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Alberto de Rosa

Alberto de Rosa, English

The value of the local sphere

23 marzo, 2020 • By

It’s been one week since the government announced a state of alarm, and citizens and organisations are still struggling to adapt to these exceptional circumstances. We are all writing a line in the Story of managing this global pandemic, the first of the 21st century.

Every citizen plays their part in this situation: health professionals, pharmacists and researchers on front lines in the battle against the coronavirus; workers in basic services such as cleaning, transport, food and the security forces who help make sure that life doesn’t come to a complete halt. And our governments, each in their own area. The Central Government is trying to unify policies, collect daily information on the number of cases and give instructions and recommendations of a general nature, while regional governments, responsible for healthcare management in each territory, feed this chain of information, apply criteria coming from above and take the necessary decisions, transmitting them to the various healthcare management bodies.

I have no doubt that we’re all working along the same lines, towards maximum collaboration between institutions, with the belief that we will all win this battle together.

However, I believe that there is one player fundamental to this crisis, because of its importance as an agent of the health system and its closeness to citizens. I’m talking about city and town councils. In situations like this, the importance of municipal social services and their contact with the elderly and the most vulnerable groups at risk of exclusion, or the local police, essential to guaranteeing social isolation, is a reality that we should value at a time of maximum social tension, due to the circumstances we are facing and those that are still to come. 

And let’s not just think about the councils in big cities. The smaller the population, the more important the role of the local government due to its direct contact with citizens; they turn to it to raise doubts and concerns, and request services. These smaller municipalities often don’t have the possibility of using teleworking, which is why these public servants are also heroes during the crisis. 

At Ribera Salud we have always thought that one of our main missions as those responsible for our citizens’ healthcare is to work hand in hand with the community we serve. And to do so, there is no better formula than being fully integrated into the life of said community. We mutually support each other.

Regarding this, I am very proud as, right at the start of this health crisis, we launched an initiative to improve direct communication with local councils and to intensify coordination among all personnel. The heads of health departments managed by Ribera Salud have already held their first meetings with the mayors of all the municipalities in their areas via video conferencing. Councils as diverse as Torrevieja, Pilar de la Horadada, Orihuela, Elche, Aspe, Crevillente, Torrejón, Daganzo, and Ajalvir, among others, have participated in these coordination calls. And I would like to thank all the participating mayors for their commitment, enthusiasm and collaboration, as well as the enormous support they’ve given us over these past few days.

In these meetings, I can see four principles that I consider fundamental to healthcare management in the 21st century:

Communication between all the institutions, with the objective of always having an open channel for a quick response to an occurrence.

Transparency in explaining why decisions were made and receiving any suggestions that could help us improve and adapt to a constantly changing scenario.

Proximity, as local administrations and health departments have a higher degree of contact with citizens and are a very good source for attending to doubts and transmitting suggestions.

Coordination, because I think it is highly important that local police know the strategies of hospitals or how primary care is working first-hand, and that social services know they can receive training and information to do their job with maximum safety guarantees.

We’re all one. Each of Spain’s 8,131 city and town councils aims to work towards the general interest. For Ribera Salud, the importance of being integrated into the community where we serve goes beyond words. With these meetings we demonstrate the value of the local sphere in the global strategies of any institution or organisation through a very concrete action. Every link in the chain is important and we will continue to work along these lines. Now and forever.


Alberto de Rosa, Opinión

El valor de lo local

20 marzo, 2020 • By

Vamos a cumplir la primera semana desde que el Gobierno decretó el estado de alarma, y ciudadanos y organizaciones nos estamos esforzando en adaptarnos a esta circunstancia excepcional. Todos estamos escribiendo una línea en la Historia de la gestión de esta pandemia mundial, la primera del siglo XXI.

Cada ciudadano interpreta en esta situación el papel que le ha tocado: los profesionales sanitarios, las farmacias y los investigadores, como primera línea en la batalla contra el coronavirus; trabajadores de servicios básicos como limpieza, transporte, alimentación o las fuerzas de seguridad, ayudando a que la vida no se detenga por completo. Y las administraciones, cada una en su esfera. El Gobierno Central intenta unificar políticas, recopilar información diaria sobre el número de casos y dar instrucciones y recomendaciones de carácter general, mientras los gobiernos regionales, responsables de la gestión de la Sanidad en cada territorio alimentan esa cadena de información, aplican criterios que vienen de arriba y toman las decisiones necesarias, al tiempo que nos las transmiten a los diferentes gestores de la Sanidad.

No me cabe duda de que todos trabajamos en la misma línea, en pos de la máxima colaboración entre las instituciones, pensando que esta batalla vamos a ganarla todos juntos.

Sin embargo, creo que hay un actor que es fundamental en esta crisis, por la importancia que tiene como un agente de salud y de cercanía con los ciudadanos. Me refiero a los ayuntamientos. La importancia que en situaciones como ésta cobran los servicios sociales municipales y su contacto con las personas mayores y los grupos más vulnerables y en riesgo de exclusión;  o la Policía local, imprescindible para garantizar el aislamiento social, es una realidad que deberíamos poner en valor en un momento de máxima tensión social, por la situación que afrontamos y la que queda por llegar. 

Y no pensemos solo en los ayuntamientos de las grandes ciudades. Cuanto más pequeña es una población, más importante es el papel de la administración local, por su contacto directo con los ciudadanos, porque es a ellos a quienes recurren para plantear dudas y preocupaciones y reclamar servicios. Estos pequeños ayuntamientos no suelen tener la posibilidad de aplicar el teletrabajo, y de ahí que estos trabajadores públicos sean también héroes en esta crisis. 

En Ribera Salud siempre hemos pensado que una de las principales misiones que tenemos como responsables de la salud de los ciudadanos es trabajar mano a mano con la comunidad a la que servimos. Y para ello, no hay mejor fórmula que estar totalmente integrados en la vida de esa comunidad. Nos apoyamos mutuamente.

En esta línea, estoy muy orgulloso porque nada más empezar esta crisis sanitaria hemos puesto en marcha una iniciativa para mejorar la comunicación directa con los ayuntamientos e intensificar la coordinación de todos los efectivos. Los gerentes de los departamentos de salud que gestiona Ribera Salud han mantenido ya las primeras reuniones por videoconferencia con los alcaldes de todos los municipios de sus áreas. Ayuntamientos tan diversos como Torrevieja, Pilar de la Horadada, Orihuela, Elche, Aspe, Crevillente, Torrejón, Daganzo, Ajalvir, entre otros, han participado en estas llamadas de coordinación. Y quiero agradecer a todos los alcaldes que han participado su compromiso, entusiasmo y colaboración, así como el enorme apoyo que nos han hecho sentir durante estos días.

En estas reuniones veo plasmados cuatro de los principios que me parecen fundamentales en una gestión de la salud del siglo XXI:

  • Comunicación entre todas las instituciones, con el objetivo de tener siempre un canal abierto para la rápida respuesta ante una eventualidad.
  • Transparencia para explicar el por qué de las decisiones y recibir cualquier sugerencia que nos permita mejorar y adaptarnos a un escenario que cambia todos los días.
  • Cercanía porque la administración local y la sanitaria son las que tienen un mejor y mayor contacto con los ciudadanos y son una fuente muy buena para recoger dudas y transmitir sugerencias.
  • Coordinación, porque creo que es muy importante que la policía local conozca de primera mano las estrategias de los hospitales o cómo está funcionando la atención primaria, y que los servicios sociales sepan que pueden recibir formación e información para hacer su trabajo con las máximas garantías de seguridad.

Todos sumamos. Cada uno de los 8.131 ayuntamientos de España cuenta para trabajar en pos del interés general. Para Ribera Salud, estar integrado en la comunidad a la que servimos va más allá de las palabras. Con estas reuniones demostramos, con una acción muy concreta, el valor de lo local en las estrategias globales de cualquier institución u organización. Cada eslabón de la cadena es importante y en esa línea seguiremos trabajando. Ahora y siempre.


Alberto de Rosa, English

Together, a step ahead of the virus

13 marzo, 2020 • By

As a society, we are facing a global crisis caused by the COVID-19 coronavirus, a public health threat that originated China and spread across several countries to neighbouring Italy, France and Spain and is now a global pandemic. It is this century’s first crisis deserving of the name.

I’m not a doctor and cannot offer medical advice, but I can, as a healthcare manager at the head of a healthcare group, give my opinion on what is certainly an exceptional situation, one that is putting health organisations and professionals to the test.

While its essential to stay calm and not panic, it is equally important to take preventive measures and use common sense, even social isolation in certain circumstances, because some people are at higher risk of getting very sick from this illness, including older people and people with health problems. And because governments and local authorities are tasked with ensuring that public services continue to operate. And one of those priority services is health care.

The fear of decision-making in some countries has wasted precious time that could perhaps have prevented at least some of the consequences. Public convenience cannot put vulnerable populations, and above all the healthcare system as a whole, at risk. In Spain, the government’s position as of Sunday, 8 March, was centred on a “containment phase”. Everything suddenly changed on Monday, 9 March, and a series of decisions have been made since then, likely motivated by the growing number of cases in Spain.

The Spanish healthcare system is complex. Healthcare is a responsibility of the autonomous communities. But from my point of view, national public health transcends the regional sphere, because the level of movement and circulation in a country as developed as Spain is tremendous. And it is precisely at this point when a government must demonstrate that it can handle a crisis, set an example of responsibility and take the lead to determine, from the state level, the comprehensive policies and actions that are required nation-wide. For too many days now the public has been receiving contradictory messages—some football matches were played behind closed doors while others before a limited crowd, events with large crowds like bullfights were celebrated but only a certain number of fans were allowed to watch a basketball game—in a random, confusing and often contradictory set of measures from national health authorities. Not only is it important that the public listen to the authorities, but public health decisions must be coordinated as well.

Because it’s about prevention, not panic. And, above all, being a step ahead of the illness. And learning from the mistakes (and successes) of others. But we can’t be a step ahead of the virus if we suddenly take three steps sideways and two back. We must move forward in the fight against this crisis together, in the same direction.

An example of this type of decision is the cancellation of Valencia’s Fallas celebrations, which came late for some and for others was a decision not entirely justified by the number of cases in the region.

But I repeat: it’s better to prevent, to bolster support for healthcare professionals and help strengthen the healthcare system, than to regret in a few weeks’ time that we were not brave enough to do what needed to be done. It’s likely that we’ll never know what would have happened if other decisions had been made. But my personal position is clear; when it comes to health and safety, I prefer to be tough and make drastic decisions rather than regret inaction later.

I would like to ask the public for their patience and understanding. We are likely to be facing a tough few weeks ahead, but I’m confident that we’re going to win this battle. Let’s be cautious, follow the instructions from the authorities and shift our thinking from the individual to the risk you could pose by infecting your friends, family and colleagues with a potentially dangerous virus.

And I want to finish this blog post the way I should have started it, by expressing the deep pride I feel for the exceptional efforts of healthcare professionals who, once again, are examples to follow, people who serve as the public’s first line of defense in a crisis as severe as the one we are experiencing. And I would especially like to thank all the professionals at Ribera Salud for their commitment, professionalism and hard work. Everyone is demonstrating a commendable level of professionalism, dedication to service and solidarity among colleagues, and I am extremely proud to lead a team like the one Ribera Salud has in all hospitals.


Alberto de Rosa, Opinión

Todos juntos, un paso por delante del virus

11 marzo, 2020 • By

Nos enfrentamos como sociedad a una crisis global por el COVID19 o Coronavirus, un problema de Salud Pública que nació en China y se ha ido extendiendo por distintos países hasta llegar a la vecina Italia, Francia o España y se ha convertido ya en una epidemia global. Probablemente es la primera que merece este nombre en este siglo.

No soy médico, por lo que no puedo dar recomendaciones de salud, pero sí que puedo, como responsable de un grupo sanitario y gestor de la Sanidad, dar mi opinión sobre una situación, sin duda excepcional, y que nos está poniendo a prueba a organizaciones y profesionales que velamos por la salud de la población. 

Creo que lo primero que hay que hacer es no caer en alarmismo pero también es verdad que es fundamental tomarse en serio las medidas de prevención y aplicar el sentido común, recurriendo incluso al aislamiento social para según qué circunstancias, porque es un virus que ha demostrado su agresividad con determinados colectivos con enfermedades asociadas y grupos de edad. Y porque además, las autoridades y los gobiernos tienen que garantizar el mantenimiento de los servicios públicos. Y uno de estos servicios prioritarios es la Sanidad. 

El temor a tomar decisiones en algunos países ha supuesto perder un tiempo precioso que quizás podría haber evitado al menos una parte de las consecuencias. La comodidad de la ciudadanía no puede poner en riesgo a grupos de población frágil y, sobre todo, al sistema sanitario en su conjunto. En España, hasta el domingo 8 de marzo, parecía que el discurso oficial giraba en torno a una “fase de contención”. Sorprendentemente, el lunes 9 de marzo todo cambió y se han tomado decisiones en cascada desde entonces, probablemente obligadas por la evolución del número de casos en España.

El sistema sanitario español es complejo. La Sanidad es una responsabilidad de las comunidades autónomas. Pero desde mi punto de vista, la Salud Pública trasciende el ámbito regional, porque el nivel de movilidad y comunicación en un país tan desarrollado como España es enorme. Y es ahí cuando un Gobierno debe demostrar que puede manejar una crisis, dar ejemplo de responsabilidad y tomar las riendas para decidir, desde el ámbito estatal, las políticas y actuaciones necesarias, de manera unitaria en  todo el país. Durante demasiados días como sociedad nos ha chocado que algunos partidos de fútbol se celebraran a puerta cerrada y otros con público restringido, o que se autorizaran eventos multitudinarios como las corridas de toros pero se limitara el acceso a un partido de baloncesto, en una suerte de medidas de Salud Pública aleatorias y un tanto contradictorias. Es muy importante que los ciudadanos hagamos caso a las autoridades, pero también que todas las decisiones sobre Salud pública estén coordinadas.

Porque no se trata de alarmar sino de prevenir. Y lo más importante es ir un paso por delante de la enfermedad. Y aprender de los errores de otros (y también de sus aciertos). Pero no se puede ir un paso por delante si de repente damos dos pasos a un lado y uno atrás. Debemos avanzar en la lucha contra esta crisis todos juntos, en una misma dirección. 

Un ejemplo de este tipo de decisiones es la cancelación de las Fallas en Valencia, que para algunos llega tarde y para otros no está del todo justificada por el número de casos que hay en esta zona. 

Pero insisto en el mensaje que he dado antes: más vale prevenir, afianzar el soporte a los profesionales de la salud y ayudar a reforzar el sistema sanitario, a que nos arrepintamos dentro de una semanas por no haber sido valientes y hacer lo que era necesario hacer. Seguramente no sabremos nunca qué habría ocurrido de haber tomado otras decisiones. Pero personalmente tengo claro que en temas de salud y seguridad prefiero ser duro y tomar decisiones drásticas que no arrepentirme después. 

A la ciudadanía le pediría paciencia y comprensión. Probablemente afrontemos todavía unas semanas duras, pero estoy seguro de que vamos a ganar esta batalla. Seamos prudentes, sigamos las indicaciones de las autoridades y pensemos no ya en nosotros, sino en que podemos transmitir una enfermedad a familiares, amigos y compañeros de trabajo que puede ser grave.

Y quiero acabar esta entrada al blog del modo en el que seguramente debería haber empezado: proclamando el profundo orgullo que siento por el comportamiento excepcional de los profesionales sanitarios que, una vez más, están siendo un referente, situándose en primera línea de defensa de nuestra sociedad en una crisis tan importante como la que estamos viviendo. Y, permítanme, quiero agradecer especialmente a todos los profesionales de Ribera Salud su compromiso, profesionalidad y capacidad de trabajo. Todos están demostrando un nivel de responsabilidad, vocación de servicio y solidaridad entre compañeros que es encomiable y me siento muy orgulloso de liderar un equipo como el que Ribera Salud tiene en todos los hospitales y centros sanitarios. 


Alberto de Rosa, Opinión

Tropezando dos (o mil) veces en la misma piedra

25 febrero, 2020 • By

He hablado en varias ocasiones en este blog de las listas de espera y en esta ocasión quiero comenzar con un reconocimiento público al ejercicio de transparencia que ha hecho la Generalitat. Aunque los datos no son buenos, sin duda la transparencia es imprescindible en una sociedad madura que aspira a progresar. Y a diferencia de muchos, me gusta reconocer y agradecer a los demás su trabajo cuando las cosas las hacen bien.

La publicación de las listas de espera por departamentos puede haber generado cierta controversia y debate, pero estos avances en la transparencia de las instituciones públicas son fundamentales para buscar soluciones a los problemas: como en Sanidad, cuando se tiene un diagnóstico claro, se puede aplicar el tratamiento. Si haces trampas al solitario, vivirás engañado siempre.

La información hecha pública por la Conselleria de Sanidad nos ha permitido conocer que hay hospitales que tienen cinco meses de espera media (154 y 140 días). Y como la media es de casi medio año, eso quiere decir que hay personas que esperan un año o más… algo inconcebible en el año 2020. La media de espera en el conjunto de la Comunidad Valenciana se sitúa en 86 días, que es una cifra algo mejor que el año anterior, lo que demuestra que más allá de las políticas ineficaces de los Gobiernos, los profesionales están siempre comprometidos en ofrecer una buena atención sanitaria a los ciudadanos.  Otra cosa es que les den las herramientas necesarias. Como dijo la secretaria autonómica en su comparecencia, “no se opera en los despachos, sino en los quirófanos”. Y no puedo estar más de acuerdo.

Sin embargo, más allá de estos datos generales hay dos apuntes que quiero destacar. Los datos aportados por Sanidad reflejan con claridad que el modelo concesional contribuye significativamente a la reducción de las listas de espera medias, con unos datos enormemente favorables y positivos. He leído algunos comentarios que ponen en cuestión estas cifras, procedentes de personas que no he visto en el día a día de la gestión sanitaria en mis 30 años de experiencia en el sector, señoras y señores que nunca han querido preguntar ni mucho menos conocer de cerca la realidad de la atención sanitaria que ofrece el modelo de colaboración público privada. En política, como en casi todos los ámbitos de la vida, hay que conocer la realidad para luego opinar con fundamento y no hablar de oído o siguiendo argumentarios, escritos por cierto, por personas que tampoco han conocido  nunca la realidad sobre la que sientan cátedra.

Este tipo de personas son las que creen que el mejor modo de disimular el fracaso de una gestión es poner en duda el éxito de otra. La mediocridad como bandera siempre para algunos. Qué pena.

Pues déjenme que les diga que es la propia Conselleria de Sanidad la que reconoce en la publicación de las listas de espera por departamentos de salud que los hospitales de Ribera Salud se sitúan entre los tres mejores de la Comunidad Valenciana. Es decir, en nuestros hospitales los ciudadanos esperan dos veces menos que en la media de hospitales de nuestra región y hasta cuatro veces menos que los que más lista de espera acumulan. Los números son tozudos.

Hay otro dato que también es importante destacar e interesante analizar de esta información de Sanidad: el empeoramiento en la atención en Hospital de la Ribera solo 20 meses después de comenzar la gestión directa de la Conselleria. Sus pacientes han pasado de esperar 57 días a 78 días en menos de dos años y los que esperan más de 90 días se han triplicado, a pesar de haber contratado a casi 900 personas. Y esto no ha hecho más que empezar, a pesar del encomiable trabajo que me consta que realizan los profesionales de La Ribera. Que algo (o mucho) está fallando, es más que evidente.

Sé que a algunos les cuesta entender que es importante tener una mentalidad abierta para buscar nuevas fórmulas que nos ayuden, como sociedad, a mejorar el sistema sanitario y, sobre todo, a hacerlo sostenible en el tiempo. Hay que ser flexibles. Y valientes. Publicar la realidad de las listas de espera por departamentos puede ser el primer paso pero se necesita valentía para tomar decisiones.

Si muchos indicadores describen claramente una situación, el problema no son los datos sino qué los ha originado. Entiendo que puedo ser reiterativo con este tipo de análisis, pero es necesario porque hay quien nos obliga a seguir haciendo pedagogía positiva. Cuando hablamos de listas de espera no hablamos de números sino de personas.

Y esto me lleva a la comparecencia de la secretaria autonómica de Eficiencia y Tecnología Sanitaria, Concha Andrés, el pasado 10 de febrero, en la que  planteó como solución a las listas de espera actuales enviar enfermos a hospitales con poca espera. Dado que no se ha puesto en contacto con ningún hospital de Ribera Salud, ambos situados entre los tres con menor espera, aprovecho este blog para ofrecerle lo centros sanitarios de nuestro grupo para ayudarles a mejorar los tiempos de espera de los pacientes de la Comunidad Valenciana.

Cataratas, juanetes, hernias y lo que necesiten en Traumatología, Oftalmología, Otorrinolaringología o Cirugía General. Estoy seguro de que muchas de estas dolencias con más espera están vinculadas a personas de edad y no podemos permitir que un prejuicio político perjudique a quienes merecen nuestro máximo respeto, por lo que han aportado y lo que aún aportan a la sociedad.

Por ello y por todos, no me cansaré de intentar ser siempre constructivo y positivo y tratar de construir puentes y vías de colaboración con la administración pública, en favor siempre de una asistencia sanitaria de calidad, eficiente y sostenible.