Alberto de Rosa, Opinión

Vocación y generosidad: una juventud comprometida

29 marzo, 2020 • By

En esta crisis por la pandemia global del COVID19, todos los profesionales del grupo Ribera Salud están dando lo mejor de sí mismos. Somos una organización de personas que servimos a personas y en estas semanas nuestra plantilla ha demostrado que va siempre un paso más allá para garantizar la mejor atención posible a quienes más la necesitan. Palabras como implicación, vocación, compromiso, entrega o tesón se quedan cortas ante la excelencia de la labor que están haciendo. Médicos, enfermeros, auxiliares, técnicos, celadores, personal de Admisión, Sistemas, Administración, limpieza… Siempre hay voluntarios para cubrir turnos, ayudar a compañeros, mantener nuestros centros a pleno rendimiento y, además, colaborar con las diferentes acciones que estamos llevando a cabo para humanizar la estancia de nuestros pacientes y que se sientan lo más acompañados posible en la soledad del aislamiento al que obliga este virus.

Bueno, pues además del orgullo que siento por representar a un elenco de profesionales tan comprometido y vocacional, hoy quiero poner en valor la implicación, la valentía y la solidaridad de un grupo de nueve estudiantes de la Escuela de Enfermería del Hospital Povisa, en Vigo, que  se han ofrecido voluntarios para trabajar los dos próximos meses como técnicos superiores donde más casos se están produciendo, en la Comunidad de Madrid. Son estudiantes del último año, ocho chicas y un chico que quieren trabajar para los demás desde ya y poner al servicio de una sociedad que les necesita todo lo que han aprendido en sus años de formación. Y además, asumen este reto con ilusión y hasta con alegría por tener la oportunidad de colaborar. 

Siempre he tenido claro que la juventud española es mucho más de lo que algunos quieren trasladar. Y sin duda, este grupo de estudiantes de Enfermería de Povisa son un ejemplo para otros jóvenes y para todos. Desde este blog, les agradezco profundamente el entusiasmo con el que se han ofrecido a estar en la primera línea en un momento tan duro y complicado. Porque su decisión no está exenta de sacrificio y esfuerzo. Se marchan desde Vigo (y una compañera suya desde Canarias, donde reside, aunque estudia en Povisa) a Madrid, dejando a sus familias y la comodidad de su casa para trabajar en una región que está sufriendo especialmente las consecuencias más duras de esta crisis sanitaria global.

Cuando Ribera Salud adquirió Povisa, sabíamos que sumábamos al grupo un proyecto sanitario icónico, con un gran orgullo de pertenencia y magníficos profesionales, que además cuenta con un auténtico tesoro: su Escuela de Enfermería. Este centro de formación nos pareció un valor que hay que preservar y potenciar. Y sin duda, este grupo de voluntarios de la escuela demuestra que estábamos en lo cierto.

La decisión de estos jóvenes de trasladarse a Madrid para trabajar en el corazón de la lucha contra la pandemia es una noticia que me ha emocionado, la verdad. Porque ellos encarnan uno de los principales valores de Ribera Salud: la vocación de servicio. Porque nuestra organización está comprometida con los profesionales de hoy y los del mañana, con la salud de nuestros pacientes, con la humanización, con la cercanía y la proximidad a la población a la que atendemos, con la tecnología y con la calidad en la atención que ofrecemos. Y estos jóvenes representan el espíritu humanístico, la entrega y el valor del compromiso que Ribera Salud defiende y traslada internamente y con nuestros pacientes. 

Además, tienen un mérito especial porque han dado un paso al frente en uno de los momentos más difíciles de la historia reciente de nuestra Sanidad. Y esto es algo que hay que aplaudir como profesional de la Sanidad pero también como ciudadano.

Y acabo ya. Sin duda, una de las lecciones que estamos aprendiendo de esta crisis es que el orgullo que sentimos por la Sanidad no es un intangible, ni un sustantivo genérico. La Sanidad no “es” sin los profesionales que sustentan el sistema sanitario español. Sí. Tenemos los mejores sanitarios del mundo. Y los estudiantes de Povisa demuestran que la vocación continúa. Por eso cada día aplaudimos a los profesionales de la Sanidad. Ellos son nuestro valor más preciado y admirado.


Alberto de Rosa, Opinión

El valor de lo local

20 marzo, 2020 • By

Vamos a cumplir la primera semana desde que el Gobierno decretó el estado de alarma, y ciudadanos y organizaciones nos estamos esforzando en adaptarnos a esta circunstancia excepcional. Todos estamos escribiendo una línea en la Historia de la gestión de esta pandemia mundial, la primera del siglo XXI.

Cada ciudadano interpreta en esta situación el papel que le ha tocado: los profesionales sanitarios, las farmacias y los investigadores, como primera línea en la batalla contra el coronavirus; trabajadores de servicios básicos como limpieza, transporte, alimentación o las fuerzas de seguridad, ayudando a que la vida no se detenga por completo. Y las administraciones, cada una en su esfera. El Gobierno Central intenta unificar políticas, recopilar información diaria sobre el número de casos y dar instrucciones y recomendaciones de carácter general, mientras los gobiernos regionales, responsables de la gestión de la Sanidad en cada territorio alimentan esa cadena de información, aplican criterios que vienen de arriba y toman las decisiones necesarias, al tiempo que nos las transmiten a los diferentes gestores de la Sanidad.

No me cabe duda de que todos trabajamos en la misma línea, en pos de la máxima colaboración entre las instituciones, pensando que esta batalla vamos a ganarla todos juntos.

Sin embargo, creo que hay un actor que es fundamental en esta crisis, por la importancia que tiene como un agente de salud y de cercanía con los ciudadanos. Me refiero a los ayuntamientos. La importancia que en situaciones como ésta cobran los servicios sociales municipales y su contacto con las personas mayores y los grupos más vulnerables y en riesgo de exclusión;  o la Policía local, imprescindible para garantizar el aislamiento social, es una realidad que deberíamos poner en valor en un momento de máxima tensión social, por la situación que afrontamos y la que queda por llegar. 

Y no pensemos solo en los ayuntamientos de las grandes ciudades. Cuanto más pequeña es una población, más importante es el papel de la administración local, por su contacto directo con los ciudadanos, porque es a ellos a quienes recurren para plantear dudas y preocupaciones y reclamar servicios. Estos pequeños ayuntamientos no suelen tener la posibilidad de aplicar el teletrabajo, y de ahí que estos trabajadores públicos sean también héroes en esta crisis. 

En Ribera Salud siempre hemos pensado que una de las principales misiones que tenemos como responsables de la salud de los ciudadanos es trabajar mano a mano con la comunidad a la que servimos. Y para ello, no hay mejor fórmula que estar totalmente integrados en la vida de esa comunidad. Nos apoyamos mutuamente.

En esta línea, estoy muy orgulloso porque nada más empezar esta crisis sanitaria hemos puesto en marcha una iniciativa para mejorar la comunicación directa con los ayuntamientos e intensificar la coordinación de todos los efectivos. Los gerentes de los departamentos de salud que gestiona Ribera Salud han mantenido ya las primeras reuniones por videoconferencia con los alcaldes de todos los municipios de sus áreas. Ayuntamientos tan diversos como Torrevieja, Pilar de la Horadada, Orihuela, Elche, Aspe, Crevillente, Torrejón, Daganzo, Ajalvir, entre otros, han participado en estas llamadas de coordinación. Y quiero agradecer a todos los alcaldes que han participado su compromiso, entusiasmo y colaboración, así como el enorme apoyo que nos han hecho sentir durante estos días.

En estas reuniones veo plasmados cuatro de los principios que me parecen fundamentales en una gestión de la salud del siglo XXI:

  • Comunicación entre todas las instituciones, con el objetivo de tener siempre un canal abierto para la rápida respuesta ante una eventualidad.
  • Transparencia para explicar el por qué de las decisiones y recibir cualquier sugerencia que nos permita mejorar y adaptarnos a un escenario que cambia todos los días.
  • Cercanía porque la administración local y la sanitaria son las que tienen un mejor y mayor contacto con los ciudadanos y son una fuente muy buena para recoger dudas y transmitir sugerencias.
  • Coordinación, porque creo que es muy importante que la policía local conozca de primera mano las estrategias de los hospitales o cómo está funcionando la atención primaria, y que los servicios sociales sepan que pueden recibir formación e información para hacer su trabajo con las máximas garantías de seguridad.

Todos sumamos. Cada uno de los 8.131 ayuntamientos de España cuenta para trabajar en pos del interés general. Para Ribera Salud, estar integrado en la comunidad a la que servimos va más allá de las palabras. Con estas reuniones demostramos, con una acción muy concreta, el valor de lo local en las estrategias globales de cualquier institución u organización. Cada eslabón de la cadena es importante y en esa línea seguiremos trabajando. Ahora y siempre.


Alberto de Rosa, Opinión

Todos juntos, un paso por delante del virus

11 marzo, 2020 • By

Nos enfrentamos como sociedad a una crisis global por el COVID19 o Coronavirus, un problema de Salud Pública que nació en China y se ha ido extendiendo por distintos países hasta llegar a la vecina Italia, Francia o España y se ha convertido ya en una epidemia global. Probablemente es la primera que merece este nombre en este siglo.

No soy médico, por lo que no puedo dar recomendaciones de salud, pero sí que puedo, como responsable de un grupo sanitario y gestor de la Sanidad, dar mi opinión sobre una situación, sin duda excepcional, y que nos está poniendo a prueba a organizaciones y profesionales que velamos por la salud de la población. 

Creo que lo primero que hay que hacer es no caer en alarmismo pero también es verdad que es fundamental tomarse en serio las medidas de prevención y aplicar el sentido común, recurriendo incluso al aislamiento social para según qué circunstancias, porque es un virus que ha demostrado su agresividad con determinados colectivos con enfermedades asociadas y grupos de edad. Y porque además, las autoridades y los gobiernos tienen que garantizar el mantenimiento de los servicios públicos. Y uno de estos servicios prioritarios es la Sanidad. 

El temor a tomar decisiones en algunos países ha supuesto perder un tiempo precioso que quizás podría haber evitado al menos una parte de las consecuencias. La comodidad de la ciudadanía no puede poner en riesgo a grupos de población frágil y, sobre todo, al sistema sanitario en su conjunto. En España, hasta el domingo 8 de marzo, parecía que el discurso oficial giraba en torno a una “fase de contención”. Sorprendentemente, el lunes 9 de marzo todo cambió y se han tomado decisiones en cascada desde entonces, probablemente obligadas por la evolución del número de casos en España.

El sistema sanitario español es complejo. La Sanidad es una responsabilidad de las comunidades autónomas. Pero desde mi punto de vista, la Salud Pública trasciende el ámbito regional, porque el nivel de movilidad y comunicación en un país tan desarrollado como España es enorme. Y es ahí cuando un Gobierno debe demostrar que puede manejar una crisis, dar ejemplo de responsabilidad y tomar las riendas para decidir, desde el ámbito estatal, las políticas y actuaciones necesarias, de manera unitaria en  todo el país. Durante demasiados días como sociedad nos ha chocado que algunos partidos de fútbol se celebraran a puerta cerrada y otros con público restringido, o que se autorizaran eventos multitudinarios como las corridas de toros pero se limitara el acceso a un partido de baloncesto, en una suerte de medidas de Salud Pública aleatorias y un tanto contradictorias. Es muy importante que los ciudadanos hagamos caso a las autoridades, pero también que todas las decisiones sobre Salud pública estén coordinadas.

Porque no se trata de alarmar sino de prevenir. Y lo más importante es ir un paso por delante de la enfermedad. Y aprender de los errores de otros (y también de sus aciertos). Pero no se puede ir un paso por delante si de repente damos dos pasos a un lado y uno atrás. Debemos avanzar en la lucha contra esta crisis todos juntos, en una misma dirección. 

Un ejemplo de este tipo de decisiones es la cancelación de las Fallas en Valencia, que para algunos llega tarde y para otros no está del todo justificada por el número de casos que hay en esta zona. 

Pero insisto en el mensaje que he dado antes: más vale prevenir, afianzar el soporte a los profesionales de la salud y ayudar a reforzar el sistema sanitario, a que nos arrepintamos dentro de una semanas por no haber sido valientes y hacer lo que era necesario hacer. Seguramente no sabremos nunca qué habría ocurrido de haber tomado otras decisiones. Pero personalmente tengo claro que en temas de salud y seguridad prefiero ser duro y tomar decisiones drásticas que no arrepentirme después. 

A la ciudadanía le pediría paciencia y comprensión. Probablemente afrontemos todavía unas semanas duras, pero estoy seguro de que vamos a ganar esta batalla. Seamos prudentes, sigamos las indicaciones de las autoridades y pensemos no ya en nosotros, sino en que podemos transmitir una enfermedad a familiares, amigos y compañeros de trabajo que puede ser grave.

Y quiero acabar esta entrada al blog del modo en el que seguramente debería haber empezado: proclamando el profundo orgullo que siento por el comportamiento excepcional de los profesionales sanitarios que, una vez más, están siendo un referente, situándose en primera línea de defensa de nuestra sociedad en una crisis tan importante como la que estamos viviendo. Y, permítanme, quiero agradecer especialmente a todos los profesionales de Ribera Salud su compromiso, profesionalidad y capacidad de trabajo. Todos están demostrando un nivel de responsabilidad, vocación de servicio y solidaridad entre compañeros que es encomiable y me siento muy orgulloso de liderar un equipo como el que Ribera Salud tiene en todos los hospitales y centros sanitarios. 


Alberto de Rosa, Opinión

Tropezando dos (o mil) veces en la misma piedra

25 febrero, 2020 • By

He hablado en varias ocasiones en este blog de las listas de espera y en esta ocasión quiero comenzar con un reconocimiento público al ejercicio de transparencia que ha hecho la Generalitat. Aunque los datos no son buenos, sin duda la transparencia es imprescindible en una sociedad madura que aspira a progresar. Y a diferencia de muchos, me gusta reconocer y agradecer a los demás su trabajo cuando las cosas las hacen bien.

La publicación de las listas de espera por departamentos puede haber generado cierta controversia y debate, pero estos avances en la transparencia de las instituciones públicas son fundamentales para buscar soluciones a los problemas: como en Sanidad, cuando se tiene un diagnóstico claro, se puede aplicar el tratamiento. Si haces trampas al solitario, vivirás engañado siempre.

La información hecha pública por la Conselleria de Sanidad nos ha permitido conocer que hay hospitales que tienen cinco meses de espera media (154 y 140 días). Y como la media es de casi medio año, eso quiere decir que hay personas que esperan un año o más… algo inconcebible en el año 2020. La media de espera en el conjunto de la Comunidad Valenciana se sitúa en 86 días, que es una cifra algo mejor que el año anterior, lo que demuestra que más allá de las políticas ineficaces de los Gobiernos, los profesionales están siempre comprometidos en ofrecer una buena atención sanitaria a los ciudadanos.  Otra cosa es que les den las herramientas necesarias. Como dijo la secretaria autonómica en su comparecencia, “no se opera en los despachos, sino en los quirófanos”. Y no puedo estar más de acuerdo.

Sin embargo, más allá de estos datos generales hay dos apuntes que quiero destacar. Los datos aportados por Sanidad reflejan con claridad que el modelo concesional contribuye significativamente a la reducción de las listas de espera medias, con unos datos enormemente favorables y positivos. He leído algunos comentarios que ponen en cuestión estas cifras, procedentes de personas que no he visto en el día a día de la gestión sanitaria en mis 30 años de experiencia en el sector, señoras y señores que nunca han querido preguntar ni mucho menos conocer de cerca la realidad de la atención sanitaria que ofrece el modelo de colaboración público privada. En política, como en casi todos los ámbitos de la vida, hay que conocer la realidad para luego opinar con fundamento y no hablar de oído o siguiendo argumentarios, escritos por cierto, por personas que tampoco han conocido  nunca la realidad sobre la que sientan cátedra.

Este tipo de personas son las que creen que el mejor modo de disimular el fracaso de una gestión es poner en duda el éxito de otra. La mediocridad como bandera siempre para algunos. Qué pena.

Pues déjenme que les diga que es la propia Conselleria de Sanidad la que reconoce en la publicación de las listas de espera por departamentos de salud que los hospitales de Ribera Salud se sitúan entre los tres mejores de la Comunidad Valenciana. Es decir, en nuestros hospitales los ciudadanos esperan dos veces menos que en la media de hospitales de nuestra región y hasta cuatro veces menos que los que más lista de espera acumulan. Los números son tozudos.

Hay otro dato que también es importante destacar e interesante analizar de esta información de Sanidad: el empeoramiento en la atención en Hospital de la Ribera solo 20 meses después de comenzar la gestión directa de la Conselleria. Sus pacientes han pasado de esperar 57 días a 78 días en menos de dos años y los que esperan más de 90 días se han triplicado, a pesar de haber contratado a casi 900 personas. Y esto no ha hecho más que empezar, a pesar del encomiable trabajo que me consta que realizan los profesionales de La Ribera. Que algo (o mucho) está fallando, es más que evidente.

Sé que a algunos les cuesta entender que es importante tener una mentalidad abierta para buscar nuevas fórmulas que nos ayuden, como sociedad, a mejorar el sistema sanitario y, sobre todo, a hacerlo sostenible en el tiempo. Hay que ser flexibles. Y valientes. Publicar la realidad de las listas de espera por departamentos puede ser el primer paso pero se necesita valentía para tomar decisiones.

Si muchos indicadores describen claramente una situación, el problema no son los datos sino qué los ha originado. Entiendo que puedo ser reiterativo con este tipo de análisis, pero es necesario porque hay quien nos obliga a seguir haciendo pedagogía positiva. Cuando hablamos de listas de espera no hablamos de números sino de personas.

Y esto me lleva a la comparecencia de la secretaria autonómica de Eficiencia y Tecnología Sanitaria, Concha Andrés, el pasado 10 de febrero, en la que  planteó como solución a las listas de espera actuales enviar enfermos a hospitales con poca espera. Dado que no se ha puesto en contacto con ningún hospital de Ribera Salud, ambos situados entre los tres con menor espera, aprovecho este blog para ofrecerle lo centros sanitarios de nuestro grupo para ayudarles a mejorar los tiempos de espera de los pacientes de la Comunidad Valenciana.

Cataratas, juanetes, hernias y lo que necesiten en Traumatología, Oftalmología, Otorrinolaringología o Cirugía General. Estoy seguro de que muchas de estas dolencias con más espera están vinculadas a personas de edad y no podemos permitir que un prejuicio político perjudique a quienes merecen nuestro máximo respeto, por lo que han aportado y lo que aún aportan a la sociedad.

Por ello y por todos, no me cansaré de intentar ser siempre constructivo y positivo y tratar de construir puentes y vías de colaboración con la administración pública, en favor siempre de una asistencia sanitaria de calidad, eficiente y sostenible.


Alberto de Rosa, Opinión

El futuro lo creamos entre todos

20 enero, 2020 • By

El futuro es de los valientes. Esta frase, tan repetida desde hace unos años por expertos en coaching, se la dijo Ronald Reagan a los norteamericanos tras la tragedia del Challenger en 1986. Su mensaje era claro: No hay que rendirse nunca, hay que mirar  siempre hacia delante, trabajar duro, levantarse después de cada tropiezo, avanzar y no quedarse estancado. Cuesta, pero está claro que si te ayudan, es más fácil.

Y esa ayuda es el gran valor que hoy en día aportan a la sociedad Lanzadera y, permítanme, las empresas que participamos en su programa Corporate, para impulsar proyectos innovadores en diferentes sectores: desde Sanidad hasta ingeniería aeroespacial, pasando por Alimentación y logística. Ribera Salud ha empezado a trabajar ya con los dos equipos de jóvenes emprendedores que han sido seleccionados, entre los expertos de Lanzadera y los de nuestra filial tecnológica, Futurs, por sus iniciativas para revolucionar y mejorar la asistencia sanitaria de los ciudadanos. Se trata de una aplicación, Serenmind, para facilitar tratamiento psicológico autoguiado, con el seguimiento de un profesional a todos los ciudadanos; y una plataforma, HumanItCare, para recopilar, ordenar y analizar la información de enfermos crónicos para mejorar su calidad de vida y sus resultados de salud.

Cuando nos invitaron a participar en el programa Corporate de Lanzadera, enseguida nos dimos cuenta de que su filosofía encajaba perfectamente con la misión, la visión y los valores de Ribera Salud. Tenemos una responsabilidad con la sociedad a la que servimos. Y la posibilidad de participar en la selección de proyectos innovadores en el ámbito de la Sanidad y ayudar a sus creadores a desarrollarlos en nuestros hospitales nos permite, una vez más, ir un paso por delante de las necesidades de la sociedad, siempre cambiante y con un nivel de exigencia cada vez más alto.

Al mismo tiempo, nos ha posibilitado interactuar directamente con un ecosistema alrededor de la innovación y el emprendedurismo que el empresario Juan Roig ha puesto en valor, dando ejemplo una vez más en primera persona, de la importancia de la valentía en el mundo empresarial, como en la vida. ¡Y cuántos valientes hemos encontrado en el duro proceso de selección entre las decenas de proyectos presentados, solo en Sanidad! A todos os doy desde aquí la enhorabuena y os animo a seguir trabajando duro para conseguir vuestra meta.

Para Ribera Salud, sin duda, esta experiencia es un incentivo para ser cada día mejores y ofrecer una atención sanitaria de la máxima calidad. Es un orgullo participar junto a grandes empresas como Airbus, Mercadona y Facsa en un proyecto de apoyo empresarial a jóvenes emprendedores que les ayuda a desarrollar sus proyectos aquí, en España. Todos apostamos firmemente por potenciar, atraer y retener el talento en nuestro país para ofrecer un mejor servicio a los ciudadanos. Con este apoyo a iniciativas innovadoras, devolvemos en parte a la sociedad lo que ella nos da con su confianza. Nos une un solo propósito: ayudar a construir un futuro mejor para la sociedad a la que servimos.

Desde las diferentes administraciones públicas se debería tomar ejemplo de Lanzadera y de la firme apuesta de Juan Roig por consolidar en Valencia, en la Comunidad Valenciana y en España un auténtico “hub” emprendedor, que comienza con la formación en la universidad EDEM, continúa con la aceleradora de proyectos Lanzadera y culmina con Angels Capital, la sociedad con la que invierte en esos líderes emprendedores. Y, sí. Las empresas que participamos en el programa Corporate de Lanzadera también aportamos nuestro granito de arena para que nuevas iniciativas empresariales vean la luz y tengan éxito, porque contribuyen a mejorar nuestra actividad pero esta mejora redunda siempre en los ciudadanos.

En Ribera Salud no nos conformamos con los buenos resultados de salud que ya hoy da nuestro modelo y trabajamos con el listón muy alto, pensando siempre en mejorar la atención sanitaria a los ciudadanos. En nuestro ADN está la profesionalidad, la integridad, la pasión, la innovación y la gestión responsable y sostenible de la Sanidad, basada en las 5 P’s que aplicamos a la Medicina que practicamos: preventiva, predictiva, personalizada, participativa y poblacional.

El futuro es hoy y se construye con trabajo, esfuerzo e ilusión.