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Alberto de Rosa, Opinión

Por una colaboración sincera

16 abril, 2020 • By

Llevamos más de un mes en Estado de Alarma por la crisis sanitaria del COVID19 que ha obligado a confinar a la mayor parte de la población y, como consecuencia, a parar casi toda la actividad económica. Esta decisión, absolutamente necesaria para ayudar a frenar esta crisis de Salud Pública, tuvo que tomarse de manera muy drástica, en parte porque se tardó en poner en marcha y en parte porque hubo muchas reticencias iniciales al necesario distanciamiento social, tal y como apunté en mi entrada al blog del 11 de marzo. Y la consecuencia es que ahora esta situación puede prolongarse mucho en el tiempo y tendrá graves efectos secundarios en la economía y en la sociedad.

Ya comenté en el artículo de la semana pasada que es el momento de poner las luces largas y prepararnos para afrontar una nueva realidad. Que de nosotros depende superar las consecuencias de esta crisis antes o después y que es necesario poner a un lado lo que nos separa y centrarnos en aquello que nos une. Pues bien. Aunque no parece que nuestros líderes políticos tengan del todo claro el itinerario a seguir, e incluso se contradigan en discursos y acciones y eso suponga que vayan al ralentí en la toma de decisiones, quiero resaltar de un modo muy positivo cómo el Presidente valenciano, Ximo Puig, está manteniendo videoconferencias con líderes empresariales y en un “ejercicio de realismo” sobre la situación generada por el COVID19, ha reconocido públicamente que sin la iniciativa privada, la recuperación es inviable. Del todo imposible. Me alegra mucho oír esto porque desde la primera entrada en este blog he destacado que la colaboración público privada es necesaria en todo momento, a pesar de los ataques de los populistas de siempre.

Pero ahora los gobiernos van a tener que enfrentarse a una cruda realidad: más de tres millones de personas afectadas por ERTEs a día de hoy, centenares de miles de pequeñas empresas que van a desaparecer, decenas de miles de familias que se han quedado sin ingresos de la noche a la mañana y unas arcas públicas que, si antes de esta crisis ya estaban fuertemente endeudadas, ahora van a tener que enfrentarse a una situación nunca antes conocida. “Tenéis todo mi respaldo (…) y dentro de mis competencias, vamos a apoyaros en los proyectos en marcha para superar esta situación”, aseguró Puig a los empresarios. Es una alegría que escuchemos al presidente de la Generalitat Valenciana diciendo esto. Y en mi caso, como responsable de Ribera Salud, la empresa que más ha trabajado de la mano de la Administración, nos sentimos totalmente respaldados por estas declaraciones. 

Ahora hay que pasar de las palabras a los hechos. Las buenas intenciones no bastan en una situación de emergencia nacional como la que vivimos. Todos, instituciones públicas e iniciativa privada, debemos trabajar juntos más que nunca. En realidad, esa ha sido siempre la voluntad de Ribera Salud. Forma parte de nuestro ADN. Esa voluntad de servir a nuestra comunidad, buscar siempre el interés general y garantizar la mejor atención sanitaria fue la base del nacimiento de Ribera Salud y de la puesta en marcha del primer hospital de España basado en un modelo único de colaboración público privado, el Hospital de La Ribera. 

Por cierto, pasados dos años de la finalización de esta colaboración, se ha puesto en evidencia que la reversión del Hospital de Alzira ha sido un desastre. Ya lo comentaremos en profundidad en otro post. Pero está claro: Toda realidad que se ignora busca su venganza.

Y volviendo a la colaboración público privada que ha puesto en valor el presidente Puig, desde Ribera Salud no solo hemos defendido siempre este modelo sino también la transparencia y evaluación periódica de los resultados asistenciales y la calidad en la atención. Y se da la circunstancia de que la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat Valenciana ha puesto siempre en valor la fortaleza y las ventajas de esa colaboración. El último informe al respecto se ha centrado en el Hospital Universitario de Torrevieja, y sus conclusiones no dejan lugar a dudas sobre sus ventajas. La lista de espera quirúrgica en Torrevieja es cuatro veces menor que la media de hospitales de la Comunidad Valenciana, su buena gestión supone un ahorro de 45 millones al año al gasto público, el 85% de sus pacientes están muy satisfechos con la atención que reciben y la iniciativa privada ha invertido 105 millones de euros hasta la fecha en este departamento de salud.

Además, ahora hay que añadir que es uno de los hospitales que ha liderado la defensa social frente al COVID19 y ha demostrado la fortaleza del sistema público, contribuyendo con una labor eficaz a la recuperación de muchos pacientes mientras daba seguridad a sus profesionales -no en vano, es uno de los hospitales de España con menos casos de profesionales infectados-. Así que sí. También el Hospital de Torrevieja ha demostrado el beneficio que reporta esta colaboración público privada a la sociedad en un momento de emergencia sanitaria como el actual.

Confío en que las palabras del presidente no se las lleve el viento y se conviertan en acciones reales. Y desde este blog, tiendo de nuevo la mano a nuestros dirigentes para seguir trabajando por una Sanidad excelente, donde el sistema público, en el que incluyo la gestión directa y la colaboración privada, sea cada vez más fuerte, buscando la suma de recursos. Desde el compromiso, la responsabilidad y la seriedad en la toma de decisiones, juntos seremos capaces de hacer frente a los retos que nos plantea el siglo XXI y a dificultades como las que estamos viviendo.


Alberto de Rosa, English

Generosity and a call to service: committed young people

31 marzo, 2020 • By

All the professionals at Ribera Salud Group are doing their best during this crisis caused by the COVID19 global pandemic. We’re an organisation of people who serve people, and over these past few weeks our staff has proved that it always takes the extra step to ensure the best possible care for those who need it. Words like involvement, calling, commitment, dedication, and determination fall short when it comes to describing the excellent work the team is doing. From physicians, nurses, assistants, technicians, and caretakers to admission, systems, administration, and cleaning personnel, there are always volunteers to cover shifts, help colleagues, keep our centres running at full capacity and, furthermore, to collaborate with the different initiatives we’ve implemented to make our patients’ stay as humane as possible, helping them feel as supported as possible in the solitude of isolation that this virus imposes.

So, in addition to the pride I feel in representing such a committed and passionate team of professionals, today I want to highlight the involvement, courage and solidarity of a group of nine students from the Nursing School at Povisa Hospital in Vigo, who have volunteered to work for the next two months as senior technicians in the country’s hotspot: the Community of Madrid. Despite being in their final year of school, this co-ed group (8 women and 1 man) wants to switch their focus to helping others and put everything they learned at the service of a society that needs them. Not only that, they face this challenge with enthusiasm, even with a sense of happiness for the opportunity to lend a helping hand. 

I’ve always been convinced that Spanish youth is much more than some would like to convey. And, without a doubt, this group of nursing students from Povisa are an example not only for other young people, but for society as a whole. I’d like to take this opportunity to express my deepest appreciation for the enthusiasm with which you all have offered to work on the front line during such difficult and complex times. Because your decision is one of sacrifice and effort. Most are leaving Vigo (one is leaving the Canary Islands, where she lives, although she is completing her studies at Povisa) for Madrid, leaving their families and the comfort of their homes to work in a region that is suffering greatly from the harshest consequences of this global health crisis.

When Ribera Salud acquired Povisa, we knew that we were adding an iconic health project to the Group, a team of highly implicated and magnificent professionals, which also has an enormous asset: its Nursing School. We believed that this training centre was a value that should be preserved and promoted. And this group of student volunteers unquestionably proves that we were right.

The decision these young people have made to go to Madrid to work in the heart of the fight against the pandemic is news that has truly touched me. Because they represent, even before graduating, one of Ribera Salud’s core values: commitment. Because our organisation is committed to the professionals of today and tomorrow, to the health of our patients, to humane treatment, to closeness and involvement with the people we serve, to technology and to the quality of care we offer. And these young people represent the humanistic spirit, the vocation for service and the value of the commitment that Ribera Salud defends and conveys internally and with our patients. 

Not only that, but their sacrifice has special merit because they have taken the extra step in one of the most difficult moments in the recent history of our Healthcare system. And this is something that must be applauded, both as a health professional and as a citizen.

As I conclude, it’s worth mentioning that one of the lessons we are undoubtedly learning from this crisis is that the pride we feel for our Healthcare is not intangible, nor a generic name. Our Healthcare wouldn’t exist without the professionals who work for the Spanish healthcare system. Yes. We have the best healthcare professionals in the world. And the students from Povisa prove that this vocation for service lives on. That’s why we applaud our healthcare professionals every day. They’re our most precious and cherished asset.


Alberto de Rosa, Opinión

Todos juntos, un paso por delante del virus

11 marzo, 2020 • By

Nos enfrentamos como sociedad a una crisis global por el COVID19 o Coronavirus, un problema de Salud Pública que nació en China y se ha ido extendiendo por distintos países hasta llegar a la vecina Italia, Francia o España y se ha convertido ya en una epidemia global. Probablemente es la primera que merece este nombre en este siglo.

No soy médico, por lo que no puedo dar recomendaciones de salud, pero sí que puedo, como responsable de un grupo sanitario y gestor de la Sanidad, dar mi opinión sobre una situación, sin duda excepcional, y que nos está poniendo a prueba a organizaciones y profesionales que velamos por la salud de la población. 

Creo que lo primero que hay que hacer es no caer en alarmismo pero también es verdad que es fundamental tomarse en serio las medidas de prevención y aplicar el sentido común, recurriendo incluso al aislamiento social para según qué circunstancias, porque es un virus que ha demostrado su agresividad con determinados colectivos con enfermedades asociadas y grupos de edad. Y porque además, las autoridades y los gobiernos tienen que garantizar el mantenimiento de los servicios públicos. Y uno de estos servicios prioritarios es la Sanidad. 

El temor a tomar decisiones en algunos países ha supuesto perder un tiempo precioso que quizás podría haber evitado al menos una parte de las consecuencias. La comodidad de la ciudadanía no puede poner en riesgo a grupos de población frágil y, sobre todo, al sistema sanitario en su conjunto. En España, hasta el domingo 8 de marzo, parecía que el discurso oficial giraba en torno a una “fase de contención”. Sorprendentemente, el lunes 9 de marzo todo cambió y se han tomado decisiones en cascada desde entonces, probablemente obligadas por la evolución del número de casos en España.

El sistema sanitario español es complejo. La Sanidad es una responsabilidad de las comunidades autónomas. Pero desde mi punto de vista, la Salud Pública trasciende el ámbito regional, porque el nivel de movilidad y comunicación en un país tan desarrollado como España es enorme. Y es ahí cuando un Gobierno debe demostrar que puede manejar una crisis, dar ejemplo de responsabilidad y tomar las riendas para decidir, desde el ámbito estatal, las políticas y actuaciones necesarias, de manera unitaria en  todo el país. Durante demasiados días como sociedad nos ha chocado que algunos partidos de fútbol se celebraran a puerta cerrada y otros con público restringido, o que se autorizaran eventos multitudinarios como las corridas de toros pero se limitara el acceso a un partido de baloncesto, en una suerte de medidas de Salud Pública aleatorias y un tanto contradictorias. Es muy importante que los ciudadanos hagamos caso a las autoridades, pero también que todas las decisiones sobre Salud pública estén coordinadas.

Porque no se trata de alarmar sino de prevenir. Y lo más importante es ir un paso por delante de la enfermedad. Y aprender de los errores de otros (y también de sus aciertos). Pero no se puede ir un paso por delante si de repente damos dos pasos a un lado y uno atrás. Debemos avanzar en la lucha contra esta crisis todos juntos, en una misma dirección. 

Un ejemplo de este tipo de decisiones es la cancelación de las Fallas en Valencia, que para algunos llega tarde y para otros no está del todo justificada por el número de casos que hay en esta zona. 

Pero insisto en el mensaje que he dado antes: más vale prevenir, afianzar el soporte a los profesionales de la salud y ayudar a reforzar el sistema sanitario, a que nos arrepintamos dentro de una semanas por no haber sido valientes y hacer lo que era necesario hacer. Seguramente no sabremos nunca qué habría ocurrido de haber tomado otras decisiones. Pero personalmente tengo claro que en temas de salud y seguridad prefiero ser duro y tomar decisiones drásticas que no arrepentirme después. 

A la ciudadanía le pediría paciencia y comprensión. Probablemente afrontemos todavía unas semanas duras, pero estoy seguro de que vamos a ganar esta batalla. Seamos prudentes, sigamos las indicaciones de las autoridades y pensemos no ya en nosotros, sino en que podemos transmitir una enfermedad a familiares, amigos y compañeros de trabajo que puede ser grave.

Y quiero acabar esta entrada al blog del modo en el que seguramente debería haber empezado: proclamando el profundo orgullo que siento por el comportamiento excepcional de los profesionales sanitarios que, una vez más, están siendo un referente, situándose en primera línea de defensa de nuestra sociedad en una crisis tan importante como la que estamos viviendo. Y, permítanme, quiero agradecer especialmente a todos los profesionales de Ribera Salud su compromiso, profesionalidad y capacidad de trabajo. Todos están demostrando un nivel de responsabilidad, vocación de servicio y solidaridad entre compañeros que es encomiable y me siento muy orgulloso de liderar un equipo como el que Ribera Salud tiene en todos los hospitales y centros sanitarios.