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Alberto de Rosa

Alberto de Rosa, Opinión

Enfermería, el alma de los centros sanitarios

22 junio, 2021 • By

El pasado domingo tuve el honor de participar como padrino en el acto de graduación de la XVII Promoción de Enfermería de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia. Fue una ceremonia muy emotiva y me llenó de orgullo dirigirme a los nuevos profesionales de Enfermería, entre los que se encuentra uno de mis hijos. Están muy bien preparados y, sobre todo, tienen muchas ganas de demostrar que la suya es una profesión vocacional y que quieren ocuparse de nuestra salud desde ya. 

Os dejo mi discurso a continuación.

Decana, Vicedecana, miembros del personal docente y comunidad educativa de la Universidad CEU Cardenal Herrera, y especialmente nuevos EGRESADOS y sus familiares que nos están siguiendo desde casa.

Es un honor dirigirme a ustedes en calidad de Padrino de la XVII Promoción de Graduados de Enfermería de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia. 

Queridos graduados en Enfermería. 

Hoy es un día repleto de emociones y para compartir con vosotros la alegría del deber cumplido. Y también por lo que ya representáis como profesionales del colectivo de Enfermería al que os unís desde hoy. Por todo ello, quiero trasmitiros mi más sincera felicitación y reconocimiento.

Hoy habéis finalizado el camino de vuestra preparación inicial en esta gran profesión y habéis llegado a la meta.  Vivid vuestra profesión y vuestra vocación con valentía y con una entrega sin límites. Pero mi deber como PADRINO es adelantaros que, en la práctica, HOY NO ES EL FINAL DE NADA, SINO EL PRINCIPIO DE TODO. El comienzo de la ruta que habéis elegido para vuestra vida profesional, una ruta que, sin lugar a dudas, va a ser apasionante, pero que supone una gran RESPONSABILIDAD.

Permitidme que me dirija a vosotros como ciudadano de a pie, como gestor sanitario, y también como padre de un alumno de esta promoción.

Como ciudadano quiero empezar dándoos mi agradecimiento más profundo. Gracias, gracias y mil veces gracias. Esta trágica pandemia ha puesto en valor muchas cosas, la más importante, sin duda, el papel de todos los profesionales sanitarios haciendo frente con valentía y dedicación a la crisis más importante del último siglo. Acabáis de empezar, y ya formáis parte de la Historia, de lo mejor de nuestra Historia, la de aquellos valientes que estudiaron, terminaron sus estudios e hicieron frente a una terrible pandemia. SOIS MUY GRANDES.

Esta pandemia ha hecho tomar conciencia de lo importante que es vuestro papel en el sistema. Hemos podido ver durante este último año como las personas venían angustiadas y asustadas a nuestros centros sanitarios, y los que estabais, y los que seguís estando en esa primera línea de atención sanitaria SOIS VOSOTROS. 

Podría contaros muchas historias ocurridas en nuestros centros sanitarios durante estos meses trágicos, historias hermosas, duras, HUMANAS, ejemplos de vocación y entrega, de implicación personal y profesional… pero lo que os digo es que siempre ha habido una enfermera en todas y cada una de estas historias. Que orgulloso me siento. 

Porque además de curar, en esta enfermedad traidora a la que ha habido que enfrentarse en soledad, los profesionales de Enfermería han acompañado a los pacientes en todo momento, les han dado la mano cuando lo han necesitado y han secado muchas lágrimas pero también han transmitido el ánimo y la esperanza que todos los pacientes, y las familias, necesitan en momentos complicados. 

¡SOIS EL ALMA de los centros sanitarios!

Amigos. La salud es el bien más preciado que tenemos, y vosotros, como graduados en Enfermería, sois una pieza clave en la promoción de la salud, en la prevención de la enfermedad y en la recuperación de los pacientes, es decir, en conseguir el bienestar de nuestra sociedad. Y todo ello desde el respeto, la generosidad, la humanidad, la dedicación, la cultura del esfuerzo y la permanente formación a la que os comprometéis con vuestra elección de vida: vuestra carrera profesional. 

La palabra RESPONSABILIDAD en las profesiones vocacionales y orientadas al cuidado de las personas, implica COMPROMISO, RESPETO Y MADUREZ.

Recordad esto que os voy a decir ahora. 

Vais a ser los responsables de nuestra salud en los momentos más difíciles y delicados de nuestra vida. 

Vamos a poner en vuestras manos nuestras vidas. 

Os confiaremos nuestros miedos, anhelos, ilusiones y proyectos. 

Os pido que tratéis a los pacientes, que NOS tratéis, siempre con ilusión y entrega. Y con cariño. Con mucho cariño. Los pacientes, las personas que tienen un problema de salud, se sienten frágiles en algunos momentos. O preocupadas. O solas. Y el personal de Enfermería es clave para ellos. 

¡¡Poned siempre al paciente por encima de todo!!

Como gestor sanitario he aprendido durante mis muchos años ya en la sanidad, la importancia del papel de la Enfermería dentro del sistema sanitario. No solamente las personas ponen su salud en vuestras manos, sino que las organizaciones NECESITAN de vosotros para estar conectados con las necesidades de los pacientes. Sois el principal activo de una organización sanitaria, y para alcanzar el objetivo de una atención de excelencia, siempre se requerirá de una enfermería activa, bien formada y comprometida. Por ello, la formación permanente es esencial y debe ser algo que os acompañe siempre durante vuestra carrera profesional.  

Sois una de las profesiones esenciales en Sanidad, con un rol que ha ido ganando peso en las últimas décadas. Y vosotros vais a ser protagonistas en la evolución y crecimiento del papel de la Enfermería, por la importancia de la salud y el bienestar en la sociedad del siglo XXI y por vuestra visión 360 del paciente, sus emociones y su entorno. 

La Covid-19 ha sido la tragedia más importante a la que nos hemos enfrentado en el último siglo, pero me gustaría esto no nos hiciera olvidar los grandes retos a los que os vais a enfrentar. Son retos que ya estaban sobre la mesa, son macro-tendencias del propio sistema agravadas por esta pandemia.

Y me refiero al envejecimiento de la población, la cronicidad de las enfermedades, la constante aparición de nueva tecnología …. Estos son desafíos que van a seguir ejerciendo una presión importante sobre el sistema, a los que hay que añadir ya las consecuencias de la covid-19, con un aumento de las listas de espera, un diagnóstico tardío de enfermedades etc. 

La convergencia de Bolonia con el grado, máster y doctorado, el desarrollo de las especialidades y la Enfermería de práctica avanzada, unido al empuje de las nuevas promociones como la vuestra, tienen que ser elementos determinantes para alcanzar el grado de reconocimiento y valor de la Enfermería que merece en el sector sanitario y en la sociedad en general.

Estoy seguro de ello y de vuestro papel en el futuro de la Sanidad. 

¡Sois los mejores de la Historia!

Recordad siempre que habéis recibido la mejor formación, y poned en valor el compromiso, el coraje y las ganas de trabajar. 

Para finalizar, como padre, me gustaría hablaros en nombre de todos vuestros familiares que, desgraciadamente, no pueden estar presentes en este acto y que nos están siguiendo por televisión o por ordenador desde casa. 

Os pido que trabajéis con pasión, que deis lo mejor de vosotros. 

Estamos muy orgullosos de veros hoy aquí, recogiendo el fruto de vuestro esfuerzo. Es un día muy bonito para vosotros, pero sabed que también lo es para nosotros, vuestras familias. Hemos sufrido con vuestros problemas, hemos sido felices con vuestros logros, y veros hoy aquí llena nuestro corazón de felicidad.

Queremos que no perdáis nunca la ilusión que tenéis hoy. Vuestra labor, responsabilidad, compromiso y humanidad son muy importantes para los pacientes a los que vais a tratar. Y también para sus familias.  

RECORDAD QUE SOIS PERSONAS QUE CUIDAN DE PERSONAS. Ese es mi lema. Regalad una sonrisa, un gesto amable, comprensión, cariño y respeto a quienes os rodearán. Os aseguro que son los aliños perfectos que harán brillar aún más la formación que habéis recibido en esta magnífica Universidad que es la Cardenal Herrera-Ceu. 

¡Cuidadnos! ¡A todos! Ese debe ser el reto principal de vuestra vida profesional.

Y acabo, amigos. De verdad. Para mí ser el PADRINO de esta promoción es un “regalo” que llevaré con orgullo allá donde vaya el resto de mi vida. 

Y os prometo que trabajaré porque esta promoción tenga todas las oportunidades posibles y la visibilidad que os merecéis. ¡Contad conmigo!

Os mando un abrazo a todos y cada uno de vosotros con todo mi aprecio, reconocimiento y respeto.

¡¡Ya sois enfermeras y enfermeros!! Enhorabuena y ¡¡a trabajar, que os necesitamos!!


Alberto de Rosa, Opinión

El ejemplo de Farnós

2 junio, 2021 • By

Ha fallecido el doctor Joaquín Farnós, una persona a la que la Sanidad y la política de la Comunidad Valenciana y de España le deben mucho. Siempre fue un pionero y, en mi opinión, una persona muy avanzada a su tiempo. Porque no dudó en defender proyectos, iniciativas y modelos de gestión para garantizar la calidad de la Sanidad pública y la sostenibilidad del sistema con una visión de largo recorrido. Farnós representa la figura liberal, reformista y progresista, que ha creado escuela y cuyas propuestas han heredado y mantenido todos los partidos que han tenido responsabilidades en el Gobierno valenciano después de su etapa como consejero. 

A Farnós le gustaba innovar ya en los difíciles años 70. Fue pionero en la implantación del termalismo para la rehabilitación y patologías reumatológicas en la Comunidad Valenciana. Y no solo en su faceta médica sino también política. Con un espíritu liberal, reformista y centrista, conciliador e integrador, contribuyó a consolidar la Democracia en España desde la fundación de la Unión de Centro Democrático en Castellón hasta la participación en la redacción de la Constitución de 1978.

Joaquín Farnós amaba a su tierra, Castellón, pero desde ahí apostó siempre por los equilibrios territoriales. Y en su etapa como consejero de Sanidad del Gobierno valenciano puso en marcha iniciativas absolutamente pioneras. Me gustaría destacar tres: 

La primera es el plan de choque, lo que ahora conocemos como conciertos para combatir las listas de espera. Aunque ya existían en la etapa anterior, con los gobiernos del Partido Socialista, su gran logro fue sistematizar que cualquier persona con más de 90 días en lista de espera en la Comunidad Valenciana podía elegir entre ser operado en su hospital u operarse en una clínica privada. Con esta iniciativa, fue el primero en romper la dicotomía entre lo público y lo privado, poniendo el sistema sanitario en su conjunto al servicio de los ciudadanos. Esa medida, que en su momento fue muy criticada por quienes gustan en repetir el mantra de “la privatización de la Sanidad” casi en cualquier foro, tuvo tal éxito que no solo se ha mantenido 25 años, sino que se ha extendido en España y la emplean gobiernos de cualquier signo político.

La segunda iniciativa revolucionaria que impulsó Joaquín Farnós fue la creación del complemento C, con el que se acabó con la exclusividad de los médicos en el sistema público. Antes de este complemento, los médicos que ganaban su plaza en el sistema público no podían trabajar en el sector privado. Farnós, con esa visión humanista, abierta e integradora vio enseguida que a los profesionales médicos no había que imponerles cómo trabajar, sino que es más adecuado facilitar y dar libertad a los profesionales para que elijan si quieren dedicarse en exclusiva a la Sanidad pública o si prefieren complementar con el ejercicio en la privada.

Y  por último pero no menos importante. El doctor Farnós es y siempre será el padre del conocido como modelo Alzira, con la puesta en marcha del Hospital de La Ribera. Como médico y como persona que conocía muy bien tanto el sistema público como el privado, creía firmemente en que del sistema público hay que mantener los valores, la calidad y la universalidad, pero que es necesario permitir que el sector privado participe en la gestión de esos recursos públicos, manteniendo los valores pero innovando en políticas de prevención y aportando flexibilidad en los recursos humanos o las compras, entre otros aspectos. Porque lo importante a largo plazo es sumar recursos, abrir y mejorar un sistema demasiado burocratizado y encorsetado. Y para eso, la incorporación de la iniciativa privada, de la sociedad civil al fin y al cabo, es clave. 

Por eso Farnós pudo hacer realidad en solo un año y medio el sueño de toda una comarca y poner fin a la promesa incumplida desde 1982, tras la pantanada de Tous, construyendo un hospital en Alzira con el que dar servicio a toda la comarca de La Ribera. Siempre será recordado por ello.

Tuve la inmensa suerte de conocer y trabajar con el doctor Farnós un tiempo. Y uno de los recuerdos que tengo claramente grabados en mi memoria es que él fue la primera persona a la que le oí decir que era conseller de lo público y lo privado. Joaquín Farnós siempre buscaba sumar, promovía el consenso, hacía gala del espíritu centrista y conciliador de la UCD y conseguía, con ello, sumar a derecha e izquierda. Rebosaba el espíritu del informe Abril, con una visión de futuro del sistema público que está por encima de cualquier ideología, porque apuesta por la sostenibilidad del sistema, apoyándose siempre en las patas de la universalidad, la excelencia y la innovación.

El doctor Farnós siempre vio claro que en la vida hay dos tipos de personas. Las que proponen, construyen, crean y trabajan en positivo, siempre pensando en mejores servicios y un mayor bienestar para los ciudadanos; y las que viven para destruir el presente e incluso se empeñan en cambiar el relato del pasado, porque obviamente los hechos no se pueden modificar. 

Hoy quiero reivindicar desde este blog el “espíritu Farnós”, para ponerle como ejemplo de visionario, ecuánime, moderado y conciliador. Gracias por todo, Joaquín.


English

Citizens lead the way

4 mayo, 2021 • By

The number of people taking out health insurance has steadily increased over the last decade. Almost thirteen million citizens in Spain (12,802,665 to be exact) currently have it in our country, according to ICEA, the Spanish Insurance Sector’s Studies Service, responsible for carrying out research and publishing all of the statistics. The number of health insurance policies has grown by 3.34% just in the last year and the average annual growth since 2015 has been 3.51%. And it is this data that has led me to share some of my thoughts in this new blog entry.

First and foremost, the private insurance sector isn’t experiencing the ups and downs of the crisis caused by this pandemic. And I’m referring to the figures. Rather, Covid has upheld a trend that already surprised many in the crisis of 2008 and that has now been affirmed: participating in and taking decisions about health management is a priority. Health insurance is not only thought of as a privilege or a luxury, but rather as a necessity. Regardless of their level of income, citizens value it as something that is becoming increasingly necessary.

Those who criticize private healthcare and try to put it opposite public healthcare show a complete lack of knowledge about the current society once again. They are still thinking about the same statist terms of their grandparents, and they use fixed expressions and the same old clichés, instead of realising that we live in an age in which the citizens have different criteria, priorities and wishes. I’m sure that the 12.802.665 people who have decided to take out health insurance hold public healthcare in very high regard. We are incredibly fortunate to live in a country with strong values, one in which no one is left behind when it comes to receiving any type of treatment in the public healthcare system. However, I also think that, despite that high regard that we all hold, especially in terms of the social nature of the system and the main public health centers of reference, all of these citizens  are willing to make a co-payment for peace of mind that, whatever happens, they’re going to be treated. And, what is more, quickly, and with quality care.

And why does this happen?

Firstly, because over the last few decades, health insurance companies have expanded the type of service they offer and have improved their own management and the services and assistance they offer to citizens. In addition, compared to our neighbouring countries, Spain provides quality health insurance which is accessible for broad sections of society. And the data that I gave at the start of my reflections confirms this. Together with accessibility and the high quality of healthcare provided, this has made health insurance a service that citizens want. This is because they also know that it is compatible with the treatment that they receive from public healthcare. It is complementary.

Secondly, I think that citizens are becoming more and more appreciative of having a private alternative, alongside the public system, because they realize that it suffers from organizational, bureaucratic and management problems from its own administration, since there are problems with accessibility, very long waiting lists, a lack of motivation from its professionals and obsolescence regarding the technological equipment in many of its healthcare centers. And, without a doubt, Covid has worsened those problems and will continue to do so in the short and medium term.

I can give you an example with which I am familiar. After Hospital de la Ribera moved to direct public administration, the number of health insurance policies in this area of the Valencian Community increased exponentially. When citizens have experienced a real loss in the quality of the service that they receive, with regard to before the reversion, they look for an alternative in the private sector, in order to guarantee themselves fast, quality and safe care.

However, I also firmly believe that health insurance is important as an accompaniment or an aid to maintain the public system, whilst guaranteeing access to certain services that our system is unable to offer. Private healthcare and health insurance play a key role, one that is good for the system, because it acts as a free co-payment that I think should be encouraged by the Government itself, with some type of tax credit. 

I’m a firm defender of freedom of choice both with healthcare and education. As citizens we want to participate and decide how to manage our health or our children’s education. It has been shown that it is much better for everyone to incentivize these freedoms rather than restrict them. Even the current Government has committed to this by bringing incentives to the table regarding a delay in retirement age. Why not do this in healthcare? These are effective measures to encourage a good use of public resources. 

I want to finish by pointing out that freedom of choice has also been a reality for many years in the civil service. At Muface, the officials can choose whether they want to be treated in public or private centers (the majority choose private, incidentally). The future is about placing people in the driving seat when it comes to decision making regarding their health.

P.S.Last week, parliament passed a non-legal proposal (NLP) for which the Government was requested to extend direct management to the whole public system, without looking into other ways. This NLP was approved by just one vote. There are people who have asked for my opinion and I don’t want to create a lot of controversy because the subject is clear. Years ago the Constitutional Count left it very clear that the Constitution protects both private or indirect management and direct management. Therefore nobody, not even through an NLP, can limit the current management models, because it’s the same as attacking the Constititution, even though we’re experiencing a time during which some endeavor to attack this text, in order to change the Spanish legal framework. Therefore, as the Constitution says, all management models are valid and these polemics are short-lived. I’m with the 1978 Constitution that has given us the longest period of prosperity and harmony in our history. And you?


Alberto de Rosa, Opinión

Los ciudadanos marcan el camino

28 abril, 2021 • By

La contratación de seguros de salud ha crecido de modo sostenido en la última década. Casi trece millones de ciudadanos en España (12.802.665 para ser exactos) tiene ahora mismo uno en nuestro país, según ICEA, el Servicio de Estudios del Sector Asegurador Español, encargado de realizar y publicar todas sus estadísticas. El número de seguros de salud ha crecido un 3,34% solo en el último año y el crecimiento medio anual desde 2015 ha sido del 3,51%. Y son estos datos los que me llevan a compartir en esta nueva entrada de este blog algunas de mis reflexiones. 

La primera es que el sector del aseguramiento privado no está sufriendo los avatares de la crisis provocada por esta pandemia. Y a las cifras me remito. Más bien, el Covid ha ratificado una dinámica que ya sorprendió a muchos en la crisis de 2008 y que ahora se ha confirmado: para la gente, participar y tomar decisiones sobre la gestión de la salud es algo prioritario. No solo no consideran un seguro de salud como un privilegio ni un bien de lujo, sino como una necesidad. Independientemente de su nivel de renta, el ciudadano lo valora como algo cada vez más necesario.

Aquellos que critican a la Sanidad privada e intentan enfrentarla a la Sanidad pública vuelven a demostrar un desconocimiento absoluto de la sociedad actual. Siguen pensando en los mismos términos estatalistas de sus abuelos, y utilizan frases hechas y los tópicos de siempre, en lugar de darse cuenta de que vivimos en una época en la que los ciudadanos tienen criterios, prioridades y anhelos diferentes. Estoy seguro de que los 12.802.665 de personas que han decidido sacarse un seguro de salud tienen en muy alta consideración a la Sanidad pública. Tenemos la inmensa fortuna de vivir en un país con valores profundos, en el que a nadie se deja atrás para recibir cualquier tipo de tratamiento en la Sanidad pública. Pero también creo que, a pesar de esa excelente consideración que tenemos todos, sobre todo del carácter social del sistema y de los grandes centros sanitarios públicos de referencia, todos estos ciudadanos están dispuestos a hacer un copago para tener la tranquilidad de que, pase lo que pase, van a ser atendidos. Y además, rápido, y con calidad.

Y esto ¿por qué sucede? 

En primer lugar, porque durante las últimas décadas, el seguro de salud ha profundizado en el tipo de servicio que ofrece y ha mejorado la gestión propia y la oferta de servicios y prestaciones a los ciudadanos. Además, en comparación con otros países de nuestro entorno, el seguro de salud en España tiene calidad y es accesible para amplias capas de la sociedad. Y lo confirman los datos que daba al comienzo de mi reflexión. Esto, junto con la accesibilidad y la buena calidad de la atención sanitaria prestada, han convertido el seguro de salud en un servicio que los ciudadanos quieren. Porque saben, además, que es compatible con la atención que les corresponde en la Sanidad pública. Es complementario. 

En segundo lugar, creo que los ciudadanos cada vez aprecian más tener una alternativa privada, complementaria al sistema público, porque se dan cuenta de que este adolece de problemas organizativos, burocráticos y de gestión desde la propia administración, ya que existen problemas de accesibilidad, graves listas de espera, falta de motivación de sus profesionales y obsolescencia en el equipamiento tecnológico en muchos centros sanitarios. Y, sin duda, el Covid ha empeorado esos problemas y lo seguirán haciendo en el corto y medio plazo.

Puedo ponerles un ejemplo que conozco bien. Tras el paso a la gestión pública directa del Hospital de La Ribera, el número de seguros de salud en esta comarca de la Comunidad Valenciana ha aumentado de manera exponencial. Cuando los ciudadanos han sufrido una pérdida real en la calidad del servicio que reciben, con respecto a antes de la reversión, buscan la alternativa en el sector privado, para que le garantice una atención rápida, de calidad y segura. 

Pero además creo firmemente que los seguros de salud son importantes como complemento o ayuda al mantenimiento del sistema público, al tiempo que son una garantía de acceso a determinadas prestaciones a las que nuestro sistema no llega. La Sanidad privada y los seguros de salud juegan un papel clave y que, además, es bueno para el sistema, porque actúa como un copago libre que creo que debería ser fomentado por el propio Gobierno, con algún tipo de desgravación fiscal.

Soy un firme defensor de la libertad de elección tanto en la Sanidad como en la Educación. Los ciudadanos queremos participar y decidir sobre cómo gestionar nuestra salud o la educación de nuestros hijos. Porque se ha demostrado que es mucho mejor para todos incentivar esas libertades antes que restringirlas. Incluso el Gobierno actual ha apostado por esta modalidad al poner sobre la mesa incentivos para retrasar la edad de jubilación. ¿Por qué no hacerlo en la Sanidad? Estas son medidas eficaces para favorecer un buen uso de los recursos públicos. 

Quiero terminar señalando que la libertad de elección lleva ya muchos años siendo una realidad también en la Función pública. En Muface, los funcionarios pueden elegir si quieren ser atendidos en centros públicos o privados (la mayoría eligen privados, por cierto). El futuro pasa por hacer más protagonistas a las personas en la toma de decisiones sobre su salud. 

PD. La semana pasada, el Congreso de los Diputados aprobó una Proposición No de Ley (PNL) por la que se solicita al Gobierno que se extienda la gestión directa a todo el sistema público, sin contemplar otras fórmulas. Esta PNL fue aprobada por un solo voto. Hay gente que ha pedido mi opinión y no quiero generar grandes polémicas porque el tema está claro. Hace ya años el Tribunal Constitucional dejó claro que la Constitución ampara tanto la gestión privada o indirecta como la gestión directa. Así que nadie, tampoco a través de una PNL, puede limitar los modelos de gestión existentes, porque es lo mismo que atacar a la Constitución, pese a que vivimos un momento en el que algunos se empeñan en atacar este texto, para cambiar el marco jurídico español. Por tanto, como dice la Constitución, todos los modelos de gestión son válidos y estas polémicas tienen una vida corta. Yo estoy con la Constitución de 1978, que nos ha dado la etapa de prosperidad y concordia más larga de nuestra historia. ¿Y tú?


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Overlooking healthcare is a mistake

5 febrero, 2021 • By

This is my first blog entry of 2021 and although the majority of us were hoping that the year would have started better, the truth is that this pandemic is making life difficult for us. As the president of Valencia’s College of Physicians quite rightly described, this is not a wave, this is a vertical wall.

And I’d like to add: it is impossible to face a challenge like that of this pandemic without order or planning or correct management from our authorities which, in addition, still do not count on physicians to make decisions. It seems that some public debates carry more weight than the deaths of hundreds of people every day, a terrible statistic that we have experienced for the last few weeks.

Almost a year since the start of this unprescedented health, social and economic crisis, our leaders still do not believe in the importance of uniting and combining forces and strengthening the coordination between public and private resources. Once again, it seems that they prefer to put beds in hospital halls, chapels or the corridors in the Emergency department rather than sitting down with all the healthcare workers and jointly planning the best way of treating Covid patients, as well as non-Covid patients that cannot or should not wait any longer. It is important to remember that, after a year of the pandemic, the waiting lists are unbearable in many hospitals. We are talking about people’s health.

I sometimes have the feeling that putting a patient in a private hospital bed is valued less than putting them in the cafeteria of a public hospital. And I find it outrageous that someone may even question what is better for that patient.

These types of situations are those that, in my opinion, we have to reflect on in terms of what we’re not doing well, both within the sector and in society in general, especially if we allow these things that shouldn’t happen to indeed happen. They shouldn’t even occur. You can’t close your eyes when faced with situations that have no justification. Not to mention the hospital tents that have been set up in the Valencian Community and I’m not going to go into the criticisms. All you need to do is hear what the poor patients who were admitted there have said. But the bottom line is that, unfortunately, our leaders have spent the last year making bad decisions and making them too late, investing in botched jobs that don’t improve the healthcare of the citizens or the work of the professionals and wasting and disregarding resources that the private sector has made available to them since the beginning.

And that bias regarding private healthcare and its professionals brings me to another disdainful gesture shown to this group, a group as professional and vocational as that of the public centres. I’m referring to the vaccination process. You don’t need to be an expert in the subject  or manage a health group to realise that neither the organisation nor the logistics of the vaccination process have been good on the part of the relevant authorities. And a lot of things surprise me: from the lack of foresight to the disastrous planning and distribution of the vaccine, in some locations a dose wasted due to a lack of adequate needles and countless other things. But it surprises me again that private healthcare professionals are marginalised when it comes to the vaccination process, as if they don’t treat Covid patients (and non-Covid, who could catch  it when they come to a consultation without knowing it). At least, there have been medical associations that have gone to the courts to demand the vaccination of these professionals and, after having it granted, the governments have taken it as an obligation…but putting them almost at the bottom of the list. It’s outrageous. All health professionals, regardless of where they carry out their work, are equally valuable. Today and always. But especially in the context of this virus. Marginalisation in healthcare during a pandemic is a very serious mistake.  

And I want to stress a fundamental idea. We have to focus all of our efforts on two objectives: to guarantee appropriate healthcare for all Covid and non-Covid patients; and to give a definitive boost to vaccinating. There are success stories and examples of unified efforts, resources, staff and infrastructures that have resulted in a very high percentage of vaccinations among the public, for example, Israel.

We have time to re-direct 2021 and turn some predictions around that, at present, are not optimistic. But I want to say loudly…together, we will achieve it!