Alberto de Rosa, Opinión, Ribera Salud

¿Un futuro mejor?

2 marzo, 2015 • By

La estabilidad laboral, la garantía de un sueldo digno y los horarios de oficina ocupan los primeros puestos en la lista de aspiraciones de millones de jóvenes españoles. Las estadísticas así lo indican. Según el Informe Young Business Talents, los jóvenes españoles son los europeos que más se plantean ser funcionarios como mejor opción de futuro con un 32%, un porcentaje muy por encima del país que le sigue en la clasificación, Italia, con un 17%.

De este informe, me llaman la atención varios datos. Por ejemplo, que el sector servicios, -tanto público como privado-, sea el más atractivo para los jóvenes con un 86,7%, frente al sector industrial (10,7%) y el sector agrícola y ganadero (2,7%). También me sorprende que el 89% esté dispuesto a cambiar de lugar de residencia. La verdad, me parecen unos números muy interesantes y, aunque llenos de matices, parecen dejarnos algunos titulares de cómo piensan los que, en unos años, entrarán en el mercado laboral y, en algunos años más, serán los líderes de la España del futuro.

Parece que el concepto de seguridad, vinculándolo a trabajar como funcionario, es una idea muy arraigada en la sociedad que los jóvenes asumen a edades cada vez más tempranas. Sorprende que la idea de que ‘el papá-estado cubra mis necesidades y solucione mis problemas’ doble en preferencia a otros países como Italia, Portugal o Grecia. El segundo hecho que me llama la atención es el poco interés que muestran hacia el sector industrial. En esta época en la que se habla de ‘reindustrialización’ en Europa, parece que es una idea y un concepto que no les atrae. Me gustaría pensar que en el informe, cuando se habla del sector servicios, la gente se refiera a la I+D, a la innovación y calidad,  es decir, sectores que generan alto valor añadido, y no a otros sectores (que es desgraciadamente la impresión que da) que no generan tanta riqueza. Por último, parece que el concepto de movilidad laboral está bien arraigado entre los jóvenes. Creo que este cambio de mentalidad es una buena noticia, pues hemos de adaptarnos a un mundo que no entiende de fronteras. Me alegro.

Siempre he defendido que hay que invertir y apostar por una educación de calidad. Sin lugar a dudas, es la mejor apuesta que un país puede hacer por su futuro, aunque el retorno de esa inversión sea a largo plazo. La educación debe trasmitir conocimiento y facilitar la integración de los jóvenes en el mercado laboral. En este sentido, abogo por una mayor cercanía entre el mundo académico y el empresarial para formar bien a nuestros jóvenes e integrarlos paulatinamente en el mercado de trabajo.

Creo que se debe impulsar más el intercambio de estudiantes con otros países porque es necesario, en un mundo globalizado, dominar otros idiomas, aprender otras culturas y vivir experiencias que permitan relativizar y cuestionar nuestro entorno más típico. Sólo así avanzaremos como sociedad y estaremos en la vanguardia del conocimiento, del desarrollo y del progreso.

Es necesario que estemos atentos a lo que piensan y preocupa a los más jóvenes. Ellos son los que recogerán nuestra antorcha. Debemos facilitarles el tránsito en esa época tan complicada de la vida en la que tienen que tomar muchas e importantes decisiones. Es nuestra responsabilidad apostar e invertir en la calidad de su educación.