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Alberto de Rosa, Opinión

Tropezando dos (o mil) veces en la misma piedra

25 febrero, 2020 • By

He hablado en varias ocasiones en este blog de las listas de espera y en esta ocasión quiero comenzar con un reconocimiento público al ejercicio de transparencia que ha hecho la Generalitat. Aunque los datos no son buenos, sin duda la transparencia es imprescindible en una sociedad madura que aspira a progresar. Y a diferencia de muchos, me gusta reconocer y agradecer a los demás su trabajo cuando las cosas las hacen bien.

La publicación de las listas de espera por departamentos puede haber generado cierta controversia y debate, pero estos avances en la transparencia de las instituciones públicas son fundamentales para buscar soluciones a los problemas: como en Sanidad, cuando se tiene un diagnóstico claro, se puede aplicar el tratamiento. Si haces trampas al solitario, vivirás engañado siempre.

La información hecha pública por la Conselleria de Sanidad nos ha permitido conocer que hay hospitales que tienen cinco meses de espera media (154 y 140 días). Y como la media es de casi medio año, eso quiere decir que hay personas que esperan un año o más… algo inconcebible en el año 2020. La media de espera en el conjunto de la Comunidad Valenciana se sitúa en 86 días, que es una cifra algo mejor que el año anterior, lo que demuestra que más allá de las políticas ineficaces de los Gobiernos, los profesionales están siempre comprometidos en ofrecer una buena atención sanitaria a los ciudadanos.  Otra cosa es que les den las herramientas necesarias. Como dijo la secretaria autonómica en su comparecencia, “no se opera en los despachos, sino en los quirófanos”. Y no puedo estar más de acuerdo.

Sin embargo, más allá de estos datos generales hay dos apuntes que quiero destacar. Los datos aportados por Sanidad reflejan con claridad que el modelo concesional contribuye significativamente a la reducción de las listas de espera medias, con unos datos enormemente favorables y positivos. He leído algunos comentarios que ponen en cuestión estas cifras, procedentes de personas que no he visto en el día a día de la gestión sanitaria en mis 30 años de experiencia en el sector, señoras y señores que nunca han querido preguntar ni mucho menos conocer de cerca la realidad de la atención sanitaria que ofrece el modelo de colaboración público privada. En política, como en casi todos los ámbitos de la vida, hay que conocer la realidad para luego opinar con fundamento y no hablar de oído o siguiendo argumentarios, escritos por cierto, por personas que tampoco han conocido  nunca la realidad sobre la que sientan cátedra.

Este tipo de personas son las que creen que el mejor modo de disimular el fracaso de una gestión es poner en duda el éxito de otra. La mediocridad como bandera siempre para algunos. Qué pena.

Pues déjenme que les diga que es la propia Conselleria de Sanidad la que reconoce en la publicación de las listas de espera por departamentos de salud que los hospitales de Ribera Salud se sitúan entre los tres mejores de la Comunidad Valenciana. Es decir, en nuestros hospitales los ciudadanos esperan dos veces menos que en la media de hospitales de nuestra región y hasta cuatro veces menos que los que más lista de espera acumulan. Los números son tozudos.

Hay otro dato que también es importante destacar e interesante analizar de esta información de Sanidad: el empeoramiento en la atención en Hospital de la Ribera solo 20 meses después de comenzar la gestión directa de la Conselleria. Sus pacientes han pasado de esperar 57 días a 78 días en menos de dos años y los que esperan más de 90 días se han triplicado, a pesar de haber contratado a casi 900 personas. Y esto no ha hecho más que empezar, a pesar del encomiable trabajo que me consta que realizan los profesionales de La Ribera. Que algo (o mucho) está fallando, es más que evidente.

Sé que a algunos les cuesta entender que es importante tener una mentalidad abierta para buscar nuevas fórmulas que nos ayuden, como sociedad, a mejorar el sistema sanitario y, sobre todo, a hacerlo sostenible en el tiempo. Hay que ser flexibles. Y valientes. Publicar la realidad de las listas de espera por departamentos puede ser el primer paso pero se necesita valentía para tomar decisiones.

Si muchos indicadores describen claramente una situación, el problema no son los datos sino qué los ha originado. Entiendo que puedo ser reiterativo con este tipo de análisis, pero es necesario porque hay quien nos obliga a seguir haciendo pedagogía positiva. Cuando hablamos de listas de espera no hablamos de números sino de personas.

Y esto me lleva a la comparecencia de la secretaria autonómica de Eficiencia y Tecnología Sanitaria, Concha Andrés, el pasado 10 de febrero, en la que  planteó como solución a las listas de espera actuales enviar enfermos a hospitales con poca espera. Dado que no se ha puesto en contacto con ningún hospital de Ribera Salud, ambos situados entre los tres con menor espera, aprovecho este blog para ofrecerle lo centros sanitarios de nuestro grupo para ayudarles a mejorar los tiempos de espera de los pacientes de la Comunidad Valenciana.

Cataratas, juanetes, hernias y lo que necesiten en Traumatología, Oftalmología, Otorrinolaringología o Cirugía General. Estoy seguro de que muchas de estas dolencias con más espera están vinculadas a personas de edad y no podemos permitir que un prejuicio político perjudique a quienes merecen nuestro máximo respeto, por lo que han aportado y lo que aún aportan a la sociedad.

Por ello y por todos, no me cansaré de intentar ser siempre constructivo y positivo y tratar de construir puentes y vías de colaboración con la administración pública, en favor siempre de una asistencia sanitaria de calidad, eficiente y sostenible.


Alberto de Rosa, Opinión

¿Condenados a esperar?

23 diciembre, 2019 • By

Acaba el año con los peores datos de listas de espera de la Historia reciente de España. El Ministerio de Sanidad ha publicado esta información por comunidades autónomas a 30 de septiembre y el balance es nefasto. El tiempo medio de espera a nivel nacional ha pasado de 93 a 115 días en solo un año. Es decir, los pacientes tienen que esperar casi un mes más para ser operados que en 2018.

Es verdad que ésta es una situación con lo que llevamos conviviendo muchos años en el sistema público. Demasiados. Es una auténtica lacra, responsable de que el sistema sanitario español no sea resolutivo y perjudique seriamente a los ciudadanos, que tendrían que ser el centro del sistema y sin embargo, se sienten víctimas del sistema.

Más de medio millón de españoles pasarán estas Navidades esperando una intervención quirúrgica que, de media, se demora casi cuatro meses. Hay quien espera un año.

Me preocupa que, si pasada una quinta parte del siglo XXI tenemos las peores listas de espera de la Historia, todo indique que estamos ante un hecho estructural, no coyuntural.

Pero como ya decía Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Y eso es precisamente lo que hacen los responsables políticos. Es incomprensible escucharles hablar de soluciones tan poco efectivas como los autoconciertos -pagar para que los profesionales atiendan a pacientes de la lista de espera fuera de horas de trabajo-. ¿Por qué? Porque esta medida está desfasada, va en contra de un modelo de gestión eficiente, implica una política de personal trasnochada y se ha demostrado totalmente ineficaz. Cuando empecé a trabajar en el sector sanitario, en 1990, ya se decía que los autoconciertos no eran la solución, ya que es el propio sistema el que incentiva las horas extras, la falta de conciliación y el exceso de horas de trabajo, con la consiguiente reducción de la seguridad en el trabajo de los profesionales. Además, se crean auténticos cuellos de botella porque solo se aplica a los profesionales de especialidades quirúrgicas cuando otros como los médicos de familia o los pediatras tienen los mismos problemas de listas de espera.

Otra de las medidas que los políticos proponen una y otra vez, como si vivieran “El día de la marmota”, son los planes de choque. Hay gobiernos que se resisten a establecer conciertos estables y eficientes con el sector privado y aplican este tipo de medidas temporales, pensando que nos enfrentamos a un problema coyuntural, cuando no es así. Los planes d choque también se han revelado ineficaces en el largo plazo porque no reducen las listas.

¿Y cuál es la solución? No podemos hacer magia, pero todos tenemos que ser valientes: Los gobiernos para aplicar nuevas formulas de gestión en el sistema público, como el modelo de Ribera Salud o al menos herramientas que se han demostrado eficaces como una gestión moderna de los recursos humanos; y la iniciativa privada, para innovar y ofrecer la mejor atención sanitaria para los ciudadanos, con fórmulas de colaboración a largo plazo con la administración pública. Administraciones y empresas tenemos que poner siempre al paciente en el centro del sistema y motivar e incentivar a los profesionales con la consecución de objetivos- incluida la calidad asistencial, la demora, la adecuación en las estancias, las listas de espera etc-.

Las listas de espera son un problema estructural, y si queremos afrontar los nuevos retos de la Sanidad con determinación hay que ir al fondo de la cuestión, al principal activo del sistema que son los profesionales. Debemos darles el protagonismo que merecen y recompensas que no solo son económicas sino de reconocimiento profesional, flexibilidad y conciliación, formación e investigación, además de las retribuciones variables. Es necesario alinear los objetivos de los profesionales a los de  la organización, abrir servicios por la mañana y por la tarde y acabar con la rigidez de un sistema público que se resiste a actualizar su modus operandi. Además, es importante que trabajemos juntos en la apuesta por la tecnología como herramienta para facilitar el trabajo a los profesionales y mejorar la atención y la información a los pacientes.

Mientras sigamos haciendo lo mismo frente a los mismos problemas, el resultado no cambiará. La demostración más clara de que las cosas se pueden hacer de otra manera es el Informe de la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat valenciana, donde este organismo asesor del Gobierno valenciano asegura que la lista de espera del hospital de Torrevieja es tres veces menor que la media de los hospitales valencianos.

En Ribera Salud somos valientes. No somos perfectos, pero siempre nos esforzamos por mejorar y ofrecer la mejor atención sanitaria. Y eso, al final, es poner de verdad al ciudadano en el centro del sistema y dar el protagonismo al principal activo del sistema, los profesionales, para que lideren el proceso de cambio.

Y dadas las fechas en las que estamos, aprovecho para desear una Feliz Navidad a todos los lectores de este blog y un buen comienzo del Año Nuevo.