivido, nos ha perjudicado. Dos áreas como la industrialización y la investigación no deberíamos dejarlas completamente en manos de otros países y así tener siempre recursos propios, en el caso de que sea necesario.

– Periodista: ¿Qué es lo primero que le viene a la mente tras conocer ya que en la Comunidad Valenciana alcanzamos desgraciadamente los 1.000 fallecidos por el COVID?
Nos estamos enfrentando a la primera pandemia del siglo XXI. Y desgraciadamente, espero que saquemos aprendizajes y consecuencias de cara al futuro de esta enfermedad nueva y de todo el reto que estamos afrontando. Pero desde luego vivimos una tragedia y un drama. 

– ¿Que Alemania invierta tres veces más en sanidad que España tiene que ver para que en ese país les afecte menos que aquí?
Hay que sacar muchas conclusiones. De entrada, está afectando más al hemisferio norte que al o sur. A mí me preocupa muchísimo lo que va a pasar en los países menos desarrollados cuando llegue el invierno austral. Y esta semana hemos tenido desde Ribera Salud y en colaboración con el Banco Mundial, la oportunidad de explicar a 150 instituciones gubernamentales, públicas y privadas, la experiencia que hemos tenido de hacer frente a esta situación. Porque desde el punto de vista de solidaridad y de compartir conocimiento, nos damos cuenta de que esta es una epidemia global y tenemos que dar respuestas globales y compartir experiencias. En estos momentos Europa se ha convertido en el epicentro de esta pandemia. Y más o menos se han ido tomando algunas decisiones en común. Lo cual creo que es muy importante: crear este tipo de organismos y de estrategias comunes. 

Y hay algunos países que han ido más por el tema de hacer test masivos desde el principio. Con lo cual hay números que no cuadran, que tienen muchos casos pero muy baja mortalidad. En España, posiblemente, tendremos más casos de los que oficialmente reconocemos, justamente por la falta de haber hecho test masivos. Algo que ahora se está intentando corregir. 

– ¿No hemos tenido avisos en la historia reciente? ¿No ha habido precedentes que nos pudieran hacer sospechar que esto podía llegar?
Ha habido otros casos de avisos de la Organización Mundial de la Salud con el SARS, y otros casos que sí pudieron pararse. Porque el virus del que estábamos hablando no tenía las características de éste. Yo diría que es un virus que se contagia con bastante facilidad. Y eso es algo que posiblemente no se sabía o no se podía prever en el inicio de la enfermedad. Solamente China, que fue el origen, lo pudo contener gracias al aislamiento de toda la región de Wuhan. 

Pero se ha extendido muy rápidamente porque tiene un fácil contagio. Y también tiene alguna peculiaridad en cuanto a su desarrollo, que es que no hay unos parámetros normales o por lo menos hasta el día de hoy no se conocen. Y afectan de un modo muy distinto a personas que en principio podrían parecer que tienen condiciones físicas parecidas. Pero a algunos les afecta mucho más fuerte que a otros. Y nos encontramos con casos de gente joven que tienen una afectación muy grande. Y en niños que prácticamente no hay afectación. Se ha concentrado en la gente adulta. 

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En nuestro caso, por ejemplo, sabe que estamos en cuatro comunidades autónomas. Hemos visto que la mortalidad de toda la gente que ha fallecido en nuestros hospitales, el 90% es mayor de 70 años. Y por ejemplo, el 75% son hombres, que eso también es algo que hay que estudiar.

“SE DEFIENDE A LA SANIDAD PÚBLICA ESCUCHANDO MÁS A LOS TÉCNICOS Y EXPERTOS. Y CON DECISIONES ÁGILES. NO CON POPULISMOS, ESLÓGANES Y FRASES HECHAS” 

– ¿Hay que fortalecer la industria nacional para que no falte material?
En un artículo que escribí hace unos días, comentaba que una de las lecciones que debemos sacar es que hay que reforzar los organismos globales. Está claro que el virus ha demostrado que no entiende ni de regiones, ni de fronteras, ni de ideologías. Si le queremos dar una respuesta eficaz, tiene que ser global. Y coordinar las estrategias de los países y, fundamentalmente, los europeos, es muy importante. Pero también hay que pensar cara al futuro. Por ejemplo, hay que apostar más por lo digital. Ahora estamos probando cómo podemos estar en comunicación las organizaciones sin tener presencia física. Y puede ser un buen aprendizaje el apostar por lo digital. 

En cuanto a la reindustrialización, nos hemos dado cuenta que no tener soluciones en el país, en un momento de crisis como la que hemos vivido, nos ha dejado indefensos en algunos momentos para la obtención de material imprescindible para garantizar la seguridad de nuestros profesionales y de los ciudadanos. Con lo cual, esta economía de servicios que hemos desarrollado quizá ha demostrado en esta situación de crisis, que debe ser reformulada en favor de la industrialización. 

Y un tercer tema que me parece muy importante: si queremos ser un país líder, hay que apostar por la investigación. Y no estar dependiendo de terceros, sino tener suficiente autonomía. Esas serían las tres lecciones que creo que hay que sacar hacia el futuro. 

SANIDAD PÚBLICA Y PRIVADA HEMOS DEMOSTRADO PODER TRABAJAR JUNTAS” 

– ¿Qué reflexiones hace sobre las declaraciones que se están escuchando en torno a la sanidad pública?
Me siento gestor de la sanidad pública y creo que hay que tomársela muy en serio. Y me gustaría que la gente que hace titulares sobre la sanidad pública sin saber realmente cómo funciona, por una vez se pensara más en expertos y técnicos. Y menos en eslóganes, populismos y frases hechas. Tenemos una sanidad pública en España potente porque tiene unos grandes profesionales, que son los verdaderos protagonistas de esta historia. Y dentro de la sanidad pública, que tanto valoramos ahora que llega una crisis, lo que podemos y debemos discutir es cómo puede ser más eficaz. Creo que hemos demostrado que hay que ser muy ágiles y buscar fórmulas muy flexibles para podernos enfrentar a una crisis. 

Y si queremos tener la fuerza suficiente dentro del mundo sanitario para hacer frente a estas situaciones y hacer frente a los retos del siglo XXI, no hay que olvidar el del envejecimiento ni el de la cronicidad. Y aprender a sumar… Sumar recursos de la Administración, del Estado, del Gobierno y privados. Y no hay que tener miedo a darnos cuenta que en estos momentos estamos todos juntos. La sanidad pública gestionada por el Gobierno, la gestionada por empresas como la nuestra y la sanidad privada, trabajando todos de la mano. Y es un gran ejemplo cara al futuro. El de que podemos trabajar juntos con un objetivo, que es dar el mejor servicio a los ciudadanos. 

– ¿Cree que se ha sacado partido a todos los elementos que dispone la sanidad privada?

Depende de la situación. Por ejemplo, en Madrid y Cataluña, donde la crisis ha sido más profunda, ha habido un mando único, denominado “Plan 102”, en el que se contaban exactamente igual recursos públicos que privados, o los público-privados, que somos nosotros. Porque hubo una necesidad urgente de hacerlo. En el sistema catalán, en el que históricamente trabajan muy en común los sectores público y concertado, no ha habido ningún problema y se ha trabajado conjuntamente. En la C. Valenciana se planteó la necesidad de este trabajo conjunto. Pero afortunadamente no ha habido un desbordamiento, como temimos muchos gestores. Y no ha habido la intensidad de esta colaboración con el sector privado, que se pudo pensar. 

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Lo valoro en positivo porque no ha hecho falta. Pero hay que agradecer y reconocer que todas las clínicas privadas han estado a las órdenes de la Consellería de Sanidad. 

LOS TEST MASIVOS SON FUNDAMENTALES. CUANDO ESTEMOS SENTADOS UNOS AL LADO DE OTROS, HAY QUE SABER QUIÉNES HAN PASADO LA ENFERMEDAD Y QUIÉNES NO PARA HACER VIDA NORMAL” 

– ¿Cómo valora el hecho de que muchas personas hayan dejado de ir a las consulta de AP, o que se automediquen, o que las Urgencias estén bastante despejadas…?
En todos nuestros centros de la C. Valenciana estamos haciendo muchas consultas virtuales de otras especialidades. Hay mucha gente que ha preferido quedarse en el domicilio por seguir las recomendaciones y porque no han querido correr el riesgo de contagiarse y han preferido no acudir al hospital. Pero eso no significa que no haya herramientas. Por eso le he dicho que hay que apostar por lo digital. Nosotros desarrollamos un portal de salud que se llama “Yo Salud”. Y nos ha resultado impresionante cómo ha aumentado su uso por nuestros ciudadanos para tener contacto directo con los profesionales del hospital y Primaria, con un aumento del 900% en este mes. 

“NUESTRO PORTAL VIRTUAL “YO SALUD” HA SUBIDO UN 900% SU ACTIVIDAD EN UN MES” 

Lo que antes eran 100 consultas, ahora se han multiplicado por 9. Con lo cual, un aprendizaje es que, evidentemente, hay enfermedades graves en las que por supuesto hay que ir a Urgencias. Pero para una comunicación de enfermedades crónicas no es imprescindible acudir al médico, aunque sí estar en contacto con él. Y tenemos que potenciar fórmulas como la digitalización. 

– España tiene mucha fibra óptica, pero la digitalización es más que eso, ¿verdad?
Son debates que surgen en los últimos años. Ver cómo podemos mejorar la comunicación ciudadano-paciente, no solamente con la visita física que es fundamental. Pero también con casos como la hipertensión, poder enviar al médico “Oye, no me encuentro muy bien pero me he tomado la tensión, tengo estos datos” y que el médico te conteste… Tenemos que fomentar esa cercanía de la comunicación y que podamos estar más en contacto. 

Es otro reto que esta crisis está poniendo encima de la mesa. Y ahora cuando anunciaban los datos, me acordaba de algo fundamental: la necesaria relación entre el sector hospitalario y el sanitario en general con el sector social. Llevamos años hablando del espacio sociosanitario. Y quizás esta crisis nos ha hecho ver que hemos concentrado quizá toda la atención en el sector sanitario y sobre todo en cómo reforzar los hospitales para responder esta crisis. Y se se ha dejado un poco atrás la atención en residencias. Desgraciadamente estamos viendo datos que son trágicos. Pero es el momento de reflexionar sobre esa idea del espacio sociosanitario. 

– ¿Puede haber un colapso al acabar la crisis de todo lo que ahora no se está tratando?
Nosotros ya estamos empezando a ver cómo nos ponemos de marcha de nuevo. Porque ya superamos esta fase crítica en la que era difícil de prever lo que iba a pasar la semana siguiente, teníamos que estar preparados para lo peor y hemos estado concentrados en el día a día. 

Ahora que ya no estamos tan absolutamente obsesionados con esto, tenemos que ir pensando en el día pos-crisis. Y estamos trabajando con un concepto que es muy importante: el de trabajar con la máxima seguridad para nuestros profesionales y con la máxima seguridad para los pacientes. Porque tenemos que avanzar. Y eso algo que también estoy insistiendo muchas veces: en hacer los test masivos. Porque cuando estemos sentados ciudadanos unos al lado de otros, tenemos que saber quiénes son asintomáticos y quiénes han pasado la enfermedad para intentar llevar la vida lo más normal posible. Por eso hay que insistir una y mil veces en hacer los test masivos. 

Este es el enlace al audio completo de la entrevista en la Cadena Ser, por si os parece interesante: https://cadenaser.com/emisora/2020/04/17/radio_valencia/1587126029_909395.html